Digitalización

Del lago de datos a la operación: EMASESA presenta su experiencia con Xylem Vue

lago datos operación: EMASESA presenta experiencia Xylem Vue

La digitalización del ciclo urbano del agua solo tiene sentido cuando los datos se transforman en mejores decisiones. Ese fue el mensaje central del webinar celebrado el pasado jueves 28 de mayo por Xylem Vue, en colaboración con EMASESA, bajo el título "Un lago de datos para transformar la gestión del agua: la experiencia de EMASESA"; una sesión que reunió a centenares de profesionales para conocer de primera mano el proceso de transformación digital emprendido por la empresa metropolitana de aguas de Sevilla.

Durante la jornada participaron José Luis López, jefe de la División de Transformación Digital de EMASESA; Ángel Mena, jefe de la División de Distribución de la compañía; y María Gil, Country Manager de Xylem Vue en España. A lo largo de sus intervenciones mostraron cómo la organización ha construido una estrategia de digitalización orientada a mejorar la operación, incrementar la eficiencia y reforzar la capacidad de anticipación ante escenarios cada vez más complejos.

La gestión del agua ya no puede apoyarse únicamente en la experiencia o en información parcial

De la digitalización como proyecto a la digitalización como estrategia

José Luis López fue el encargado de contextualizar el origen de la transformación digital de EMASESA. Según explicó, la compañía tomó en 2019 la decisión de integrar la digitalización dentro de su Plan Estratégico EMASESA 2030, concibiéndola como una palanca estructural de cambio y no como una iniciativa tecnológica aislada.

En su intervención señaló que el sector del agua se enfrenta a una transición profunda marcada por la volatilidad climática, la necesidad de optimizar recursos, unas mayores exigencias regulatorias y unos usuarios cada vez más conectados y demandantes de información. Ante este escenario, defendió que la gestión ya no puede apoyarse únicamente en la experiencia o en información parcial.

La digitalización debe entenderse como un proceso orientado a mejorar la toma de decisiones

La respuesta de EMASESA ha sido el desarrollo de un Programa de Transformación Digital concebido como una iniciativa de largo recorrido y acelerado en los últimos años gracias a los proyectos financiados por el PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua. Iniciativas como Embalse Digital 5.0, CREANDO o DIGUA han permitido avanzar en ámbitos como la sensorización, la integración de datos y el desarrollo de capacidades analíticas.

Más allá de la tecnología, López insistió en que la digitalización debe entenderse como un proceso orientado a mejorar la toma de decisiones. Para ello, EMASESA ha estructurado su estrategia en torno a una cadena de valor que parte de la captación de datos, continúa con su integración y análisis y culmina en la transformación de los procesos operativos para generar beneficios concretos en eficiencia hídrica, eficiencia energética y desempeño ambiental.

Xylem Vue como soporte de una arquitectura basada en datos

La segunda parte de la sesión estuvo dedicada al papel de la plataforma Xylem Vue dentro de esta estrategia.

María Gil explicó cómo la solución se ha configurado como la base tecnológica sobre la que EMASESA construye sus capacidades digitales. Lejos de plantearse como un sistema cerrado, la plataforma fue seleccionada por su capacidad para integrarse con la infraestructura tecnológica existente y consolidar información procedente de múltiples fuentes.

La arquitectura presentada se organiza en tres capas. La primera corresponde al denominado Smart Water Engine, encargado de integrar y gobernar los datos procedentes de sistemas corporativos, sensores, telelectura, modelos hidráulicos y otras fuentes de información. Sobre esta base se despliegan aplicaciones específicas para abastecimiento, saneamiento y recursos hídricos. Finalmente, una tercera capa proporciona capacidades de inteligencia operacional orientadas al soporte de la toma de decisiones.

Uno de los aspectos más destacados por Gil fue el carácter agnóstico de la plataforma, diseñada para preservar las inversiones tecnológicas ya realizadas por EMASESA y evitar dependencias de proveedores concretos. La responsable de Xylem subrayó que el objetivo no es sustituir sistemas existentes, sino integrarlos en una única fuente de información compartida que facilite el acceso a los datos y su explotación por parte de toda la organización.

La plataforma está diseñada para preservar las inversiones tecnológicas ya realizadas por EMASESA y evitar dependencias de proveedores concretos

El lago de datos como núcleo de la operación

La parte más práctica de la jornada llegó de la mano de Ángel Mena, quien mostró cómo el lago de datos se está aplicando ya a distintos ámbitos operativos.

El responsable de Distribución comenzó describiendo el punto de partida de EMASESA, una organización que ya contaba con una amplia trayectoria en digitalización, con sistemas GIS implantados desde 1996, redes completamente modelizadas y una importante infraestructura de sensorización en abastecimiento y saneamiento.

Sobre esta base se han desarrollado diferentes actuaciones vinculadas a los PERTE, especialmente en los ámbitos de distribución, consumo y saneamiento.

Uno de los proyectos más relevantes es el despliegue de telelectura. Según explicó Mena, EMASESA recibe actualmente 7,5 millones de lecturas diarias procedentes de más de 313.000 contadores, con una conectividad del 99,6 %. En apenas 32 meses la compañía ha logrado incorporar esta tecnología al 75,5 % de su parque de contadores.

El resultado es una herramienta capaz de reproducir el comportamiento de la red en tiempo real y simular escenarios pasados o futuros

Esta información alimenta tanto los servicios digitales dirigidos al usuario como herramientas de análisis interno orientadas a la elaboración de balances hídricos en tiempo real y a la detección de fugas y fraudes.

Otro de los pilares del proyecto es el desarrollo de gemelos digitales. En abastecimiento, EMASESA ha integrado su modelo hidráulico con la información procedente de sensores, telelectura, depósitos, estaciones de bombeo y caudalímetros. El resultado es una herramienta capaz de reproducir el comportamiento de la red en tiempo real y simular escenarios pasados o futuros.

Mena destacó la utilidad de esta capacidad para validar maniobras operativas, analizar incidencias, anticipar comportamientos de la red y formar a los operadores mediante escenarios simulados. El modelo incorpora cerca de 138.000 nodos y alcanza precisiones superiores al 90 % en variables como presiones, caudales y niveles.

En saneamiento, el enfoque es similar. El gemelo digital integra modelos hidrodinámicos y sensórica para analizar el comportamiento de la red y optimizar la gestión de bombeos y desbordamientos. Además, incorpora una herramienta de predicción meteorológica basada en información radar, estaciones locales y modelos de inteligencia artificial orientados a anticipar episodios de lluvia intensa e inundaciones urbanas.

Primeros resultados y transformación organizativa

Aunque los responsables de EMASESA reconocieron que muchos proyectos se encuentran todavía en fase de implantación, la compañía ya ha comenzado a observar resultados.

Uno de los ejemplos presentados fue la evolución del consumo de agua destinado a purgas de red. Tras la incorporación del gemelo digital a la operación y la introducción de cambios organizativos en octubre de 2025, la empresa ha registrado reducciones superiores al 60 % respecto a los valores del año anterior en los primeros meses de 2026.

La integración de información procedente de distintas áreas ha permitido avanzar hacia lo que denominaron una "democratización del dato"

También se observan cambios en la relación con los usuarios. El acceso a los datos de consumo horario a través de la aplicación móvil y la oficina online ha impulsado el uso de los canales digitales y favorecido una mayor implicación de los abonados en la gestión eficiente de su consumo.

Sin embargo, los ponentes insistieron en que uno de los cambios más relevantes es de carácter organizativo. La integración de información procedente de distintas áreas ha permitido avanzar hacia lo que denominaron una "democratización del dato", haciendo accesible la información a un número mucho mayor de profesionales dentro de la organización.

Esta nueva disponibilidad de datos está modificando procedimientos tradicionales, desde la búsqueda de fugas hasta la validación de maniobras de red, la gestión de alertas por lluvias o el seguimiento de la calidad del agua.

Un proceso de transformación a largo plazo

En el tramo final del webinar, los ponentes compartieron algunas de las principales lecciones aprendidas durante el proceso.

Entre ellas destacaron el papel acelerador de los fondos PERTE, la necesidad de abordar la digitalización como un proceso gradual y la importancia de combinar tecnología, procesos y personas.

José Luis López subrayó que los retos organizativos suelen ser tan importantes como los tecnológicos, mientras que María Gil incidió en la necesidad de construir proyectos capaces de generar valor desde las primeras fases para facilitar su adopción por parte de los equipos.

Por su parte, Ángel Mena recordó que la digitalización no consiste únicamente en incorporar herramientas, sino en transformar la forma de operar. Una transformación que, en el caso de EMASESA, continuará durante los próximos años con la calibración de los gemelos digitales, la evolución de los sistemas GIS y la renovación progresiva de aplicaciones corporativas.

Tras más de una hora y media de exposición y debate, el webinar dejó una idea compartida por todos los participantes: la digitalización del ciclo del agua no se limita a la recopilación de datos. Su verdadero valor aparece cuando esa información se convierte en conocimiento útil para mejorar la operación, optimizar recursos y anticipar decisiones en un entorno cada vez más exigente.

El verdadero valor de la digitalización del ciclo del agua aparece cuando esa información se convierte en conocimiento útil para mejorar la operación, optimizar recursos y anticipar decisiones en un entorno cada vez más exigente

Las preguntas de la audiencia centran el debate sobre adopción, cultura organizativa y escalabilidad

Tras las presentaciones, los ponentes respondieron a numerosas preguntas de los asistentes, procedentes de operadores, ingenierías, consultoras y entidades de España y Latinoamérica.

Uno de los primeros temas abordados fue cómo conseguir que herramientas complejas como los gemelos digitales o la analítica avanzada resulten realmente útiles para quienes operan las redes en el día a día. Ángel Mena defendió que la tecnología debe adaptarse a la operación y no al revés, apostando por interfaces sencillas, visualizaciones claras y equipos multidisciplinares capaces de trabajar desde el inicio con un lenguaje común. María Gil coincidió en que la clave está en acercar las herramientas a los usuarios para que se sientan parte activa del proceso de transformación.

La audiencia también mostró interés por los requisitos necesarios para iniciar proyectos de estas características. José Luis López insistió en la importancia de contar con una hoja de ruta clara, avanzar de forma progresiva y priorizar los proyectos habilitadores antes de abordar capacidades más avanzadas. En este sentido, recordó que herramientas como los gemelos digitales o los balances hídricos en tiempo real requieren previamente disponer de datos fiables, sensorización e infraestructuras de integración adecuadas.

Los ponentes insistieron en que los retos de la digitalización son tanto tecnológicos como culturales

Otra de las cuestiones recurrentes giró en torno a la integración de datos procedentes de múltiples sistemas. María Gil explicó que uno de los principales desafíos no suele ser tecnológico, sino organizativo, ya que obliga a unificar criterios y establecer una visión común sobre cómo se estructura y gobierna la información dentro de la organización. En el caso de EMASESA, destacó que la existencia de un ecosistema digital maduro facilitó el proceso, aunque la complejidad derivada del elevado número de sistemas existentes supuso igualmente un reto significativo.

Respecto al papel de la inteligencia artificial y la analítica avanzada, los ponentes coincidieron en que la selección de casos de uso debe responder siempre a necesidades operativas concretas. En el caso de EMASESA, las prioridades iniciales fueron la telelectura, la detección de fugas y fraudes y el desarrollo de los gemelos digitales, ámbitos en los que ya existían necesidades identificadas y una base tecnológica previa que permitía acelerar su implantación.

Las preguntas también permitieron profundizar en la evolución futura de las capacidades analíticas. Ante una consulta sobre la diferenciación entre fugas reales y fraudes a partir de los datos de consumo, Ángel Mena señaló que este constituye uno de los objetivos finales del sistema una vez que se complete el despliegue de telelectura en todos los sectores y se integren plenamente estas lecturas en los modelos digitales.

La aplicabilidad del modelo a otros ámbitos fue otro de los temas abordados. María Gil explicó que la misma filosofía basada en un lago de datos y una capa común de integración puede trasladarse también a comunidades de regantes y otros entornos de gestión hídrica, adaptando posteriormente los casos de uso a las necesidades específicas de cada organización.

Finalmente, los ponentes insistieron en que los retos de la digitalización son tanto tecnológicos como culturales. José Luis López reconoció que, en muchas ocasiones, las dificultades relacionadas con la adopción del cambio y la transformación de procesos resultan incluso más complejas que la propia implantación tecnológica. Por ello, EMASESA ha acompañado su programa de transformación digital con iniciativas específicas de transformación cultural y gestión del cambio dirigidas a facilitar la incorporación efectiva de las nuevas herramientas a la operativa diaria.

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