Digitalización

Los datos como nuevo oro para el sector del agua

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El sector del agua lleva años sometido a una presión creciente debido a múltiples factores. El primero y más evidente es que la demanda de agua no deja de aumentar. La población mundial sigue creciendo, sobre todo en las zonas urbanas, pero también en aquellas en las que existe una fuerte presión turística, agrícola o industrial. Además, el cambio climático introduce una gran incertidumbre: fenómenos extremos cada vez más frecuentes e intensos, que España ha vivido con gran inquietud hace unos meses. La normativa medioambiental y sanitaria, cada vez más estricta, tanto en España como a nivel europeo, es también un tema central, al igual que las crecientes expectativas sociales, con ciudadanos, empresas y administraciones públicas que esperan servicios cada vez más eficientes, transparentes y sostenibles.

Ante este panorama, las empresas de servicios públicos del sector del agua se enfrentan a un doble reto. Por un lado, deben garantizar el acceso al agua en cantidad y calidad suficientes; por otro, deben hacerlo de manera económicamente sostenible, controlando todos los costes asociados, optimizando al máximo sus inversiones y rindiendo cuentas a sus partes interesadas. En definitiva, ya no basta con mantener el statu quo, sino que es necesario replantearse el modelo de gestión del agua desde sus bases, desde sus cimientos.

Ya no basta con mantener el statu quo, sino que es necesario replantearse el modelo de gestión del agua desde sus bases

Y aquí es donde la digitalización desempeña un papel crucial, ya no solo como una moda o una tendencia, sino como una necesidad estructural a todos los niveles y en todos los ámbitos. Cuando se habla de digitalización, no hay que cometer el error de limitarse a implementar tecnología, sino de aprovechar esas innovaciones. No se trata de un simple cambio técnico, sino de transformar la forma en que se gestionan los servicios de agua.

Hay que comprender, correlacionar y tomar decisiones. El valor no reside solo en poseer más datos, sino sobre todo en saber utilizarlos

Las plataformas de habilitación digital de los servicios permiten, de hecho, combinar los datos recopilados sobre el terreno con los centros de control, conectar las redes de agua con los modelos de predicción y, además, integrar todos los activos físicos con los sistemas de información geográfica, los sistemas de mantenimiento y el servicio de atención al cliente. Y si, por ejemplo, en el pasado se esperaba a que un usuario notificara una fuga o una caída de presión, ahora los sistemas digitales permiten detectarla en el momento en que se produce, localizarla con precisión y dar prioridad a su reparación en función del impacto operativo y económico. Esto supone un cambio de paradigma. Significa pasar de una gestión reactiva, la que hemos tenido hasta ahora, hasta hace unos años, a una gestión predictiva y proactiva. Y esta capacidad de anticipación, esta agilidad, es lo que permite a los operadores ganar tiempo, reducir costes y mejorar su posicionamiento frente a los reguladores, los financiadores y los usuarios.

Y la herramienta más importante para cambiar el paradigma actual son los datos. Durante años, el sector del agua ha recopilado información sobre el consumo, la presión, los incidentes y la calidad del agua. A menudo, esta información permanecía archivada en sistemas aislados, sin ser analizada, conectada, compartida y, sobre todo, sin ser utilizada para la toma de decisiones. Hoy en día, esto ya no es suficiente. Los datos deben ocupar un lugar central en el proceso de toma de decisiones.

Ya no basta con medir, sino que hay que comprender, correlacionar y tomar decisiones. El valor no reside solo en poseer más datos, sino sobre todo en saber utilizarlos. Además, los datos y las soluciones digitales bien implementadas permiten avanzar simultáneamente en los tres ejes de la sostenibilidad (social, medioambiental y económica), algo que hasta hace poco era casi imposible.

En Italia, por ejemplo, este paradigma ya ha tomado forma y está dando sus primeros resultados prometedores. La autoridad nacional italiana (ARERA) se ha centrado precisamente en garantizar la eficiencia, la calidad y la transparencia a través de los datos, y en particular los datos de medición del consumo de agua, que desempeñan un papel fundamental en la gestión inteligente del agua.

Entrando en detalle, en el proceso de gestión de datos en el servicio de agua, es fundamental distinguir entre:

  • Dato: valor bruto, por ejemplo, «250 m³ consumidos».
  • Información: dato contextualizado, como «250 m³ en un mes de un usuario en una zona con alta dispersión».
  • Conocimiento: análisis de los datos en relación con los comportamientos de uso, las pérdidas de la red y las tendencias históricas.

Esta transformación permite pasar de una lógica reactiva a una lógica predictiva y proactiva, mejorando la gestión operativa y la programación de las inversiones. La medición del consumo de agua es, por lo tanto, estratégica por tres razones principales: (1) Fiabilidad de la facturación: los datos correctos y puntuales refuerzan la confianza de los usuarios y reducen las reclamaciones y los litigios; (2) Informes y calidad técnica: muchos indicadores de la Autoridad italiana se basan en datos de medición (pérdidas de agua, tiempos de intervención, consumos medios); y (3) Planificación de inversiones: la medición precisa permite identificar los puntos críticos de la red, optimizar los recursos y orientar las decisiones industriales.

En resumen, la calidad de los datos es hoy en día un factor habilitador para acceder a bonificaciones tarifarias, evitar sanciones y reforzar la posición del gestor ante la autoridad nacional y los organismos competentes.

El desarrollo de las plataformas de medición inteligente de Terranova está orientado a recuperar y entregar los datos fundamentales para el cambio necesario

En el contexto actual, marcado por la digitalización, los objetivos medioambientales y la creciente presión reguladora, los datos sobre el agua deben gestionarse mediante modelos innovadores. Trabajar con plataformas de medición inteligente permite integrar la recopilación, la validación y el uso de los datos, hacerlos trazables y transparentes, utilizarlos para mejorar el rendimiento de la empresa y la relación con el usuario, digitalizando de hecho la primera parte de ese proceso virtuoso de valorización de los datos.

Por este motivo, el desarrollo de las plataformas de medición inteligente de Terranova está orientado a recuperar y entregar los datos fundamentales para el cambio necesario. La medición inteligente, una revolución digital que desde hace tiempo es el centro de atención de los distribuidores, ofrece a las empresas la posibilidad de gestionar de forma más eficaz la totalidad de sus procesos. Para las empresas que gestionan redes de agua, por ejemplo, cuyo reto más importante es la reducción de las pérdidas de agua, los sistemas avanzados de monitorización de pérdidas y las tecnologías de detección de infiltraciones pueden reducir considerablemente el desperdicio, ahorrando recursos y reduciendo los costes energéticos asociados a la distribución. De hecho, una buena estrategia basada en la medición inteligente permite recopilar y analizar grandes cantidades de datos en tiempo real, mejorando la gestión y la monitorización de los recursos, ya que el uso de contadores inteligentes permite controlar el consumo de agua de los usuarios y optimizar su suministro, reduciendo el desperdicio. Además, la automatización permite una gestión más eficiente de las infraestructuras, con la posibilidad de diagnosticar y resolver rápidamente cualquier problema, evitando interrupciones del servicio y reduciendo los costes operativos.

Ya no se puede prescindir de una plataforma que no solo sepa almacenar datos, sino también presentarlos de forma inteligente para apoyar la toma de decisiones, porque el futuro del servicio integrado de agua depende de la capacidad de los gestores para transformar los datos de una obligación normativa en un motor de crecimiento. Quienes sepan aprovechar primero esta oportunidad obtendrán una ventaja competitiva, una mayor eficiencia operativa y una credibilidad más sólida ante los usuarios y las autoridades. No basta con recopilar datos: es necesario interpretarlos y utilizarlos para construir un servicio de agua inteligente, sostenible y en sintonía con la normativa.

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