Miguel Ángel Turienzo, subdirector de Infraestructuras Agrarias del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León, compartió en la primera jornada de Nuevo Regadío Forum, la caracterización del regadío en Castilla y León, que alcanza casi las 500.000 ha de superficies regable, aunque la superficie regada es menor, unas 470.000 ha. En este sentido, señaló un incremento del 20% de la superficie regada y un descenso del 25-30% en el uso del agua, donde la modernización ha tenido un peso muy importante en esa reducción. «Hemos modernizado del orden de 125.000 ha, la gran mayoría con riego por aspersión».
Posteriormente, García Turienzo destacó cuatro demandas principales de la región sobre regadíos: la mejora de la capacidad de regulación de la cuenca del Duero; la dotación de riego en zonas regables; la incorporación de fondos para ejecutar nuevas modernizaciones; y la ejecución de actuaciones estatales contempladas en el PHD. «La planificación de las actuaciones en materia de regadío tiene como objetivo que las explotaciones agrarias tengan mejores condiciones para producir». Además, mencionó otras metas como mejorar el nivel de vida de agricultores, incrementando la productividad y una mayor diversificación de cultivos. «Esta Comunidad Autónoma ha sido pionera en el desarrollo de nuevas modernizaciones en colaboración con SEIASA». Asimismo, las actuaciones de modernización de regadíos pendientes de realizar con el convenio firmado son de 271,56 M€. Además, las correspondientes a compromisos nuevos ya aceptados, pero sin terminar de formalizar con SEIASA, comprenden más de 11.000 ha y 83,49 M€ y, finalmente, las actuaciones pendientes de incluir en el PRTR o Convenio Clásico comprenden casi 51.000 ha y 599,45 M€.
Finalmente, concluyó señalando la necesidad de impulsar el ritmo de modernizaciones. «Seguimos apostando por la asignación de recursos hídricos acorde a lo que dicen los proyectos, por aumentar la superficie de regadío, por la eficiencia energética de los regadíos y por impulsar el uso de la tecnología como factor esencial para la actividad como modelo de intensificación sostenible».



