Digitalización

El Cantábrico, Cantabria y País Vasco: compartir datos para gobernar mejor el agua

Alejandro Maceira
Un contenido deAlejandro MaceiraRedacción iAgua

Gestionar agua no es solo disponer de recurso. Es saber qué se consume, dónde se pierde, qué se vierte y cómo se distribuye. En el norte de España, donde la disponibilidad hídrica es en general mayor, el reto principal está en otro lugar: en el control efectivo de los usos, en la eficiencia de redes que sirven a territorios dispersos y en la capacidad de tomar decisiones con datos reales, no con estimaciones.

El séptimo episodio de Conexión Agua, el videopodcast impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en el marco del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, recorre modelos territoriales que afrontan el mismo desafío desde ángulos complementarios: la vigilancia del dominio público hidráulico, la gestión autonómica en municipios dispersos, la arquitectura de datos integrada y la operación consorciada del ciclo urbano.

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El episodio reúne a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, el Gobierno de Cantabria, la Agencia Vasca del Agua (URA), el Consorcio de Aguas de Gipuzkoa y la Empresa Municipal de Aguas de Gijón con el proyecto Arrudos 100, en un diálogo que muestra cómo la digitalización transforma la gestión del agua cuando el problema no es la cantidad, sino el conocimiento.

Cantábrico: vigilar 26.000 kilómetros de cauces con datos, no con intuición

La conversación arranca con Alejandro Barriuso, comisario de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, quien gestiona una demarcación que se extiende desde el río Eo hasta el Bidasoa —desde Lugo hasta Navarra— e incluye además ciertos ríos pirenaicos. Con 26.000 kilómetros de cauces y 22.500 aprovechamientos inscritos en el registro de aguas, el volumen de información potencial es prácticamente infinito.

Barriuso identifica la gestión del dato como el desafío principal: no se trata de acumular información, sino de convertirla en conocimiento útil. En los aprovechamientos más relevantes, la confederación ya recibe datos cada cinco minutos sobre caudales derivados, retornados, turbinados y, de forma significativa, sobre los caudales que los concesionarios dejan pasar por el río, una información clave para el control de los caudales ecológicos.

El Sistema Automático de Información Hidrológica (SAI) ha experimentado un salto sin precedentes: de 90 estaciones de control propias en 2020 a 160 en enero de 2026. A ello se suman 32 estaciones compartidas con la Diputación Foral de Gipuzkoa, 21 de confederaciones aledañas y 12 del Gobierno de Navarra, además de la coordinación con la Agencia Europea EFAS para información meteorológica.

Alejandro Barriuso, comisario de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico

Con ocho millones de euros del PERTE en cuatro años, la confederación ha equipado a los agentes medioambientales con dispositivos electrónicos de campo, ampliado la flota de drones para vigilancia de cauces y desarrollado una estación pionera de medición de sedimentos en el río Ayer (Asturias). Las tres convocatorias del PERTE han movilizado 66 millones de euros en subvenciones a diez proyectos que abarcan desde Asturias hasta Burgos.

País Vasco: una plataforma común para romper los silos de información

David Aramburu Hernáez, responsable de Estrategia de Digitalización de la Agencia Vasca del Agua (URA), describe el problema de partida: información hidrológica y administrativa corriendo en paralelo sin vínculos, datos de calidad y datos hidrometeorológicos gestionados por departamentos distintos y en formatos incompatibles. El resultado era una fragmentación que dificultaba tener la foto completa de cualquier problema, alargaba los diagnósticos y producía medidas no siempre adecuadas.

«Las plataformas son fundamentales, pero lo que hace irreversible el modelo es que los datos se integren en los procesos habituales de trabajo»

La solución ha sido construir una plataforma integrada con entidades transversales unificadas: un único repositorio del que tiran todas las aplicaciones, con representación cartográfica y geoprocesamiento que elimina errores en la recogida de datos. El enfoque es interoperable: URA comparte datos con la Confederación del Cantábrico, la del Ebro y los múltiples organismos competentes en abastecimiento y saneamiento del País Vasco.

Aramburu insiste en que la digitalización irreversible no es solo tecnológica, sino organizativa y cultural. Solo cuando los equipos confían en los datos y los utilizan sistemáticamente, el modelo se consolida. La formación digital y la mejora de la experiencia de usuario —tanto interna como para el administrado— son factores clave. Sin personas cómodas con los nuevos sistemas, advierte, el riesgo es volver a los silos de información unipersonales.

Cantabria: donde el agua abundante esconde déficits estacionales y redes envejecidas

María Tejerina Puente, directora general de Aguas y Puertos del Gobierno de Cantabria, desmonta la apariencia de abundancia hídrica con datos contundentes: el 49 % de los municipios están en la costa y concentran el 87,5 % de la población; solo cinco municipios representan casi la mitad. En verano, las puntas turísticas coinciden con los mínimos de caudal de los ríos, y la única capacidad de regulación significativa es el embalse del Ebro —541 hectómetros cúbicos de capacidad—, del que Cantabria apenas utiliza una media de cuatro hectómetros cúbicos anuales, con variaciones de entre uno y siete según el año.

La infraestructura muestra su edad: redes de más de cuarenta años construidas en fibrocemento, un material que se rompe ante cualquier cambio de presión. Los municipios interiores, muchos de apenas 30 o 40 habitantes, dependen de manantiales sin cloración ni filtración, en ubicaciones de difícil orografía.

Cantabria ha estructurado su plan de digitalización en tres niveles: con fondos de la primera convocatoria de conferencia sectorial del Plan de Recuperación ha modernizado la plataforma y los sensores de los veintidós planes hidráulicos regionales de abastecimiento; con la segunda convocatoria ha actuado sobre los dieciséis sistemas regionales de saneamiento y sus puntos de alivio; y a través de la segunda convocatoria del PERTE ha llegado a los municipios pequeños mediante la agrupación Cantabria Control, con estudios de fugas estructurales, planes sanitarios de agua y sensores en captaciones y depósitos.

Los primeros resultados son tangibles: ahorros de hasta un 40 % en puntos conflictivos donde se han detectado fugas y sustituido tuberías, y una gestión remota que evita desplazamientos de hasta una hora para comprobar niveles de depósitos o parámetros de cloración.

María Tejerina Puente, directora general de Aguas y Puertos del Gobierno de Cantabria
María Tejerina Puente, directora general de Aguas y Puertos del Gobierno de Cantabria.

Consorcio de Gipuzkoa: fidelizar el dato antes de analizarlo

Aitor Lander Iza, director de Explotación, y Asier Pérez, jefe de Proyectos y Obras del Consorcio de Aguas de Gipuzkoa, presentan una entidad que cubre el 80 % del territorio de la provincia más pequeña de la península, con tres cuencas fluviales, municipios que rara vez superan los 20.000 habitantes y una dispersión orográfica notable, con muchas viviendas unifamiliares en ámbito rural.

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El consorcio cubre el ciclo completo: captación en presas y tomas menores, potabilización, distribución a abonados, recogida de aguas residuales, tratamiento y vertido al medio receptor. El PERTE ha permitido actuar transversalmente en todas las fases: mejora de la toma de datos en embalses y plantas, software de alerta temprana contra avenidas, telelectura y digitalización de la distribución al consumidor final, chatbot de atención al cliente con inteligencia artificial y modelos de machine learning para mejorar el tratamiento de aguas residuales.

Lander insiste en un principio que vertebra toda la estrategia: no hay analítica de datos si no se fideliza el dato primero. La estructura que se está construyendo con el PERTE es la base robusta sobre la que después se podrán desplegar sistemas predictivos y preventivos. La vocación de equidad en el servicio —el mismo nivel para todos los municipios, independientemente de su tamaño— es el motor que ha guiado la estrategia de digitalización desde antes del PERTE.

Aitor Lander Iza, director de Explotación, y Asier Pérez, jefe de Proyectos y Obras del Consorcio de Aguas de Gipuzkoa
Aitor Lander Iza, director de Explotación, y Asier Pérez, jefe de Proyectos y Obras del Consorcio de Aguas de Gipuzkoa.

Gijón y Arrudos 100: convertir una infraestructura centenaria en un sistema inteligente

El episodio cierra en Gijón, con Vidal Gago Pérez, director gerente de la Empresa Municipal de Aguas, y Covadonga Gómez Pereiro, coordinadora del proyecto Arrudos 100. El nombre del proyecto rinde homenaje a la traída de los Arrudos, 57 kilómetros de conducción desde la montaña asturiana diseñada en 1926 por el ingeniero Fernando Casariego.

«La idea es no tener que reaccionar siempre a un problema, sino anticipar la solución antes de que aparezca»

Gago subraya que la empresa heredó una infraestructura bien dimensionada —mil trescientos kilómetros de red de abastecimiento, mil kilómetros de alcantarillado— y una plantilla profesionalizada. El proyecto Arrudos 100, con una inversión de unos diez millones de euros, no es una mejora puntual, sino una transformación integral del ciclo completo, desde la captación en montaña hasta el último difusor del emisario submarino. Se ha ejecutado en coordinación con la Dirección General del Agua del Principado y el Consorcio de Aguas de Asturias (CADASA), e incluye a los municipios que atraviesa la conducción.

Gómez Pereiro detalla las soluciones: 16 puntos de control de caudal y 14 de calidad a lo largo de los 57 kilómetros de la traída, digitalización de los 22 depósitos de Gijón con control de caudal y calidad, sensores de cloro y presión en red, y más de 2.200 prelocalizadores acústicos para detección continua de fugas en todo el casco urbano. En saneamiento, los 32 aliviaderos estarán digitalizados con aviso de vertido, medición de caudal y sondas multiparamétricas para cumplir el Real Decreto 665/2023.

El objetivo es pasar de una gestión reactiva a una proactiva: anticiparse a las fugas, optimizar el recurso captado reduciendo los descartes por turbidez y mejorar el agua no registrada de forma sustancial. Gago cierra con una advertencia: la avalancha de datos exigirá un cambio cultural, pasar de datos a información, y eso es el verdadero desafío.

Covadonga Gómez Pereiro, coordinadora del proyecto Arrudos 100, y Vidal Gago Pérez, director gerente de la Empresa Municipal de Aguas
Covadonga Gómez Pereiro, coordinadora del proyecto Arrudos 100, y Vidal Gago Pérez, director gerente de la Empresa Municipal de Aguas

Epílogo: en el norte, el reto del agua es un reto de conocimiento

Lo que conecta a los cinco bloques de este episodio no es la geografía —Cantabria, País Vasco, Asturias tienen realidades muy distintas—, sino una misma convicción: que la gestión del agua no puede seguir apoyándose en estimaciones cuando existen herramientas para medir.

El PERTE está funcionando como catalizador de un cambio que ya estaba en marcha: pasar de sistemas aislados a plataformas compartidas, de la reacción a la anticipación, de gestionar infraestructura a gestionar información. Los participantes de este episodio coinciden en que la tecnología es condición necesaria pero no suficiente: sin formación, sin cambio organizativo y sin confianza en el dato, la digitalización se queda en una capa superpuesta sobre los mismos procesos de siempre. El norte de España tiene agua. Lo que necesita es conocimiento para gestionarla.

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