Ana Isabel González Abadías, jefa de servicio de la Subdirección General de Protección de las Aguas y Gestión de Riesgos, intervino en la Jornada Técnica sobre el Estado de Implantación del Plan de Acción de las Aguas Subterráneas: Inteligencia Artificial y Aguas Subterráneas, celebrada el 20 de mayo de 2026 en la ETS de Ingenieros de Minas y Energía de la UPM, para presentar el estado y la calidad de las aguas subterráneas en España.
La ponencia partió del Informe sobre Calidad de las Aguas 2015-2024, elaborado anualmente por la Dirección General del Agua a partir de la información remitida por las administraciones hidráulicas. Esa información se gestiona en NABIA, la herramienta corporativa del Ministerio para el dato de calidad de las aguas. González explicó que el informe se estructura mediante indicadores y que, para aguas subterráneas, los principales son nitratos, plaguicidas y salinidad medida por cloruros.
El fuerte incremento del esfuerzo de muestreo es una magnífica noticia porque ofrece más y mejores datos, pero precisamente por eso el diagnóstico es más robusto
El diagnóstico sobre nitratos fue el más preocupante. En 2024, el 34% de las estaciones muestreadas registró concentraciones superiores a 37,5 mg/l, umbral fijado por el Real Decreto 47/2022 sobre nitratos de origen agrario. Las concentraciones en aguas subterráneas son claramente superiores a las de las aguas superficiales, lo que confirma la persistencia de un problema asociado a la contaminación difusa. Además, la comparación entre el reporte cuatrienal 2020-2023 y el periodo 2016-2019 muestra un empeoramiento significativo en numerosas estaciones.
En plaguicidas, el indicador analiza más de 250 sustancias con una metodología estable. La situación es menos grave que en nitratos y afecta a un menor número de estaciones, pero tampoco se observa una mejora clara. En salinidad, el análisis debe hacerse a escala local: los puntos con concentraciones elevadas de cloruros se concentran especialmente en zonas litorales, con posible relación con intrusión salina y sobreexplotación de acuíferos.
González subrayó una paradoja importante: el fuerte incremento del esfuerzo de muestreo es una magnífica noticia porque ofrece más y mejores datos, pero precisamente por eso el diagnóstico es más robusto. Y ese diagnóstico no permite hablar de mejora global. En nitratos, la situación no mejora y en algunas zonas empeora; en plaguicidas, la tendencia permanece estable; en salinidad, los problemas localizados requieren seguimiento detallado.
La intervención concluyó con la presentación del nuevo NABIA, en desarrollo desde hace tres años. La herramienta incorporará georreferenciación mediante geoNABIA, interoperabilidad automática con bases de datos de las confederaciones, mayor trazabilidad de correcciones y un módulo público de difusión web para consultar dato bruto sin identificación. En el marco del PAAS, la calidad del dato no es solo soporte técnico: es la condición necesaria para evaluar correctamente el estado del recurso y diseñar medidas eficaces.




