Elena Pita es, desde el pasado mes de julio, la nueva directora de la Fundación Biodiversidad tras su nombramiento por parte de Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Ingeniera agrónoma y Máster en economía de la explotación agrícola y de los recursos naturales, Pita tiene una larga trayectoria internacional y extensa experiencia en conservación de la biodiversidad y lucha contra el cambio climático. Ha trabajado en más de treinta países, y para entidades como la Organización de Naciones Unidas (ONU), en su Oficina Regional para América Latina y el Caribe; la Comisión Europea (EuropAid); o la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
Con este nombramiento, se abre una nueva etapa para la Fundación, que cumplió recientemente veinte años, y que se centrará en la promoción de las soluciones basadas en la naturaleza como elemento fundamental de un nuevo modelo de prosperidad, el establecimiento de alianzas estratégicas y de puentes con la ciencia y la integración de la conservación de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos en otros sectores de la sociedad, entre otros aspectos.
Pregunta: La Fundación ha cumplido recientemente veinte años. ¿Qué balance hace de estas dos décadas de su existencia?
Respuesta: El balance es muy positivo. La Fundación Biodiversidad nació en 1998 con el objetivo de ser una herramienta, dentro del entonces Ministerio de Medio Ambiente, para proteger el patrimonio natural. Hoy, ya casi veintidós años después, podemos estar orgullosos de lo que ha logrado una fundación del sector público en esta materia.
Por ejemplo, la Fundación ha sido pionera en el trabajo de designación de Áreas Marinas Protegidas. En el mundo, la cobertura actual de superficie marina protegida es del 7,4% y presenta importantes vacíos de representatividad. España, con un 12% de superficie marina protegida, es uno de los pocos países que ha superado el objetivo de proteger el 10% de las regiones marinas en el año 2020 comprometido con el Convenio de Diversidad Biológica (CBD). A esto ha contribuido, de forma importante y sostenida, el trabajo de la Fundación en la última década.
En esta etapa, la Fundación busca evolucionar, construyendo sobre sus logros, para afrontar el reto de la transición ecológica y justa
Además, en estos últimos veintidós años, la Fundación ha contribuido a mejorar el estado de conservación de cerca de doscientas especies, algunas tan emblemáticas como el lince ibérico, el oso pardo, el águila imperial, la tortuga boba o la posidonia, contribuyendo a mejorar el hábitat de especies en peligro de extinción como el urogallo cantábrico o el desmán ibérico. Sin olvidarnos del impulso a la economía y el emprendimiento verde, a través del Programa empleaverde, con el que pretendemos apoyar, durante todo el periodo de vigencia del programa, a más de trescientos proyectos para fomentar una economía más sostenible y baja en emisiones, y de la Red emprendeverde, que cuenta ya con más de 9.500 miembros.
P.- ¿Cuáles diría que son las piezas clave de esta nueva etapa con usted al frente de la dirección de la Fundación, y cuáles sus objetivos principales a alcanzar como directora de este organismo?
R.- En esta etapa, la Fundación busca evolucionar, construyendo sobre sus logros, para afrontar el enorme reto de la transición ecológica y justa. Esto implica una gran responsabilidad, porque nos encontramos en un momento clave. Como sociedad, hemos sometido a los ecosistemas a una presión que sobrepasa su capacidad de regeneración natural, con la consiguiente pérdida de servicios ecosistémicos, lo que a su vez tiene importantes efectos económicos y sociales. Desde la Fundación queremos contribuir a revertir este proceso, y, con la ayuda de nuestros socios, ayudar a construir un nuevo modelo de prosperidad, sostenible, descarbonizado, resiliente e inclusivo.
Pensamos seguir trabajando en la protección y recuperación de la naturaleza, en respuesta a nuestro mandato, prestando también atención a los factores socioeconómicos, incluyendo los aspectos de género, y de cambio de estilos de vida. Exploraremos el ámbito de la biodiversidad urbana y profundizaremos nuestro trabajo en materia de adaptación al cambio climático. Buscaremos también integrar el enfoque de soluciones basadas en la naturaleza para abordar los retos derivados de la reconstrucción verde.

P.- En este sentido, otra novedad en la Fundación es su adscripción a la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación. ¿Qué implicaciones tiene en las competencias actuales y dirección de la organización?
R.- Es una novedad sumamente beneficiosa, porque nos ayuda a articular mejor nuestras actuaciones en el marco de las estrategias que emanan del Ministerio. También creo que refuerza nuestro papel como nexo entre la administración, la academia, el sector privado y la sociedad civil en temas ambientales. La nueva dirección general cuenta con nuevas competencias muy ligadas a las líneas de actuación de la fundación como la biodiversidad terrestre y marina o los bosques, lo que nos va a permitir reforzar y apoyar con mayor coherencia las actuaciones del Ministerio en materia de conservación de la biodiversidad.
P.- La Fundación Biodiversidad ha seguido estando operativa durante la crisis causada por la COVID-19. ¿Qué actividades y medidas específicas se han puesto en marcha durante la pandemia, y cómo se ha adaptado la Fundación a la ‘nueva normalidad’?
R.- Lógicamente, como todas las entidades del sector público y privado, desde la Fundación hemos tratado de adaptarnos a estos tiempos difíciles de la mejor manera posible. Aunque esto sucedió antes de mi incorporación, me consta que la Fundación ha impulsado el teletrabajo desde el primer día, algo que ya venía haciendo los últimos años, y ha continuado su actividad ordinaria vinculada, por ejemplo, a las convocatorias de ayudas, evaluando, haciendo el seguimiento y justificando los proyectos. También ha seguido con las actividades programadas de cada uno de nuestros proyectos que no requerían de acciones presenciales y eran compatibles con el estado de alarma.
Buscaremos integrar el enfoque de soluciones basadas en la naturaleza para abordar los retos derivados de la reconstrucción verde
Por otro lado, nos hemos adaptado, pero también reforzado, en algunas áreas como la comunicación para dar respuesta a las necesidades de la sociedad española en este extraordinario periodo. Así, hemos puesto en marcha un ciclo de eventos online, #Biodirectos, que se pueden seguir a través de nuestras redes sociales y que tiene entre sus objetivos sensibilizar sobre el importante papel que juega la biodiversidad en relación a la salud humana, así como tratar diversas temáticas vinculadas a las oportunidades que ofrece una reconstrucción verde tras esta crisis global generada por la COVID-19. Estamos muy satisfechos del resultado de estos encuentros y de lo que han aportado, hasta ahora, los ponentes que han participado en ellos.
P.- En relación al sector del agua, ¿cuáles son las principales líneas de trabajo de la Fundación?
R.- Trabajamos con ecosistemas acuáticos, considerando el agua desde una perspectiva integral. Por ejemplo, la Fundación trabaja para contribuir a la conservación de hábitats altamente vulnerables, como son los humedales. Este año este año vamos a lanzar un nuevo proyecto con financiación de la UE que implica la restauración de 3.000 hectáreas de humedales y acciones de conservación y recuperación de la Cerceta pardilla, una anátida catalogada en España como en peligro crítico de extinción, principalmente debido a la destrucción y degradación de su hábitat.
En relación al sector del agua, trabajamos con ecosistemas acuáticos, considerando el agua desde una perspectiva integral
La economía azul también es una de nuestras áreas de trabajo. En este ámbito, impulsamos proyectos orientados a la protección y recuperación de la biodiversidad marina, la reducción y la gestión de los residuos y basuras en el mar, la mejora del conocimiento y la gestión de las Zonas Marinas Protegidas Españolas, la reducción de las capturas accesorias y el aprovechamiento de los descartes, y el refuerzo de la colaboración entre la comunidad científica y el sector pesquero y acuícola, entre otros.
Además, una de las iniciativas más longevas de la Fundación es el programa de voluntariado ambiental, gracias al cual hemos apoyado la labor de más de 30.000 voluntarios en el cuidado de nuestros ríos y playas, retirando, cada año, toneladas de residuos en zonas especialmente sensibles para nuestra biodiversidad.





