La Agencia Catalana del Agua (ACA) y el Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) han puesto en marcha un proyecto conjunto para mejorar la predicción de inundaciones y reforzar la toma de decisiones ante episodios de lluvias intensas. La iniciativa apuesta por el uso de modelos numéricos ejecutados en entornos de computación avanzada con el objetivo de disponer de previsiones más precisas y una mejor identificación de los impactos potenciales.
La colaboración surge en un contexto marcado por el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos asociados al cambio climático. Según explica la ACA, la creciente frecuencia e intensidad de las precipitaciones concentradas obliga a disponer de herramientas que permitan anticipar mejor el riesgo y agilizar la respuesta ante posibles inundaciones.
El director de la ACA, Josep Lluís Armenter, ha destacado que los modelos basados en la simulación de procesos físicos reales ofrecen un elevado nivel de precisión y ha señalado que el nuevo proyecto permitirá ejecutar estos cálculos en tiempos mucho más reducidos. A su juicio, ello contribuirá a mejorar la anticipación y la gestión del riesgo de inundaciones en Cataluña.
Por su parte, el director del BSC-CNS, Mateo Valero, ha subrayado que el acuerdo representa un avance en la aplicación de la supercomputación a la gestión de emergencias y refuerza la transferencia de conocimiento al sector público para desarrollar herramientas de apoyo a la toma de decisiones en situaciones críticas.
De la inteligencia artificial a los modelos físicos
El nuevo enfoque se apoya en la experiencia obtenida durante una prueba piloto desarrollada por la ACA en la cuenca de la Tordera. En ese proyecto, basado en inteligencia artificial, se alcanzó un grado de acierto del 75 % en la predicción de zonas inundables mediante el entrenamiento del modelo con cartografía elaborada a partir de simulaciones hidráulicas.
Sin embargo, el organismo constató que el rendimiento de estos modelos disminuye significativamente cuando se aplican a cuencas para las que no han sido entrenados previamente. La necesidad de reentrenar los algoritmos para cada territorio suponía además un importante consumo de tiempo y recursos.
A partir de estas conclusiones, la ACA ha decidido orientar el proyecto hacia una solución basada en modelos numéricos que reproducen los procesos físicos asociados a las inundaciones y que pueden adaptarse a las características específicas de cada cuenca.
La supercomputación como acelerador
Uno de los principales desafíos de este tipo de herramientas es su elevada demanda computacional. Aunque ofrecen una gran precisión, requieren una capacidad de cálculo difícilmente asumible por equipos convencionales cuando se necesitan resultados en plazos muy reducidos.
La colaboración con el Barcelona Supercomputing Center permitirá ejecutar estos modelos complejos de forma mucho más rápida, acercando la simulación de inundaciones a escenarios próximos al tiempo real. Según la ACA, este planteamiento facilitará predicciones ajustadas a las particularidades de cada cuenca hidrográfica sin renunciar al rigor físico de los modelos.
Treinta años de datos hidrológicos
La iniciativa aprovechará además la información acumulada durante tres décadas por el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH), la red con la que la ACA realiza el seguimiento de ríos y embalses en Cataluña.
La integración de estos datos históricos con nuevas capacidades de modelización y supercomputación busca reforzar la anticipación ante episodios de inundación, mejorar la capacidad de respuesta y facilitar la coordinación con los servicios de protección civil. Para la ACA, el proyecto constituye un nuevo paso en su apuesta por la investigación aplicada y el uso de la tecnología para afrontar los efectos del cambio climático sobre el territorio.





