La consellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, Sílvia Paneque, ha presentado el Plan de Continuidad elaborado por la Agència Catalana de l'Aigua (ACA) para garantizar el funcionamiento de las infraestructuras del ciclo del agua en caso de interrupción del suministro eléctrico. El plan, desarrollado a partir del diagnóstico realizado tras el apagón de abril de 2025, establece una hoja de ruta con medidas técnicas concretas orientadas a reducir la dependencia energética del sistema hídrico catalán.
De la vulnerabilidad a la planificación
El apagón de 2025 expuso una debilidad estructural: en apenas 12 horas de corte eléctrico, unos 300.000 abonados de las cotas más altas del área metropolitana de Barcelona —unas 400.000 personas— se quedaron sin agua por falta de presión. El plan parte de ese diagnóstico para convertirlo en una agenda de mejora. En palabras de Paneque, "desde el Govern hemos querido convertir lo que era una vulnerabilidad en una agenda de preparación, de planificación, de previsión y de mejora continua".
24 horas de autonomía como objetivo
La meta central del plan es alcanzar, de forma progresiva, una continuidad mínima de 24 horas en los servicios esenciales de abastecimiento y saneamiento de los centros críticos en situaciones extremas. Para lograrlo, se prevé el uso de grupos electrógenos, la regulación de presiones para prolongar la disponibilidad de agua y la construcción de nuevas infraestructuras de almacenamiento.
Comunicaciones, autogeneración y depuración
El plan presta especial atención a los canales de comunicación, que deben poder operar de forma autónoma sin suministro eléctrico. Para ello, la ACA trabaja con la Oficina de Gestión de la Red RESCAT para reforzar las comunicaciones con los principales operadores y mejorar la cobertura en la Red de Control de masas de agua.
En el ámbito energético, el plan busca que los recursos de autogeneración existentes —actualmente 221 instalaciones fotovoltaicas operativas en depuradoras, con una potencia instalada de 12,4 MW pico y una producción de unos 14 GWh anuales— puedan mantenerse operativos durante situaciones de crisis, en lugar de desconectarse como ocurre habitualmente por los protocolos de seguridad de red.
En las depuradoras de aguas residuales, el foco se pone en los sistemas críticos por su afección al abastecimiento o por su proximidad a espacios sensibles, trabajando en la capacidad de retención, los sistemas de emergencia y la adaptación de protocolos para operar en régimen de servicio mínimo.





