Ninguna cuenca en España gestiona tanta diversidad como el Segura. Trasvase, desalación, reutilización, aguas subterráneas y recursos superficiales conviven en un sistema donde el margen de error es mínimo y la presión sobre cada gota es máxima. Esa complejidad ha obligado al sureste español a desarrollar un modelo de gestión sin equivalente en el resto del país. Uno donde cada decisión —desde la dotación de una campaña de riego hasta la operación de una desaladora— depende de información precisa, actualizada y compartida entre múltiples actores.
El sexto episodio de Conexión Agua, el videopodcast impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para difundir las actuaciones del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, recorre cómo la digitalización está transformando la capacidad de decisión en la cuenca del Segura: desde la gobernanza de la confederación hasta la operación de las comunidades de regantes, pasando por la depuración, la reutilización y la innovación tecnológica.
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El episodio reúne a la Confederación Hidrográfica del Segura, la Dirección General del Agua de la Región de Murcia, la Mancomunidad de los Canales del Taibilla, ESAMUR, la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR) y las comunidades de regantes de Albatera y Totana, en un retrato coral de cómo se gobierna el agua cuando cada gota tiene más de un origen y más de un destino.
Segura: un sistema único donde todas las aguas están conectadas
La conversación arranca con Mario Urrea, presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura, quien describe la singularidad administrativa que define la cuenca: un único sistema de explotación, a diferencia del resto de demarcaciones españolas. En el Segura, cualquier agua de cualquier origen puede terminar en la toma de cualquier usuario, siempre que exista una conexión física. Esa versatilidad, que se apoya en la red de infraestructuras del postrasvase, es al mismo tiempo la mayor fortaleza y el mayor desafío de la cuenca.
Las aguas desaladas han dejado de ser un seguro para situaciones de emergencia y se han convertido en el agua de base del sistema, inyectándose de forma permanente
Urrea explica cómo la incorporación de la desalación ha cambiado el paradigma de gestión. Las aguas desaladas han dejado de ser un seguro para situaciones de emergencia y se han convertido en el agua de base del sistema, inyectándose de forma permanente. Este cambio, consolidado en el vigente plan hidrológico, introduce un nuevo riesgo: si la desalada ya se consume en régimen ordinario, el respaldo ante sequías debe buscarse en otras fuentes —aguas subterráneas del Sinclinal de Calasparra, cesiones de derechos internas y externas, y las conexiones con el Guadalquivir, el Tajo y el Júcar—.
El control concesional representa otro avance decisivo. La confederación ha digitalizado los perímetros de riego inscritos en el registro de aguas y realiza cada año un vuelo de teledetección para comparar los derechos registrados con los riegos reales. Las discordancias se analizan con visitas de campo de los agentes medioambientales, lo que ha dado resultados muy positivos en términos de transparencia y seguridad jurídica.
Con el PERTE, la confederación ha impulsado un sistema de ayuda a la decisión para el sistema único, una inversión de más de tres millones y medio de euros desarrollada con el CDTI que permitirá un seguimiento diario de la circulación de todas las aguas y una prognosis a meses vista. Además, se ha incrementado la sensorización, mejorado las comunicaciones del SAIH y reforzado los sistemas de alerta temprana, aunque Urrea matiza con realismo: en una cuenca mediterránea, las inundaciones relámpago no dejan tiempo de respuesta, y la tecnología debe complementarse con infraestructura de defensa.
Murcia: veinticinco años de gobernanza del agua como condición de supervivencia
La perspectiva autonómica llega con José Sandoval Moreno, director general del Agua de la Región de Murcia, quien sitúa la coordinación interadministrativa no como un lujo, sino como una condición esencial de supervivencia del sistema. Murcia da servicio de depuración al 99,3 % de la población y pone a disposición de los usuarios —fundamentalmente regadío— el 98 % del efluente tratado, entre 115 y 120 hectómetros cúbicos anuales de agua regenerada.
Sandoval subraya que sin esos volúmenes, el déficit reconocido de la cuenca —300 hectómetros cúbicos según el plan hidrológico— superaría los 400. La concesión administrativa del agua regenerada como dominio público hidráulico exige una coordinación fluida con la confederación. La misma lógica se aplica al trasvase Tajo-Segura, que Sandoval defiende como una necesidad hídrica acreditada por la planificación, no como una reivindicación política.
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La región está invirtiendo en municipios de menos de 20.000 habitantes con herramientas de telelectura, limnímetros, sistemas de información geográfica y eficiencia energética en bombeos. Sandoval estima que la adaptación a las nuevas exigencias normativas europeas supondrá una inversión superior a los cien millones de euros en la región, un esfuerzo que no podrá abordarse solo desde la Comunidad Autónoma. El proyecto Regenia, seleccionado en la tercera convocatoria del PERTE con 7,3 millones de euros, implementará inteligencia artificial y sensórica avanzada en las depuradoras regionales para controlar la energía, la calidad del efluente y la gestión de activos. Sandoval resume la visión: la digitalización será el pegamento que mantenga el sistema perfectamente unido.

Mancomunidad de los Canales del Taibilla: casi un siglo al servicio del abastecimiento del sureste
Juan Cascales, presidente de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla (MCT), presenta un organismo público estatal fundado en 1927 que abastece a cerca de dos millones y medio de personas permanentes —más de tres millones y medio en verano— en ochenta municipios de las provincias de Murcia, Alicante y Albacete, con un sistema hidráulico que incluye dos presas, seis potabilizadoras, dos desaladoras, más de doscientos depósitos, quinientos kilómetros de canales y dos mil kilómetros de conducciones secundarias.
El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) ha supuesto diecisiete actuaciones y unos 52-53 millones de euros (IVA incluido), un incremento del 30-35 % sobre la inversión anual del organismo. Cascales destaca el efecto catalizador por encima del cuantitativo: el plan ha reactivado líneas que avanzaban a ritmo inferior, especialmente la digitalización, que se ha llevado un 40 % de la financiación. Se han actualizado las seis potabilizadoras, los principales depósitos y se ha implantado la metodología BIM no solo para obra nueva, sino para la explotación continua de infraestructuras.

La fortaleza de la MCT ante el cambio climático descansa en dos pilares: la diversidad del mix de recursos (Taibilla, trasvase y desalación) y la robustez de un sistema hidráulico versátil. Las líneas estratégicas de futuro pasan por mejorar la eficiencia energética de las desaladoras —que representan el 80 % del consumo—, renovar las grandes arterias de transporte y aumentar la capacidad de producción.
ESAMUR: depurar más, mejor y de forma más inteligente
Pedro Simón, director técnico de ESAMUR, la Entidad Regional de Saneamiento y Depuración, explica cómo Murcia lidera la reutilización en Europa: el agua regenerada representa el 15 % del total que usan los regantes, y cada hectómetro cúbico depurado es recurso directo para la agricultura.
El reto principal es la nueva Directiva (UE) 2024/3019 de aguas residuales, con exigencias mucho mayores en microcontaminantes, nitrógeno, fósforo y neutralidad energética. Las plantas murcianas, con rendimientos medios del 99 % en eliminación de DBO5, parten de una posición sólida, pero el salto normativo es considerable.
El PERTE, obtenido en tercera convocatoria, está permitiendo actualizar SCADAs y PLCs de plantas con más de veinte años, ampliar la sensorización y, de forma pionera, aplicar inteligencia artificial para la detección online de microorganismos como Escherichia coli —un análisis que antes requería un día completo—. Los sistemas de ayuda a la decisión permitirán coordinar variables como la producción fotovoltaica, la codigestión de lodos, el precio de la energía de red y la carga contaminante para optimizar el tratamiento hora a hora.

AEDyR: desalación y reutilización como recursos estructurales, no de emergencia
Belén Gutiérrez, presidenta de la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR), aporta la perspectiva sectorial. España lleva más de sesenta años desalando y ha reducido el consumo energético en más de un 90 %, situándose por debajo de tres kilovatios hora por metro cúbico. Pero los retos siguen abiertos: economía circular con el aprovechamiento del concentrado (brine mining, energía azul), integración de energías renovables en las plantas y modernización de instalaciones con veinte años de operación.
Gutiérrez sitúa la nueva directiva como un cambio de paradigma: tratamientos cuaternarios para microcontaminantes, límites más estrictos de nitrógeno y fósforo, neutralidad energética del sector y mayor peso de la reutilización. Las plantas de aguas residuales pasan a concebirse como biofactorías, y la digitalización es la herramienta que permite operar en este nuevo escenario: gemelos digitales cognitivos, machine learning, control avanzado y preventivo.
Para Gutiérrez, el PERTE ha sido una oportunidad histórica que ha acelerado la modernización de sectores enteros. La digitalización funciona como director de orquesta de un mix inteligente de recursos: prioriza, sincroniza oferta y demanda, anticipa y aporta la transparencia que la gobernanza del agua necesita.

Albatera y Totana: el riego de precisión como condición de supervivencia
El episodio cierra con la perspectiva del regadío, de la mano de Domingo Rocamora, gerente de la Comunidad de Regantes de Albatera, y Fernando Costa Hernández, secretario general de la Comunidad de Regantes de Totana. Ambas entidades operan con un mix de fuentes —trasvase, desalación, agua regenerada— y una incertidumbre permanente sobre la disponibilidad de cada una.
En Albatera, la modernización comenzó en 1994 y sumó 23,5 millones de euros hasta 2015: el 100 % de la superficie está en riego localizado, con contadores individuales y facturación por consumo real. La comunidad dispone de una instalación fotovoltaica flotante que ahorra un 32 % de energía. El PERTE ha añadido 628 contadores nuevos, 62 caudalímetros en red, 20 sondas de humedad, 5 sondas de nitratos y válvulas motorizadas con telecontrol.
En Totana, 200 kilómetros de tubería presurizada permiten regar por gravedad el 95 % del perímetro. El PERTE está sustituyendo más de 1.500 contadores, instalando sondas de humedad y estaciones meteorológicas, y —lo más importante— integrando todo en una única plataforma digital. Costa insiste en que el dato sin mantenimiento pierde su valor: se necesita personal cualificado que compruebe sensores semanal o mensualmente, tanto desde la oficina como en campo.

Ambos coinciden en que la planificación de cada campaña es milimétrica: se asignan cupos mensuales por regante dentro del año hidrológico, pero la incertidumbre del trasvase y el coste de la desalada obligan a recalcular permanentemente. El PERTE ha acelerado un proceso de digitalización que ya estaba en marcha por necesidad, porque en el sureste español no hay alternativa a la eficiencia.
Epílogo: el Segura como laboratorio de precisión hídrica
El Segura es, probablemente, la cuenca española donde el coste de no digitalizar se mide de forma más directa: en cosechas, en tarifas, en capacidad de respuesta ante una emergencia. No es casualidad que sea también el territorio con mayor densidad de soluciones aplicadas por metro cúbico gestionado.
Lo que muestra este episodio no es solo un catálogo de proyectos PERTE. Es la radiografía de un sistema que lleva décadas funcionando bajo presión máxima y que ha encontrado en la digitalización la herramienta para pasar de gestionar la escasez a gobernarla con precisión. Cada participante, desde la confederación hasta la comunidad de regantes más pequeña, ha aportado una pieza del mismo mensaje: cuando el agua escasea, la inteligencia en su gestión se convierte en el recurso más valioso.




