Veinticinco años después de la aprobación de la Directiva Marco del Agua, España llega al cuarto ciclo de planificación hidrológica sin haber alcanzado el buen estado en la mayoría de sus masas de agua. En algunas demarcaciones, el porcentaje ha empeorado. En el Guadiana, las masas en buen estado han pasado del 35,4% al 14,6%. En el Guadalquivir, del 62% al 35%, con un 70% de masas en riesgo de no cumplir los objetivos antes de 2027. Esos datos no son nuevos, pero el Informe OPPA 2025 de la Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA) los pone sobre la mesa de nuevo: justo cuando los organismos de cuenca están construyendo los planes del siguiente ciclo sobre los mismos cimientos que ya han fallado.
El informe, coordinado por Francesc La Roca y Julia Martínez y publicado esta semana coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente, analiza los Esquemas Provisionales de Temas Importantes (EPTI) que las confederaciones hidrográficas presentaron en noviembre de 2025. Lo que encuentra no es solo deterioro, sino ausencia de autocrítica: los EPTI reconocen que los objetivos no se han cumplido, pero ninguno evalúa de forma rigurosa por qué las medidas anteriores no han funcionado. Sin ese análisis, el riesgo es repetir las mismas medidas que ya han demostrado ser insuficientes.
El cambio climático es el ejemplo más claro de esa inercia. Aparece de forma transversal en los nuevos esquemas —lo que en principio sería un avance— pero su tratamiento en la práctica no cambia nada sustancial: se usa para justificar más infraestructuras de oferta en lugar de reducir demandas. El caso del Ebro es el que más llama la atención: el EPTI propone 77.853 nuevas hectáreas de regadío en una cuenca donde ya se proyecta un 12,5% menos de recursos hídricos en 2050. La FNCA lo califica directamente de "maladaptación al cambio climático". El cuarto ciclo llega, además, sin que ninguna demarcación tuviera elaborado su preceptivo Estudio de Adaptación al Cambio Climático en el momento de la consulta pública.
La modernización de regadíos, presentada como medida estrella de adaptación climática y que concentra una parte significativa de las inversiones, recibe también un cuestionamiento explícito. El informe cita estudios que demuestran que en muchos casos no ahorra agua, sino que aumenta el consumo neto, y exige que el cuarto ciclo incluya una evaluación detallada de las inversiones realizadas en los tres ciclos anteriores antes de seguir replicando esa apuesta.
El informe no se limita al diagnóstico de la planificación. Dedica un capítulo a las lecciones de la DANA de octubre de 2024 en el País Valencià, con un análisis del comportamiento de las infraestructuras durante el episodio y una evaluación crítica tanto del Plan del MITECO como del Plan Endavant de la Comunitat Valenciana. Sobre aguas subterráneas, documenta una contaminación que se acumula —nitratos, pesticidas, PFAS— sin que la normativa existente haya logrado revertirla. Y analiza el trasvase Júcar-Vinalopó a la luz de una adenda al convenio de gestión firmada entre la CHJ y ACUAMED, concluyendo que la infraestructura traslada las presiones de sobreexplotación del Vinalopó hacia la cuenca cedente sin resolver el problema de origen.
El bloque andaluz, que ocupa varios capítulos, cruza el análisis del ciclo hidrológico del Guadalquivir —con datos que el informe considera incompletos e incoherentes desde el segundo ciclo de planificación— con un estudio de la distribución del agua en el regadío regional: el 80% de los regantes accede al 22% de la superficie; el 20% restante concentra el 78%. Sobre esa desigualdad, el proyecto TRANAGRO propone una metodología de reasignación progresiva con reducciones concesionales más que proporcionales para los grandes usuarios.
Lo que está en juego no es menor. El cuarto ciclo de planificación es, según la propia Directiva Marco del Agua, el último en el que son posibles las prórrogas a los objetivos ambientales: la fecha límite es 2027 y no hay más aplazamientos disponibles. Si los planes hidrológicos que ahora se están construyendo repiten el esquema de los tres anteriores, no habrá un quinto ciclo que corrija el rumbo.





