Abastecimiento

Tecnologías avanzadas para lograr un nuevo salto en la reducción del ANR en España

Tecnologías avanzadas lograr nuevo salto reducción ANR España

En los últimos veinte años se ha producido un esfuerzo importante en el sector del agua, tanto desde el ámbito de la investigación y de la industria, como de las empresas gestoras y la sociedad en su conjunto para tratar de ofrecer e implementar soluciones que corrijan este desequilibrio a la mayor velocidad posible.

Se están movilizando recursos económicos y técnicos tanto en la generación de más agua como en su ahorro y su uso más eficiente. Los fondos europeos del PERTE son un buen ejemplo del gran esfuerzo e interés tanto de la administración pública como de las empresas gestoras por invertir en la eficiencia del ciclo del agua. La inversión en infraestructuras para generar recursos de agua adicionales en las zonas más tensionadas ha materializado plantas de reutilización que ya producen en España unos 400 hm3. Las plantas desaladoras producen más de 1.800 hm3, lo que combinados equivalen aproximadamente al consumo anual de una población de 44 millones de habitantes.

El Agua No Registrada, uno de los principales indicadores recomendados por la International Water Association para evaluar la eficiencia de las redes de distribución de agua potable, se define como la diferencia entre la cantidad total de agua que entra al sistema menos el agua facturada a los usuarios. De esta agua no registrada se estima que más del 50% son pérdidas de agua (fundamentalmente fugas en tuberías, juntas y demás elementos de la red o desbordamiento de tanques de almacenamiento), siendo el resto errores de medición y facturación o usos no registrados.

Hace falta alrededor de un tercio del agua desalada producida para compensar lo que perdemos en los sistemas de abastecimiento

Si bien el ANR en España ha disminuido diez puntos porcentuales en los últimos treinta años, según la asociación española de abastecimientos, se observa un estancamiento alrededor del 23% en los últimos cinco años.

El Instituto Nacional de Estadística publicaba en 2020 las siguientes cifras: del agua total introducida en los sistemas de abastecimiento —4.243 hm3— un 25% era agua no registrada —1.065 hm3—.  Sabiendo que más del 50% corresponden a fugas de agua reales, podemos decir que hace falta alrededor de un tercio del agua desalada producida para compensar lo que perdemos en los sistemas de abastecimiento.

Las fugas representan un gran volumen de pérdidas de un recurso muy preciado que tiene un coste anual estimado en más de 350 millones de euros. Estas estimaciones no incluyen los costes asociados a la reparación y daños a terceros que puedan producir estas fugas —potencialmente muy grandes en conducciones arteriales—.

Este estancamiento es muy probablemente fruto de varias causas como la falta de recursos en municipios pequeños, un precio del agua inferior al real o una disponibilidad de agua muy dispar en el territorio. Pero quizá el concepto de nivel de fugas económico es el que recoge mejor estos factores. Dicho de forma simple, si cuesta más recuperar agua vía reducción del ANR, que perderla, no resulta racional desde el punto de vista del gestor —que tiene una responsabilidad sobre la viabilidad de su actividad— reducir este ANR.

Las fugas representan un gran volumen de pérdidas de un recurso muy preciado que tiene un coste anual estimado en más de 350 M€

Esta distorsión del coste del agua, principal causa de esta desincentivación para lograr niveles de ANR cercanos al 10%, es un problema complejo que deberemos abordar como sociedad. Si lugares como Alemania o Singapur están cerca de alcanzar ANR del 5%, en España, aunque el precio del agua sea muy inferior, no podemos contentarnos con un 23%.

De forma simplificada podríamos decir que cualquier estrategia de reducción de fugas debe incorporar cuatro campos de acción general: optimización de la presión en la red, sectorización vinculada a la monitorización y vigilancia activa de fugas, velocidad y rapidez en las reparaciones y finalmente mantenimiento de las infraestructuras.

Un esfuerzo unidireccional en alguno de estos campos conduciría a una estrategia desequilibrada con resultados inciertos. Es necesario aplicar esfuerzos en todos estos campos de forma paralela para obtener resultados con garantías.

En Hidroglobal trabajamos desde hace muchos años junto a las gestoras de agua para lograr este objetivo en la eficiencia, haciendo un esfuerzo especial en incorporar tecnologías que abaraten el coste de reducción del ANR. No podemos influir en el precio del agua, pero sí en el coste de las tecnologías que permiten reducir las fugas de agua. Hemos colaborado en muchos planes de reducción de ANR en prácticamente todos los campos de acción. Instalación de válvulas hidráulicas de regulación, seguridad y aislamiento, contadores de agua basados en distintas tecnologías —ultrasónica, electromagnética o mecánica—, controladores electrónicos para válvulas, ventosas y otros equipos que, por un lado, aportan seguridad a los sistemas hidráulicos y, por otro, son claves en la sectorización y la monitorización de la red para una mejor gestión de la infraestructura.

Aparte de ofrecer y dar servicio con equipos que fabricamos en nuestro propio grupo como en el caso de productos de las marcas Dorot o Ari (Aquestia), GAER o Mat Water Technologies, también suministramos en exclusiva tecnologías de otros fabricantes que consideramos aportan ventajas diferenciales relevantes. Nuestro propósito es dar soluciones robustas y eficaces para que los retornos en la inversión de estas tecnologías sean muy cortos, pero con prestaciones y calidades muy altas para que los equipos duren muchos años.

Un ejemplo de la evolución tecnológica de estos últimos años puede ser la realizada en el campo de la regulación dinámica de las presiones que hemos realizado de la mano del equipo técnico de Aquestia. Por un coste muy similar al de una válvula reductora de presión de consigna fija, se han desarrollado soluciones de regulación dinámica de las presiones que permiten mantener la red al nivel mínimo de energía sin comprometer el servicio. Esto se traduce en menos volumen de fugas dependientes de la presión y en menor frecuencia de roturas.

En Hidroglobal trabajamos desde hace muchos años junto a las gestoras de agua para reducir el Agua No Registrada

Incorporar inteligencia a las ventosas como los equipos de la serie Arisense, que mediante sistemas conectados a internet alertan de funcionamientos anormales, fugas o manipulaciones incorrectas, son también innovaciones que sin aumentar significativamente el coste de inversión ayudan a un mantenimiento preventivo más eficiente y a una mayor protección del sistema.

Este es el caso de AQS, una tecnología acústica de localización de fugas que se ha demostrado muy eficaz en estos últimos años tanto en conducciones de distribución de agua como de grandes tuberías arteriales.

El caso de AQS es una muestra de nuestra voluntad de introducir tecnologías que ayuden a las gestoras de agua a realizar un salto importante en la reducción del ANR con tecnologías muy precisas y avanzadas, pero con retornos en la inversión muy cortos.

Esta solución de monitorización permanente de la red para la localización de fugas tanto en tuberías de distribución de pequeño diámetro como de grandes tuberías arteriales ha demostrado retornos de la inversión inferiores a un año.

Estos sensores acústicos —hidrófonos o acelerómetros en función del material y diámetro de la conducción— junto a sus unidades de comunicación permiten una vigilancia de la red permanente, de alta sensibilidad y precisión, localizando fugas y anticipando roturas. La solución de AQS/Hidroglobal permite colocar sensores a distancias elevadas —de hasta 1 km en el caso de los hidrómetros—, crear pares de correlación mixtos —acelerómetros/hidrómetros— y todo ello con una plataforma extremadamente sencilla de interpretar, pero poniendo a disposición del usuario toda la información acústica que obtiene el sistema antes y después de la filtración, análisis y volcado de alertas de fuga realizado por el motor del algoritmo.

La gran calidad y duración de las grabaciones del sistema permite juntamente con un algoritmo que integra un profundo conocimiento sobre las frecuencias e intensidades de las ondas que se producen en distintos materiales, tipos de fugas y diámetros garantizar una sensibilidad y precisión en la localización de fugas junto a un índice bajísimo de falsos positivos.

Gracias al poco personal necesario para su instalación y seguimiento combinado con el servicio permanente de seguimiento de alertas por parte del equipo de Hidroglobal/AQS que da soporte a la empresa gestora, consideramos que este tipo de tecnologías son las que pueden ayudar a dar un nuevo salto en la reducción del ANR.

Son muchas las ciudades, con singularidades distintas, las que han desplegado esta tecnología tras un período de prueba para comprobar su eficacia. New Jersey en EE. UU., Jerusalén en Israel, Brescia en Italia, o Singapur son solo algunos ejemplos de ciudades que ha apostado por esta tecnología con resultados extraordinarios.

Es esencial adoptar soluciones tecnológicas avanzadas, usar análisis basados en datos y fomentar la participación de todos los implicados

También en España estamos en fase de despliegue de varias pruebas piloto. Algunas de ellas ya finalizadas, como en Sevilla y en Barcelona. Tras los buenos resultados obtenidos, se están preparando licitaciones para desplegar la tecnología de forma permanente.

En resumen, la reducción del ANR representa un gran reto para las empresas de servicios de agua en España, afectando tanto su eficiencia operativa como su viabilidad financiera, pero la escasez de agua en ciertos territorios hace que el reto sea para la sociedad en su conjunto. Resolver este desafío requiere un enfoque integral y coordinado.

El volumen de pérdidas actual es preocupante y se observa un cierto estancamiento en los últimos años. La necesidad de conseguir un nuevo salto en la reducción del ANR es más urgente que nunca.

Para hacer frente a este problema, es esencial adoptar soluciones tecnológicas avanzadas, usar análisis basados en datos y fomentar la participación de todos los implicados. Las experiencias exitosas demuestran que, cuando gobiernos, empresas de agua y los proveedores de soluciones trabajan juntas, es posible lograr cambios muy positivos y sostenibles.

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