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Del contador al dato: tres formas de digitalizar el regadío sin perder de vista el territorio

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El segundo taller de Conexión Agua – Talleres Regadío puso ayer el foco en una de las preguntas más sensibles y decisivas para las comunidades de regantes: cómo medir mejor el agua realmente utilizada y cómo convertir esa medición en gestión. El encuentro, organizado en el marco del ciclo impulsado por el MITECO para divulgar soluciones de digitalización vinculadas al PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, se centró en control volumétrico, caudalímetros, equipos de medida, automatización y telegestión del riego.

La sesión avanzó con una estructura clara: tres proyectos, tres escalas y tres formas distintas de entender la digitalización. Primero, una acequia histórica en Zaragoza que busca modernizarse sin renunciar al riego por gravedad; después, una comunidad de aguas subterráneas en el entorno de Doñana que ha hecho del dato una herramienta de confianza; y, por último, una gran zona regable, la del Canal de Aragón y Cataluña, que ha utilizado los proyectos agrupados para acelerar la implantación de soluciones digitales entre sus comunidades de base.

Conexión Agua – Talleres Regadío. Taller 2: Digitalización y control volumétrico del uso del agua en el regadío

Almozara: digitalizar sin borrar la historia

La primera intervención llevó la jornada a la Acequia de la Almozara, en Zaragoza. José Ángel Subirá Ríos presentó un caso poco habitual dentro del PERTE: una comunidad que riega por gravedad, sin tuberías, sin balsas y sin bombeos, apoyada en una acequia documentada desde el año 87 a.C.. La comunidad cuenta con 1.226 hectáreas de superficie regable, 851 capitulares y un sistema de riego 100% por gravedad, con acequias a cielo abierto de valor patrimonial y ecológico.

La intervención de Subirá giró en torno a una idea que marcó el tono de toda la ponencia: modernizar no tiene por qué significar sustituir. En Almozara, la presurización general no aparece como una alternativa real, ya que en torno al 70% de la superficie solo puede regarse por inundación. A partir de ese condicionante, la comunidad ha buscado otro camino: medir el suelo, automatizar puntos estratégicos de la red y ordenar la información en una plataforma integrada.

La comunidad ha buscado medir el suelo, automatizar puntos estratégicos de la red y ordenar la información en una plataforma integrada

El proyecto se apoya en RITA, una arquitectura que combina medición, decisión y gestión. En el terreno, 48 sondas multiparámetro registran variables del suelo cada 15 minutos. En la red, el sistema incorpora 13 compuertas automatizadas dentro del PERTE, que se suman a 10 anteriores hasta alcanzar 23 compuertas operativas y un 90% de la superficie bajo control. En la gestión, una plataforma integra censo, parcelario, GIS, oficina del regante, sede electrónica y trazabilidad de las maniobras.

La explicación técnica tuvo una traducción muy concreta en la práctica del riego. En una parcela regada por gravedad, el momento de cierre no siempre es evidente: cerrar demasiado tarde puede provocar sobreriego, escorrentía, lixiviación o encharcamiento; cerrar demasiado pronto puede impedir que el agua llegue al final de la parcela. Las sondas permiten observar el avance de la humedad en el suelo y apoyar esa decisión en datos reales, no solo en la experiencia del operario o en el tiempo previsto del turno.

El horizonte de Almozara no termina en la instalación de sensores y compuertas. Subirá situó el proyecto en una hoja de ruta hacia 2029, con integración de datos satelitales, app del regante, gemelo digital y un data lake en la nube que reúna sondas, compuertas, modelo hidráulico y GIS. El objetivo digital planteado por la comunidad es alcanzar el 30% de automatización de la operación en 2027 y el 50% en 2029.

El objetivo digital planteado por la comunidad es alcanzar el 30% de automatización de la operación en 2027 y el 50% en 2029

Doñana: el contador como herramienta de confianza

Tras el caso aragonés, la jornada viajó a la corona norte forestal de Doñana. Juan José Maestre Santana, director técnico de la Comunidad de Regantes Condado de Huelva, presentó un proyecto donde la digitalización tiene una lectura técnica, pero también institucional y ambiental. La comunidad gestiona 1.494,92 hectáreas, 245 explotaciones, 584 captaciones, 141 balsas y un volumen concesional de 6,75 hm³ al año.

En un territorio sometido a una elevada atención pública, Maestre situó el reto en la compatibilidad entre agricultura, agua y biodiversidad. Doñana apareció en su presentación como un espacio asociado a figuras de protección como Parque Nacional, Reserva de la Biosfera, Patrimonio Mundial UNESCO, Humedal Ramsar y Red Natura 2000. En ese contexto, disponer de información fiable no es solo una mejora operativa: es una condición para demostrar cómo se gestiona el recurso.

En un territorio sometido a una elevada atención pública, Maestre situó el reto en la compatibilidad entre agricultura, agua y biodiversidad

El salto descrito por la comunidad fue el paso de la lectura manual a la información continua. En los últimos cuatro años se habían realizado 5.826 lecturas y 2.478 visitas a fincas. Con el proyecto, la comunidad ha instalado 174 contadores, ha digitalizado 584 captaciones y ha integrado el 100% de las captaciones en un sistema digital.

Maestre explicó el sistema desde el pozo hasta la toma de decisiones. En cada captación, el contador registra el volumen extraído; el datalogger transmite la información mediante redes de comunicación; la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir recibe, valida y almacena los datos; y la comunidad y el agricultor pueden consultar la información para seguimiento y gestión. Las comunicaciones utilizadas incluyen NB-IoT, LTE-M, 4G y GPRS, con el objetivo de disponer de datos seguros y en tiempo real.

La digitalización presentada en Condado de Huelva no se limita al volumen. La estación de monitorización en pozo incorpora también sensores de nivel dinámico, conductividad eléctrica, temperatura y meteorología. Esas variables permiten avanzar en el conocimiento del acuífero, alertas, históricos e informes, con una lógica de gestión que va más allá del contador.

El cierre de Maestre dejó una de las frases más claras de la jornada: “La sostenibilidad no se improvisa; se mide, se gestiona desde el propio territorio y se demuestra con datos”. En su exposición, el dato apareció como una vía para reforzar la transparencia, la seguridad jurídica y la relación con la administración hidráulica.

“La sostenibilidad no se improvisa; se mide, se gestiona desde el propio territorio y se demuestra con datos”

Canal de Aragón y Cataluña: la digitalización como trabajo colectivo

La tercera ponencia cambió de escala. Inés Samperi Tena, responsable de los Servicios Agronómicos y Medioambientales de la Comunidad General de Regantes del Canal de Aragón y Cataluña, presentó el caso de una zona regable de 104.850 hectáreas, con unas 3.000 explotaciones ganaderas, una importante agroindustria, 37 municipios y 125 comunidades de regantes de base.

La agrupación permitió acercar unas ayudas inicialmente poco conocidas y conseguir precios más competitivos

El punto de partida es distinto al de Almozara. En el Canal de Aragón y Cataluña, el 90% de la superficie está modernizada mediante aspersores, pivots y goteros, mientras que el 10% restante continúa regándose por gravedad. Esa realidad permitió orientar las actuaciones hacia la telelectura, el telecontrol, los emisores de pulsos, los contadores, los aforadores de balsa y otros equipos vinculados a la gestión del sistema.

Samperi centró su intervención en una fórmula que, según explicó, ha resultado decisiva: los proyectos agrupados. La Comunidad General actuó como paraguas técnico y administrativo para detectar necesidades, explicar las ayudas, consultar el interés de las comunidades de base y elaborar la documentación necesaria. La agrupación permitió acercar unas ayudas inicialmente poco conocidas y conseguir precios más competitivos.

Las cifras reflejan la dimensión del proceso. La Comunidad General solicitó 1.703.073 euros; la Agrupación CR 1, 1.455.190 euros; y la Agrupación CR 2, 1.601.567 euros, hasta sumar 4.759.830 euros. En la segunda convocatoria del PERTE del regadío, otras 30 comunidades de regantes se presentaron de manera independiente.

La plataforma propia de la CGRCAyC fue otra de las claves de la ponencia. Samperi explicó la necesidad de concentrar la información y evitar la dispersión de aplicaciones. El objetivo es reunir datos de telecontrol, aforadores de balsa, equipos vinculados al mejillón cebra, sondas de humedad y otros sensores en un entorno común, más independiente de proveedores concretos.

Las preguntas cerraron la jornada con el dato como eje

El turno de preguntas llevó la conversación al terreno práctico. En Almozara, José Ángel Subirá explicó que las sondas de humedad ya habían servido para revisar cómo se estaban realizando algunos cierres de riego y para apoyar esa decisión con información del suelo. Desde Doñana, Juan José Maestre fue claro al valorar el papel de la teledetección: el satélite puede ayudar a identificar si hay riego o reconocer un cultivo, pero para conocer la intensidad del riego defendió la necesidad del control volumétrico dentro de la parcela.

La interoperabilidad abrió otro de los asuntos centrales del cierre. Inés Samperi señaló que los equipos deben poder comunicar datos mediante APIs, aunque en el Canal de Aragón y Cataluña han querido ir más allá en algunos casos, trabajando directamente con datos en crudo para reducir la dependencia de un único proveedor. La plataforma propia apareció así como una herramienta no solo tecnológica, sino también estratégica: permite ordenar la información, integrar equipos distintos y mantener capacidad de gestión sobre los datos generados.

La última parte del debate se centró en la aceptación del contador y en el papel del PERTE. Subirá defendió que la digitalización exige consenso y paciencia en una comunidad histórica; Maestre aseguró que en Doñana los agricultores han asumido la monitorización como una forma de demostrar transparencia; y Samperi recordó que en el Canal de Aragón y Cataluña la medición del dominio público hidráulico está interiorizada desde hace décadas. El PERTE quedó descrito por los tres como un impulso decisivo: un anclaje para Almozara, una aceleración necesaria para Condado de Huelva y un escalón más para ordenar la digitalización en una gran zona regable.

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