Juan José Durán Valsero, profesor de investigación del Grupo de Hidrogeología Ambiental del IGME-CSIC, presentó en la Jornada Técnica sobre el Estado de Implantación del Plan de Acción de las Aguas Subterráneas: Inteligencia Artificial y Aguas Subterráneas, celebrada el 20 de mayo de 2026 en la ETS de Ingenieros de Minas y Energía de la UPM, el proyecto Manantiales de España.
Durán comenzó con una precisión importante: no se trata de una guía, sino de un libro. La diferencia no es menor. La obra busca ofrecer una publicación divulgativa, visual y científicamente rigurosa sobre los manantiales españoles, un tipo de patrimonio hidrogeológico que nunca había contado con una síntesis nacional equivalente. Aunque existen trabajos provinciales o autonómicos, el país carecía de una obra que mostrara la diversidad de sus surgencias a escala estatal.
La propia definición de manantial se reveló más compleja de lo aparente. En términos simples, un manantial es el lugar donde el agua subterránea aflora a la superficie, pero la realidad incluye surgencias secas la mayor parte del año, salidas bajo el nivel del mar, puntos dentro de cauces, humedales sin emergencia definida o nacimientos en cuevas. Tampoco existe un inventario completo. Extrapolando datos de territorios bien estudiados, Durán estimó de forma prudente que España podría contar con unos 50.000 manantiales.
La obra busca ofrecer una publicación divulgativa, visual y científicamente rigurosa sobre los manantiales españoles, un tipo de patrimonio hidrogeológico que nunca había contado con una síntesis nacional equivalente
Ante esa magnitud, el equipo diseñó una metodología basada en selección geográfica y tipológica. La obra recoge 71 manantiales, con al menos uno representativo por provincia, y suma las 22 Reservas Naturales Subterráneas, hasta alcanzar 93 entradas. El trabajo incluyó inventario preliminar, fichas bibliográficas, un año de salidas de campo, fotografía y vídeo (también con dron), redacción de textos de divulgación científica, corrección, homogeneización, diseño, maquetación e ilustración.
Uno de los mensajes más potentes de la ponencia fue la defensa de la divulgación de calidad. Durán advirtió que una mala divulgación puede hacer daño, porque fija ideas erróneas en la ciudadanía que después son difíciles de corregir. Por eso el libro presta especial atención a textos comprensibles, esquemas claros e ilustraciones capaces de explicar procesos hidrogeológicos sin renunciar al rigor.
La parte visual es el gran rasgo diferencial de la obra. Inspiradas en naturalistas de los siglos XIX y XX, las ilustraciones combinan interpretación artística y precisión científica. La presentación mostró ejemplos históricos, naturalísticos, tridimensionales, geológicos, creativos y duales, desde Fontibre hasta los Hervideros del Campo de Calatrava, Aguallueve, la Fuente de la Reana o La Olla de Grazalema. La ponencia aportó un contrapunto luminoso a la jornada: conocer y proteger las aguas subterráneas también exige hacer visible su belleza.




