La irrupción de la COVID-19 ha cambiado el mundo en todos los aspectos. En el sector del agua no ha sido una excepción: toda la industria hídrica ha puesto en marcha diversos mecanismos para adaptarse a los nuevos desafíos que ha supuesto la irrupción del virus SARS-CoV-2 en nuestras vidas y actividades cotidianas.
Así, uno de los aspectos destacados y que se ha convertido en una de las herramientas más útiles y con mayor proyección es la detección de patógenos en las aguas residuales. Este instrumento, que ya se empleaba antes de la crisis pandémica, ha adquirido en los últimos tiempos una importancia fundamental. En este sentido, Global Omnium, en su afán por ofrecer los servicios más punteros en materia de agua, ha desarrollado GOLab, un centro tecnológico pionero situado en el Polígono Industrial Táctica de Paterna, donde la compañía valenciana centraliza todas las actuaciones realizadas para localizar restos del virus del COVID-19 en aguas de alcantarilla y residuales.
GOLab tiene el objetivo de convertirse en un centro de referencia de implantación de la tecnología del agua, y ofrecer un amplio catálogo de oportunidades que brinda el análisis del agua.
Marcar la diferencia
GOLab tiene elementos diferenciales que caracterizan el trabajo que allí se desarrolla. Según las palabras de Juan Francisco Maestre, director de servicios de Global Omnium y responsable del centro, lo que diferencia a este laboratorio es que “fuimos capaces de, en un tiempo récord, detectar la presencia de SARS-CoV-2 en aguas residuales”. La experiencia, acelerada por la COVID-19, venía de antes: en 2017, la entidad firmó con el CSIC un convenio para investigar el uso de distintas tecnologías y métodos analíticos para detectar en el agua residual otros virus con impacto en la salud. “Para nosotros fue crucial tener este método de trabajo”, afirma Maestre. Un enfoque innovador que, hasta el momento, era prácticamente impensable, ya que “siempre hemos analizado el agua para el consumo, o el agua residual para controlar el medio receptor, pero nunca o casi nunca lo hemos enfocado al control del estado de salud de la población”.
Desde la irrupción de la COVID-19, una de las herramientas más útiles y con mayor proyección es la detección de patógenos en aguas residuales
Entonces, en marzo de 2020 comenzó el proceso de la puesta a punto del método, estando disponible en abril, cuando se comenzó a monitorizar exhaustivamente la ciudad de Valencia. “Hemos hecho muestreos periódicos que hemos exportado a todos muchas ciudades de España, y hemos sido capaces de ver la correlación que existía entre la concentración que veíamos en las tomas de agua a nivel de barrio, de ciudad, e incluso, a nivel de acometida, con los infectados que posteriormente se declaraban”, comenta el director de servicios de Global Omnium. Esta información ayudó a las autoridades sanitarias a la toma de decisiones para preservar la salud pública en las épocas más duras de la pandemia.
Este fue el primer paso para abrir un abanico de posibilidades. Ahora, “a través del agua residual podemos detectar ya no solo el SARS-CoV-2, sino cualquier tipo de virus o bacteria”, señala Maestre.

Viruela del mono, polio y más
Todo este conocimiento, a pesar de que la pandemia de COVID-19 ya no abra titulares, sigue teniendo un valor crucial. Sobre todo, cuando aparecen nuevas amenazas a las que hacer frente, como la viruela del mono, o reaparecen las de siempre, como la tradicional gripe. GOLab se encuentra actualmente, de hecho, analizando esta última, a la vez que presta atención a la primera. “La idea es tener un amplio abanico de todo aquello que sea interesante para la salud pública: la gripe, la polio, la viruela, en este caso la del mono… cualquier enfermedad”, asevera Maestre. La polio, una enfermedad que se considera erradicada, se ha detectado en Londres gracias, precisamente, al análisis de aguas residuales.
GOLab quiere convertirse en un centro referente de implantación de la tecnología del agua y ofrecer servicios que brinda su análisis
En España es improbable que se dé el caso, “pero si no lo medimos no nos damos cuenta”, sostiene Juan Francisco Maestre. En este caso, puede funcionar como sistema de alerta temprana: “Si en 2019 hubiéramos tenido estas herramientas, seguramente la pandemia se hubiera gestionado de manera diferente”. Por ello, es importante aplicar las lecciones aprendidas: “Tenemos mecanismos, y tenemos mucha información en el agua residual que podemos utilizar y no estamos utilizando. En nuestra línea de trabajo, además de los controles rutinarios que manda la normativa, queremos ir más allá, adelantarnos para saber el estado de salud de la población y ofrecérselo a las administraciones públicas”.
La idea es, igual que se miden los nitratos o la conductividad del agua residual, que “midamos otros parámetros que nos digan qué le está pasando a la población”, prosigue. “La idea es que no sea algo esporádico, sino una rutina. Igual que diariamente analizamos el agua potable, veamos qué pasa en el agua residual para en un momento dado, poder dar la voz de alarma. Si la polio de pronto aparece y empieza a incrementarse, sabemos que algún mecanismo empieza a fallar. Es una alerta para Sanidad”.

Detección de fármacos
En materia de salud de la población, GOLab tiene otros campos de actuación. De esta manera, el laboratorio trabaja en “todo aquello que afecte al ser humano”, según Maestre. La detección de fármacos legales y no legales es una información muy útil para los ayuntamientos. “Sí, por ejemplo, la administración planifica una campaña, puede ver a dónde dirigir sus esfuerzos: qué barrio o época del año se incrementa el consumo. O si ya ha hecho la campaña, puede medir su efecto”. Esto tiene la ventaja de que se mide de manera indirecta, sin afectar a nadie, de forma agregada y sin datos personales, “pero sí que sabes cómo te condiciona el consumo de drogas en una población”. Es decir, que de una manera muy indirecta, se puede dibujar un escenario de lo que está sucediendo.
En esta misma línea, una situación llamativa se dio durante el confinamiento: aumentó el consumo de antidepresivos, que dejaron su huella en el agua residual también. “Durante la pandemia fue clave ver cómo evolucionaba, y ver el comportamiento de la gente” respecto a este tipo de medicación.

Más allá de Valencia
Todo este know-how no se aplica únicamente en Valencia. GOLab recibe muestras de toda España: Comunidad de Madrid, Sevilla, Burgos… El laboratorio trabaja a nivel nacional por dos motivos. El primero de ellos es la gran inversión que hay que hacer en equipamiento y personal especializado: “Tenemos una solvencia técnica muy potente, y llevar a cabo toda la actividad requiere tener unos laboratorios de tamaño considerable”, manifiesta Maestre. El segundo motivo es que debe estar acreditado por ENAC, lo que está directamente relacionado con lo anterior.
En materia de salud de la población, GOLab tiene otros campos de actuación: el laboratorio trabaja en todo aquello que afecte al ser humano
En estos trabajos, además, GOLab ha desarrollado una plataforma para facilitar la interpretación de los datos mediante análisis estadístico. Juan Francisco Maestre pone el ejemplo valenciano: “A la Generalitat Valenciana y al Ayuntamiento de Valencia le hemos dado un informe en el que ya hemos trabajado los datos. Hay que interpretar el dato, algo que no es sencillo, pero es un indicador muy válido”.
Con el SARS-CoV-2, al haber recogido tantas muestras y haber tenido tanta información de PCR positivas, “veíamos esa correlación”. Ahora, “para cada virus o bacteria que queramos ver, tenemos que ver que su correlación con la población afectada. O ves si antes no había nada y de pronto aparece. Es clave saber interpretar el dato y convertirlo en información y en un patrón de funcionamiento”.

Colaboración
Por último, Global Omnium ha firmado un acuerdo con el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), con el fin de mejorar y ampliar a otros virus y contaminantes emergentes la capacidad de detección del sistema de alerta.
El MIT ha desarrollado un método automático para recoger agua residual de múltiples sectores de una zona determinada, incrementando la resolución espacial y temporal del análisis de muestras, y propone desarrollar este alcance en la ciudad de Valencia.
En la primera fase, la compañía valenciana y el MIT seleccionarán los contaminantes emergentes y patógenos de interés sanitario. Posteriormente, el centro americano proporcionará protocolos y tecnologías para la detección de dichos compuestos en las aguas residuales, independientemente de la estrategia de muestreo.





