Calidad del Agua

Siglos de minería convierten al Mar Menor en un depósito de metales tóxicos

Siglos minería convierten al Mar Menor depósito metales tóxicos

Un estudio publicado en Marine Pollution Bulletin por investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA-UAB) confirma que los sedimentos del Mar Menor concentran grandes cantidades de metales pesados procedentes de la actividad minera en Cartagena-La Unión. La investigación reconstruye más de un siglo de contaminación y advierte de los riesgos de reactivación de estos contaminantes ante el cambio climático y otras presiones ambientales.

Un legado minero que perdura bajo la laguna

El trabajo, titulado “A century of sediment metal contamination of Mar Menor”, analiza núcleos de sedimentos extraídos en distintas zonas de la laguna costera más grande de Europa. Los resultados muestran niveles elevados de plomo, arsénico, zinc, mercurio, cobre y plata, con concentraciones que superan los valores de referencia ambiental para ecosistemas costeros.

El origen se remonta a la actividad minera desarrollada en la sierra de Cartagena-La Unión desde finales del siglo XIX, cuyos vertidos y arrastres por escorrentía alcanzaron la laguna durante décadas. Aunque los vertidos se prohibieron en 1955 y la minería cesó en los años noventa, los residuos permanecen en el fondo del Mar Menor, donde se han acumulado especialmente en la zona sur.

Los investigadores señalan que estos sedimentos actúan como un archivo ambiental que conserva la huella de la minería y puede convertirse en una fuente secundaria de contaminación si se remueven o cambian las condiciones físico-químicas del entorno.

Ubicación de los núcleos de sedimentos muestreados y usos del suelo circundantes según la cobertura del suelo CORINE (2018) en la laguna costera del Mar Menor, sureste de la península ibérica. Las líneas rojas representan los cursos de agua que atraviesan antiguas zonas mineras. La línea gris discontinua en la laguna separa lo que se considera norte, centro y sur en este artículo. Las flechas azules muestran la circulación actual de la laguna, según Pérez-Ruzafa et al. (2023) y J. Gilabert (comunicación personal, 20 de junio de 2024). 

Riesgos asociados a la resuspensión de sedimentos

El estudio destaca que las concentraciones superficiales actuales son menores que las detectadas en capas más profundas, pero advierte que los metales almacenados pueden volver a incorporarse al agua en determinadas circunstancias, como episodios de eutrofización, temporales o variaciones en la salinidad.

Irene Alorda, investigadora del ICTA-UAB y del Departamento de Física de la UAB, explica que “el impacto de estas acumulaciones de metales, que ahora mismo no está afectando a los seres vivos, podría ser mayor en un futuro debido a las interacciones con otras presiones derivadas de actividades humanas”.

Según el equipo, estas presiones incluyen tanto factores naturales como cambios en los usos del suelo y la contaminación por nutrientes, que podrían alterar el equilibrio químico de la laguna y liberar parte de los metales atrapados en el fondo.

Claves para la gestión ambiental del Mar Menor

El trabajo ofrece una reconstrucción temporal que permite entender cómo ha evolucionado la contaminación del Mar Menor y su persistencia en el tiempo. Este conocimiento es esencial para orientar futuras medidas de restauración y vigilancia ambiental.

Los investigadores subrayan que los sedimentos contaminados constituyen un componente clave del sistema lagunar y que su comportamiento debe considerarse en cualquier estrategia de recuperación del ecosistema.

El estudio proporciona así una base científica sólida para mejorar la planificación ambiental, prevenir la remoción accidental de sedimentos contaminados y reforzar la resiliencia del Mar Menor ante el cambio climático y los episodios meteorológicos extremos.

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