Economía

Recuperación post COVID-19: Una oportunidad de oro para el sector del agua en España

Imagen: Pablo González-Cebrián/iAgua.
Imagen: Pablo González-Cebrián/iAgua.

En el panorama actual de crisis por la pandemia de COVID-19 y de elaboración de los posibles planes de reconstrucción, ante el sector del agua se presenta una ocasión única para convertirse en vector de una recuperación sostenible en España.

Y es que, desde marzo, un servicio tan básico y esencial como el agua ha ido adquiriendo cada vez mayor relevancia, y más teniendo en cuenta su papel como garante de la salud e higiene de los ciudadanos. Así, las posibilidades de contribuir de forma trasversal a un crecimiento que integre elementos de recuperación medioambiental, social y económica, deben ser tenidas en cuenta en el futuro a corto y medio plazo en la planificación de la prometida “transición ecológica” por la que el Gobierno afirma apostar desde el comienzo de la legislatura.

Con todo ello, tres expertos en el ámbito hídrico comparten sus impresiones sobre las oportunidades del sector en esta nueva realidad: hablamos con Gonzalo Delacámara, economista y director académico del Foro de la Economía del Agua; Fernando Morcillo, presidente de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS); y Manuel Marchena, presidente de la Asociación de Empresas de Servicios de Agua (AGA).

Contexto: el Plan de Recuperación

Para ponernos en contexto, el pasado mes de octubre, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presentaba 'El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía española'. Un programa que nace con el objetivo de permitir a España “crecer de una nueva manera, sobre unos pilares mucho más robustos” ante un escenario de crisis debido a la pandemia de COVID-19, explicaba entonces el mandatario.

Ese mismo mes, la vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, detallaba que hasta un 37% de ese plan se destinará a la inversión 'verde'. Pero, ¿qué comprende esta denominación? La inversión 'verde', explicaba Ribera, implica que esos recursos “se destinan a la descarbonización y transición ecológica, reforzados por la transformación digital para ser más eficientes”.

Así, aparte de sectores productivos como las infraestructuras, el sistema de salud, la educación o el deporte, el medioambiente, a través de ejes como la energía o las actuaciones para la mitigación y adaptación al cambio climático, tiene un importante cometido a cumplir de forma trasversal en este proyecto de reconstrucción del país.

Desde marzo, un servicio tan básico y esencial como el agua ha ido adquiriendo mayor relevancia como garante de la salud e higiene

En este sentido, el sector del agua tiene su propio espacio. En primer lugar, a través de la lucha contra la desertificación, la degradación de las tierras y la pérdida de la biodiversidad. Asimismo, otro de los objetivos prioritarios es la preservación del espacio litoral y los recursos hídricos, con inversiones que reduzcan la vulnerabilidad de los espacios naturales costeros y los recursos hídricos frente a los efectos del cambio climático e intervenciones sobre infraestructuras orientadas a reducir la sensibilidad ante los riesgos.

Gonzalo Delacámara: “Hay margen para cuestionarse el papel que el agua juega en relación a las políticas palanca que articulan el Plan de Recuperación”

Por otro lado, el plan comprende acciones para promover la gestión integral del agua, promoviendo el manejo y el desarrollo coordinado del agua, la tierra y los recursos relacionados, con el fin de maximizar de manera equitativa el bienestar social y económico resultante, sin comprometer la sustentabilidad de los ecosistemas vitales. En especial, se orientarán a soluciones basadas en la naturaleza para la depuración (filtros verdes), saneamiento y reutilización, la optimización de la infraestructura hídrica y la restauración de ríos y recuperación de acuíferos.

Valorando la inversión ‘verde’

“Valoro de modo positivo que la transición ecológica vaya acompañada de otros tres ejes estratégicos: la transformación digital, la igualdad de género y la cohesión social y territorial”, afirma Gonzalo Delacámara. En la misma línea, Fernando Morcillo cree que “aunque no tenemos el detalle de la aplicación de los fondos, ya que está gestándose en estas fechas, los planteamientos de la Comisión Europea nos parecen acertados”. Sin embargo, Manuel Marchena prefiere ser cauto: “Somos cautelosos con estas cifras. Es cierto que el Plan anuncia que más de un 35% de la inversión será verde, pero, al ir desgranando capítulo a capítulo las partidas destinadas a cada subsector, es cuando se ve la realidad”. Gonzalo Delacámara matiza que “todo indica que esa parte se orientará a soluciones basadas en la naturaleza, sobre todo a la depuración (y especialmente en zonas rurales), al saneamiento y la reutilización de aguas regeneradas, a optimizar infraestructuras de agua, a restaurar ecosistemas fluviales y a recuperar acuíferos”. Sin embargo, “es importante que se contemplen de modo complejo, integrado, y que al tiempo se refuercen las decisiones basadas en evidencia”. A este respecto, “seguramente hay margen para cuestionarse el papel que el agua juega en relación a muchas de las diez políticas palanca que articulan el Plan”.

Fernando Morcillo, presidente de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS)1 / 3
Fernando Morcillo: “Aunque no tenemos el detalle de la aplicación de los fondos, los planteamientos de la Comisión Europea nos parecen acertados”

Con todo, Manuel Marchena rebaja las expectativas: “Llevamos varios años escuchando muchos planes y programas en relación al agua. El Pacto Nacional por el Agua, el Libro Verde para la Gobernanza del Agua en España, el Plan DSEAR, la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológicas, ahora el Plan España Puede y un largo etcétera. Pero a la hora de la verdad, el dinero no acaba de llegar”.

El agua en la recuperación

Centrándonos en el ámbito que nos compete, el agua, Fernando Morcillo cree que “debe jugar un papel importante y, en particular, el ámbito de los servicios urbanos. Es un sector esencial del que no se puede olvidar la sociedad, lo que se ha puesto de relieve en esta pandemia en los aspectos de garantía y continuidad de los servicios, adaptación a las singulares circunstancias del confinamiento, y en todos los avatares de sequía e inundaciones”.

Igualmente, Manuel Marchena remarca que “el sector del agua es básico en la vida diaria de la ciudadanía. En consecuencia, el papel del sector del agua para la recuperación económica es claro. Hay mucho trabajo por hacer, que se lleva reclamando por empresas y entidades de todo tipo desde hace años”. Es por ello que “necesitamos un empuje decidido por parte de las administraciones. La tecnología y los planes están hechos y sabemos dónde hay que invertir; lo que hace falta son las partidas presupuestarias”. Fernando Morcillo lo corrobora: “Nuestro sector tiene proyectos ejecutables a corto plazo, basados en una Planificación consolidada y en unas necesidades previamente diagnosticadas concordantes con los principios del Green Deal y los objetivos del Next Generation”.

Fernando Morcillo, presidente de AEAS (Fotografía: Pablo González-Cebrián/iAgua).

Fernando Morcillo, presidente de AEAS: “Es necesario agilizar los plazos, una reclamación que parece que se va a hacer efectiva con la publicación del nuevo Real Decreto”

Manuel Marchena, presidente de AGA (Fotografía: Pablo González-Cebrián/iAgua).

Manuel Marchena, presidente de AGA: “La tecnología y los planes están hechos y sabemos dónde hay que invertir; lo que hace falta son las partidas presupuestarias”

Gonzalo Delacámara, Foro de la Economía del Agua (Fotografía: Pablo González-Cebrián/iAgua).

Gonzalo Delacámara (Foro de la Economía del Agua): “España está ante una oportunidad única de añadir coherencia en un momento que tiene mucho valor pedagógico para el ciudadano”

Desde una perspectiva más amplia, Gonzalo Delacámara reflexiona: “A veces observamos el agua con un marcado sesgo sectorial y también como si fuese un tema estrictamente ambiental”. Y comenta que “la política de agua concebida como una política aislada queda con frecuencia como una remediación de impactos, casi siempre gestionando eventos críticos (sequías, inundaciones, episodios de contaminación, etc.)”. Sin embargo, cree que “España está ante una oportunidad única de añadir coherencia en un momento que tiene mucho valor pedagógico para el ciudadano. Es un momento casi sin precedentes en términos de planificación a largo plazo para la transición ecológica, y creo que debería aprovecharse para diseñar y ejecutar una acción política compleja; es decir, verdaderamente transformadora”.

Manuel Marchena (AGA): “El agua urbana necesita una inversión de 50.000 millones de euros para la próxima década, y ahora mismo hay un déficit del 50%”

En lo relativo al agua urbana, que toca más de cerca a los objetivos que persiguen AEAS y AGA, Manuel Marchena observa que “ha sido habitualmente poco tenida en cuenta por las administraciones públicas, y ha llegado el momento de afrontar este asunto. El hecho de tener un servicio que nunca falla hace que este no se valore”, y por eso “a veces la eficiencia y la eficacia son contraproducentes”. Y lo explica: “Las empresas de todo tipo y tamaño (públicas, las mixtas y las privadas) han hecho una gran cantidad de avances en I+D+i históricamente, que se han intensificado en la última década”. Paradójicamente, “esto ha provocado que no se vea como necesidad el invertir en agua de grifo. La ciudadanía no lo siente como prioritario, y las decisiones políticas tampoco. Pero nada más lejos de la realidad: nuestros cálculos son que, el sistema completo de agua urbana de España, necesita una inversión de 50.000 millones de euros para la próxima década, y ahora mismo hay un déficit del 50%”.

A ello se suma, tal como expone Fernando Morcillo, que los proyectos del sector “generan empleo fijo y de calidad, son sostenibles ambientalmente y son consistente con las acciones del reto demográfico”. Además, “nuestra actividad siempre tiene presente las consideraciones de protección de los colectivos vulnerables”. En la parte del empleo, Manuel Marchena lo ratifica: “Más allá de la propia obra en sí, el mantenimiento y gestión de la red de agua supone empleo estable y duradero. Es un servicio que funciona 24 horas al día, 365 días por año. Esto se traduce en una gran plantilla, la mayoría de ella directa y con contratos indefinidos. En época de incertidumbres, se ha de apostar por empleos estables y el sector del agua es ejemplo de ello. Y esto es lo que ayuda de forma decidida, a la recuperación económica de un país”.

Otras herramientas

Aunque los instrumentos para canalizar la inversión en el sector son, aparentemente, más que suficientes y a su vez, desde el sector se quiere contribuir al máximo a esta recuperación, lanzamos una última cuestión a los expertos: ¿qué otras herramientas son necesarias para canalizar este flujo bidireccional entre el agua y la recuperación?

Fernando Morcillo: “El ‘azul’ del agua debe tener un papel trascendente: solo necesita del amarillo (la luz del sol) para construir lo verde”

Fernando Morcillo lo tiene claro: “La armonización de la Gobernanza del agua; la coordinación efectiva entre Administraciones Públicas; la simplificación burocrática, ajustando temporalmente determinadas exigencias legales pero conservando los controles y las exigencias básicas; el aprovechamiento de las capacidades de los actores líderes para actuar con eficiencia y pragmatismo, donde tecnología, digitalización y capacidad operativa serán decisivas; el establecimiento de uno o más fondos de inversión para el agua, el fomento de las colaboraciones público-públicas y, especialmente, las público-privadas; y el liderazgo claro determinante y práctico, que debería ser del MITECO”. Muchas de estas propuestas son apoyadas por Manuel Marchena: “Apostamos por la colaboración público-privada, que vamos a seguir reclamando, y por supuesto, por proyectos a medio y largo plazo, huyendo de las visiones cortoplacistas con visión más política (única legislatura) que técnica”. Por otro lado, y sin dejar de lado esta fórmula, “estamos participando activamente en la línea abierta con el Gobierno español para la propuesta de grandes proyectos por parte del sector empresarial, denominados Macro Proyectos Tractores (MPT). Estos MPT han sido integrados en un total de 21 Iniciativas Estratégicas de País (IEP) presentadas por CEOE que esperemos sean tenidas en cuenta en la agenda del Gobierno, a través de los denominados Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE)”. También coincide Fernando Morcillo en la parte administrativa: “Es necesario agilizar los plazos, una reclamación que parece que se va a hacer efectiva con la publicación del nuevo Real Decreto”.

Manuel Marchena: “Apostamos por la colaboración público-privada, que vamos a seguir reclamando, y por supuesto, por proyectos a medio y largo plazo, huyendo de las visiones cortoplacistas con visión más política (única legislatura) que técnica”

Finalmente, Gonzalo Delacámara aporta su enfoque, más centrado en la parte financiera: “La discusión sobre instrumentos para garantizar la financiación estratégica de inversiones en la gestión del agua es muy relevante, sin duda, pero sobre todo si se subordina al debate sobre objetivos (no solo de la política de agua sino de ésta como un vector de desarrollo)”.

Así, sostiene que “los debates sobre recuperación de costes, por ejemplo, tienden a ser instrumentales, lo que les resta profundidad, trascendencia y eficacia. Sería saludable reflexionar sobre el nivel de la tarifa y, fundamentalmente, sobre su estructura. En el ciclo urbano del agua no parece razonable mantener tantas estructuras tarifarias diferentes. Una cosa es la autonomía municipal, esencial, y otra las asimetrías difíciles de entender entre diferentes territorios. La igualdad no se consigue realmente en competencias sino en derechos”.

Asimismo, “parece necesario profundizar sobre el reparto de la carga: ¿qué parte pagamos vía tarifas, qué parte vía impuestos…? Los mecanismos financieros actuales en el mejor de los casos permiten recuperar la inversión en términos de capital, pero se observan dificultades serias para reemplazar activos (algo muy patente en el caso de las redes de distribución y saneamiento) para financiar los costes de operación, internalizar externalidades ambientales, enviar las señales adecuadas en términos de eficiencia en el uso o garantizar la seguridad a largo plazo mediante la diversificación de fuentes de oferta”.

En resumen, “el ‘azul’ del agua debe tener un papel trascendente. Ya asumía la teoría clásica newtoniana: el azul solo necesita del amarillo (la luz del sol) para construir lo verde”, concluye Fernando Morcillo.

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