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Andrés del Campo: «Sin regadío, no habría vida sobre la tierra»

Andrés Campo: " regadío, no habría vida tierra"

La Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE) presentará las principales contribuciones del regadío a nivel socioeconómico y medioambiental, recogidas en una obra coral en torno a la cual se debatirá el próximo miércoles 3 de febrero, a las 12:30 horas.

El acto de presentación será inaugurado por el Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas. Y clausurado por la subdirectora general de Regadíos, Caminos Naturales e Infraestructuras Rurales, Cristina Clemente. ¿Una señal de que el agua comienza a recuperar su protagonismo en la agenda política?

La guerra contra el cambio climático, la transición ecológica o la lucha contra la despoblación de las zonas rurales son ejes en torno a los que giran la mayoría de las políticas implementadas tanto en España como en la UE, y a los que estará supeditado el reparto de los fondos europeos concedidos para la reconstrucción tras la pandemia. Y todos ellos comparten un denominador común: el agua.

Andrés del Campo es el presidente de FENACORE, una asociación que representa a más de 700.000 regantes y más de dos millones de hectáreas. Desde su posición, lleva años defendiendo a capa y espada las bondades del regadío y velando por los intereses de un sector, en su opinión, “fundamental para la recuperación social y económica de España”.

Pregunta: ¿Podría hacernos un resumen del libro?

Respuesta: “Externalidades positivas del regadío” es un libro coordinado por Julio Berbel, Catedrático de la Universidad de Córdoba, que ofrece la visión holística del sector que aportan sus 10 autores. La obra resume cómo el regadío ayuda a reducir la contaminación, garantizar la alimentación en el futuro, evitar la despoblación de las zonas rurales… En resumen, es un repaso completo a un sector determinante para la economía y la sociedad española.

P.- Ahora bien, ¿por qué estamos ante un sector tan determinante?

R.- Más allá de su aportación a la economía y el empleo, la mayor intensidad de la actividad del regadío permite que este tipo de agricultura aporte el 64% de la Producción Final Agrícola española, empleando para ello menos de una cuarta parte de la superficie de cultivo nacional. Asimismo, el regadío constituye uno de los sustentos clave de la actividad exportadora a nivel nacional.

"El libro 'Externalidades positivas al regadío' es un repaso completo a un sector determinante para la economía y la sociedad española"

P.- ¿Y cuál debería ser la prioridad?

R.- Debe tenerse en cuenta el efecto multiplicador y el retorno de las inversiones en infraestructuras hídricas, por lo que la prioridad de la política hidrológica debe ser sacar adelante un nuevo Plan Hidrológico Nacional y ejecutar las actuaciones ya contempladas en los diferentes planes de cuenca, donde se incluyen no sólo obras de regulación sino también de modernización y medidas complementarias de gestión de la demanda.

P.- ¿Qué papel tienen los agricultores en la situación actual de España?

R.- Es evidente que los agricultores estamos llamados a cumplir un papel crucial para la recuperación económica de España, por lo que deberían tenernos más en cuenta a la hora de consensuar las estrategias de país a medio-largo plazo.

P.- Además de su aportación a la economía, ¿cuáles son las principales ventajas del regadío?

R.- No hablamos de ventajas, sino de una cuestión de supervivencia. Sin regadío, sin agua, no habría vida sobre la tierra. Es muy importante que en la actual reforma de la PAC se tenga en cuenta la importancia del regadío y no haya trasvases de fondos al secano, lo que afectaría a su viabilidad económica debido a sus múltiples costes, pudiendo incluso ocasionar el abandono de la actividad además de una disminución en la producción de alimentos. A su vez, ello aumentaría todavía más la brecha entre el incremento de la población mundial y la seguridad alimentaria.  

P.- Y es que es fundamental, por ejemplo, para garantizar la alimentación en el futuro…

R.- Desde luego. Y ello que cobra especial importancia después de que el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas haya publicado que la incidencia del COVID-19 podría casi duplicar el número de personas que padecen hambre aguda en todo el mundo.

El regadío es la base para la producción de alimentos ante el reto de una población mundial creciente, pese a que actualmente ya existen más de 800 millones de habitantes por debajo de los umbrales de desnutrición.

"La prioridad de la política hidrológica debe ser sacar adelante un nuevo Plan Hidrológico Nacional y ejecutar las actuaciones ya contempladas en los diferentes planes de cuenca"

En realidad, la solución a los problemas globales de desnutrición pasa por la biotecnología y por la agricultura de regadío, que produce hasta seis veces más que la de secano. De hecho, una hectárea de regadío intensivo puede producir el equivalente a 40 hectáreas de secano.

P.- ¿Y qué me dice de su papel en la lucha contra el cambio climático?

R.- El regadío también resulta de vital importancia para reducir la contaminación, en la medida en que actúa como auténtico sumidero de dióxido de carbono, con el consiguiente efecto positivo sobre la disminución del efecto invernadero.

Además de absorber CO2, el regadío aporta oxígeno a la atmósfera por la fotosíntesis de la cubierta vegetal y contribuye también a reducir la erosión y la desertización: dos peligrosas consecuencias que se podrían acentuar por el cambio climático.

En este sentido, otros de los efectos de este fenómeno que podrían intensificarse son las inundaciones y las sequías, frente a las que las infraestructuras hídricas son muy importantes.

P.- También dicen que ayuda a vertebrar los territorios y a fijar la población en el medio rural.

R.- El regadío multiplica por 4,8 la generación de riqueza y por 4,5 la creación de empleo, en comparación con el secano. De ahí, su ayuda al desarrollo de todo un conjunto de sectores económicos relacionados y su importancia para resolver el problema del reto demográfico en España.

Es más, 13 de las 15 provincias que más población han perdido durante los 10 últimos años son las que menos superficie regada tienen y entre las provincias que mantienen o crecen en población abundan las que cuentan con mayores proporciones de cultivos de regadío.

Además, el envejecimiento es más acuciante en las zonas de secano y la distribución de la población hombre-mujer en las zonas con regadío resulta más equilibrada, dado que estos cultivos contribuyen a reducir la migración, sobre todo, de las mujeres del mundo rural.

En resumidas cuentas, son muchas las externalidades positivas del regadío: un sector fundamental para el presente y, sobre todo, el futuro.

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