Elena Zuriaga Agustí, responsable técnica de I+D+i de FACSA, y José Vicente Clausell Borja, técnico de Captaciones y Calidad del Agua, presentaron en la Jornada Técnica sobre el Estado de Implantación del Plan de Acción de las Aguas Subterráneas: Inteligencia Artificial y Aguas Subterráneas, celebrada el 20 de mayo de 2026 en la ETS de Ingenieros de Minas y Energía de la UPM, la experiencia de aplicación del PERTE del ciclo urbano en Castellón.
El proyecto, desarrollado en consorcio entre el Ayuntamiento de Castellón y FACSA, cuenta con un presupuesto de 7.412.394 euros y una subvención superior al 80%. Se estructura en 19 actuaciones sobre el ciclo integral del agua -captación, abastecimiento, distribución, saneamiento y depuración- y concentra la información en una plataforma digital con sensórica, cuadros de mando, algoritmos e interoperabilidad. La ponencia se centró en el elemento más singular: la captación.
Castellón es un caso especialmente relevante porque se abastece al 100% de aguas subterráneas. La masa de agua Plana de Castellón está clasificada por la Confederación Hidrográfica del Júcar en mal estado cuantitativo y químico, con problemas de nitratos y pesticidas asociados al cultivo intensivo de cítricos e intrusión salina en sectores litorales por descenso piezométrico. En ese contexto, el proyecto busca controlar la masa, disponer de una herramienta de simulación, mejorar la monitorización de niveles y calidad, y calcular perímetros de protección de los pozos de abastecimiento.
Castellón es un caso especialmente relevante porque se abastece al 100% de aguas subterráneas
Zuriaga presentó el modelo conceptual del acuífero, construido a partir de información piezométrica, hidroquímica y de balance hídrico. Se trabajó con 127 puntos de niveles entre 1981 y 2025, 149 puntos de cloruros desde 1977 y trece estaciones meteorológicas, además de datos edafológicos y usos del suelo. El balance, calculado con WaterPyBal, identifica entradas del orden de 195 a 210 hectómetros cúbicos anuales y salidas de 151 a 212. La caracterización distingue cuatro unidades hidrogeológicas, situándose los pozos de abastecimiento en el acuífero profundo carbonatado mesozoico. El análisis de vulnerabilidad se resolvió mediante el método DRASTIC, que identifica las zonas costeras como las más vulnerables.
Clausell explicó después el modelo geológico y el numérico. El primero se construyó en tres dimensiones a partir de unos 140 sondeos y abundante información histórica de FACSA, alguna muy antigua y no digitalizada. El modelo numérico cubre el dominio de la masa, con calibración estacionaria basada en datos medios de 1980 a 2010 y calibración transitoria sobre más de mil series temporales. Los resultados reproducen la anomalía piezométrica del sur del acuífero y permiten simular escenarios.
Sobre esa base se calcularon los perímetros de protección de los 17 pozos que abastecen a Castellón, siguiendo la guía del IGME y trazando isócronas de 50 días, cinco años y diez años. La ponencia mostró un caso de digitalización urbana directamente orientado a proteger el recurso que sostiene el abastecimiento de una ciudad. En el contexto del PAAS, Castellón ilustra cómo los datos históricos, la sensórica actual y la modelización pueden integrarse para mejorar la seguridad hídrica.




