Entrevistas

«Acortar brechas entre zonas urbanas y rurales en agua es la tarea pendiente de la región»

"Acortar brechas zonas urbanas y rurales agua es tarea pendiente región"

América Latina ha experimentado grandes avances en cuestiones de abastecimiento y saneamiento en los últimos años. Sin embargo, los retos pendientes son grandes todavía. Incrementar la cobertura de los servicios en zonas rurales, incrementar la eficiencia en la agricultura de regadío o asumir políticas que promuevan la resiliencia ante el cambio  climático.

CAF – Banco de Desarrollo de América Latina – es uno de los actores fundamentales de la región para contribuir a una mejora en la gestión de los recursos hídricos que contribuya a la seguridad hídrica.

José Carrera es el vicepresidente de Desarrollo Social de CAF, área encargada de las múltiples iniciativas que promueve la entidad en relación con el agua y el saneamiento.

Pregunta: ¿Cuál es el papel de CAF en el desarrollo de la región?

Respuesta: Somos una entidad que ofrece soluciones financieras y conocimiento para el desarrollo. Nuestro enfoque es brindar apoyo a los países latinoamericanos mediante una Agenda Renovada de Desarrollo que reconoce la importancia de la estabilidad macroeconómica, la participación activa del sector privado y su estímulo a la eficiencia microeconómica de la región; en un marco de respeto a los equilibrios ambientales y que propicie la equidad y la inclusión social.

"América Latina es una de las regiones más inequitativas y desiguales del mundo"

A pesar de los grandes avances observados en los últimos 15 años en términos de reducción de la pobreza y de la inequidad, todavía América Latina es una de las regiones más inequitativas y desiguales del mundo. La cara más visible de esta desigualdad es la exclusión social, que impide a muchos latinoamericanos el acceso a servicios básicos de calidad, como el agua y el saneamiento; la salud; la educación; el transporte público eficiente; la conectividad; la energía; así como el disfrute del espacio público.

Como consecuencia lógica, para CAF es importante apoyar a los países a desarrollar e instrumentar programas y proyectos que apunten a lograr una sociedad más inclusiva que ofrezca más y mejores servicios para todos los ciudadanos, especialmente los más necesitados. Esto se instrumenta a través de financiamiento y conocimiento técnico para mejorar la calidad de los proyectos, tanto en la preparación de los mismos como en su ejecución.

P.- Centrémonos en la gestión del agua: en una situación donde el crecimiento de la población es alto y el crecimiento de las ciudades más importante, ¿es posible garantizar la seguridad hídrica en las ciudades de América Latina?

R.- Sí, es posible. Para lograrlo es necesario realizar mayores esfuerzos en mejorar la oferta mediante la construcción de las obras de infraestructura correspondientes, al tiempo que también se trabaja en gestionar mejor la demanda para evitar un consumo exagerado y un uso ineficiente de los recursos y de la energía necesaria para producirlos.   

"Los niveles de consumo de agua y de pérdidas observados en América Latina son muy elevados"

América Latina es una región altamente urbanizada, donde en la actualidad 4 de cada 5 personas viven en ciudades. Dispone de más de un tercio de los recursos de agua dulce del planeta mientras que en ella solamente viven 600 millones de habitantes. No obstante, esta abundancia del recurso no está necesariamente cercana a los centros urbanos, sino por el contrario, está alejada y muchas veces en otras cuencas. En Perú, por ejemplo, 85% de la demanda urbana se encuentra en la costa, la que apenas posee un 2% del total de agua del país. En el caso de México, el 80% de la demanda urbana de agua está sobre cota 1.000, donde solo existe un 20% de los recursos hídricos del país. Por esta razón se han realizado estimaciones de que hasta el año 2030 se necesitarán inversiones superiores a los US$ 250 mil millones para lograr la cobertura universal y sentar las bases para la seguridad hídrica de las ciudades de la región.

Por el lado de la demanda, los niveles de consumo y de pérdidas observados en América Latina son muy elevados comparados con los mejores estándares de la industria, lo cual representa un reto multidimensional que incluye un serio trabajo de educación y de establecer los incentivos apropiados a través de un adecuado manejo de las tarifas y de recuperación de los costos.

P.- Se ha realizado un esfuerzo importante en incrementar los servicios de abastecimiento de agua potable motivado por el cumplimiento de los ODS. ¿Cuál es la situación del saneamiento?

R.- A pesar de los avances observados en la región, la situación del saneamiento deja mucho que desear, especialmente a nivel rural.  Este panorama es diverso entre los distintos países, donde se aprecia un comportamiento diferenciado en función del nivel de ingresos, de su desarrollo relativo y del grado de urbanización existente. En ese sentido encontramos casos muy distintos, como los de Bolivia y Chile. En Bolivia casi la mitad de la población aún no posee acceso a saneamiento mejorado; mientras que Chile, país vecino, cuenta prácticamente con una cobertura universal de este servicio.

El reto como región es redoblar los esfuerzos para realizar los avances en cobertura que además de dignificar la calidad de vida de las personas implicará un progreso importante y una mejora de las condiciones estructurales de salud pública.

P.- Tanto en abastecimiento como en saneamiento, las zonas rurales representan un reto importante.

Sin duda alguna, acortar las brechas persistentes entre las zonas urbanas y rurales en materia de agua y saneamiento sigue siendo una de las grandes tareas pendientes en la región. En el ámbito rural de América Latina, actualmente 21 millones de personas aún carecen de acceso a fuentes de agua potable y 46 millones aún no disponen de instalaciones de saneamiento mejorado.

En este sentido, la evidencia empírica nos muestra que las poblaciones rurales sin acceso a servicios adecuados de agua y saneamiento son las más vulnerables, debido a su nivel de pobreza, su grado de dispersión y las precarias vías de acceso a las viviendas. De este sector de la población, es especialmente crítica la situación de las comunidades indígenas y afrodescendientes, que se ven afectadas de manera desproporcionada por la falta de acceso a estos servicios. A pesar de los avances conseguidos en los últimos años, los índices de morbilidad por enfermedades relacionadas a la mala calidad del agua siguen siendo altos en algunos países, por lo que se debe asumir este reto con un sentido de justicia social y responsabilidad con estos miembros más marginados de la sociedad.

"La agricultura irrigada es un sector clave para el desarrollo socioeconómico de América Latina"

Desde otra perspectiva, para el abastecimiento de agua las ciudades dependen de cuencas que abarcan territorios notablemente más amplios, que muchas veces incluyen a las zonas rurales. En ese sentido, debe existir un mayor acuerdo con respecto a los límites de extracción del agua y el cuidado de las partes altas de las cuencas, donde se asientan los habitantes rurales que pueden apoyar a garantizar las buenas condiciones del agua, mediante acciones de protección, reforestación y cuidado que debe ser recompensado de alguna manera por quienes más se benefician de ellos. Esto en sí representa una interesante oportunidad de generar recursos para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de las zonas rurales. Asegurar los beneficios del buen manejo del ciclo hidrológico y proteger nuestra biodiversidad son aspectos fundamentales para el futuro del bienestar y el desarrollo de los países latinoamericanos.

P.- El desarrollo de estas zonas rurales está directamente relacionado con la agricultura. ¿Cuáles son los desafíos que se deben afrontar en esta área?

R.- La agricultura irrigada es un sector clave para el desarrollo socioeconómico de América Latina. Actualmente, la región representa el 13% del comercio mundial de productos agrícolas, con una tasa de crecimiento promedio de 8% anual en las últimas dos décadas.

A pesar de esto, y tomando en consideración que posee un tercio de los recursos hídricos y un 28% de la superficie cultivable de manera sostenible en el mundo, Latinoamérica está llamada a asumir un papel mucho más importante en este sector. Las estimaciones reflejan que 9.000 millones de personas habitarán el mundo para 2050 y esto requiere que la producción de alimentos aumente en un 60%. Para afrontar este reto relacionado a la seguridad alimentaria del planeta, la región necesita mayores inversiones en infraestructura de regadío y para garantizar la disponibilidad de agua destinada a la agricultura, así como está urgida del fortalecimiento de las instituciones que mejore la productividad del agua en la agricultura y conseguir un mayor acceso a mercados internacionales.

Desde los gobiernos centrales, locales, sector privado y multilateral se debe fomentar la innovación e implementación de nuevas tecnologías de riego que contribuyan a esa mejora de la productividad agrícola y generar un impulso para la formación del capital humano del sector, en el marco de los nuevos paradigmas de la agricultura.

"La región debe invertir el 0,3% del PIB anual hasta el 2030 para mejorar los servicios de agua y saneamiento"

P.- A todos estos asuntos anteriormente comentados hay una variable que les afecta cada vez en mayor medida: la incidencia del cambio climático. ¿América Latina está preparada para afrontar sus efectos?

R.- Esta nueva realidad climática exige estar mejor preparados para un rango de eventos de mucha mayor intensidad que antes, para lo que América Latina aún tiene mucho camino por avanzar en cuanto a obras de adaptación y mitigación. Destacan entre las medidas de adaptación la realización de obras para la gestión y control de inundaciones, sistemas de prevención y gestión de sequías, sistemas de monitoreo y alertas tempranas, de recolección de información climática y la implementación de políticas ajustadas a esta situación. Las infraestructuras de almacenamiento, como presas y embalses, son de gran importancia para aumentar la resiliencia, mejorar la cantidad de agua disponible en periodos de sequía y regular los cauces durante épocas de lluvia intensa, ayudando a proteger el bienestar de las personas, el desarrollo económico y las inversiones realizadas en infraestructura.

En cuanto a las acciones de mitigación, resaltan los esfuerzos para desarrollar energías renovables y mejorar la eficiencia energética, así como intervenciones innovadoras en materia de transporte para la reducción de emisiones de carbono. Más allá del cambio climático, América Latina, como una región expuesta a muchos eventos extremos como terremotos, huracanes, sequías e inundaciones, debe tomar las acciones necesarias para fortalecer la resiliencia de sus economías.

P.- ¿Los Gobiernos son conscientes de la necesidad de aportar por la protección del medio ambiente y la sostenibilidad? ¿Sus políticas son acordes con esta afirmación?

R.- América Latina no solo está consciente de esta necesidad sino que está trabajando la conservación del medio ambiente con miras a un desarrollo sostenible. Los países latinoamericanos han desempeñado un papel muy activo en las negociaciones internacionales vinculadas al tema, asumiendo compromisos para reducir el nivel de contaminación y proteger los amplios espacios naturales que existen en la región. Por otro lado, también se han dado esfuerzos importantes en la reducción de la tala indiscriminada de los bosques nativos de América Latina, así como se han disminuido las tasas de deforestación al fortalecer los sistemas institucionales para el control de esta práctica ilegal. América Latina está profundizando los esfuerzos con el objetivo de estimular la producción de energía utilizando fuentes renovables, para aprovechar el amplio potencial existente en el uso de recursos renovables para generación energética.

P.- ¿Existe financiación para la puesta en marcha de todas las actuaciones necesarias para contribuir a la seguridad hídrica y a la gestión sostenible del ciclo del agua?

R.- Sí existe el financiamiento, pero es necesario complementarlo con distintas fuentes multilaterales, de gobiernos amigos y de los fondos del clima. Según estudios de nuestra institución, se calcula que la región debe invertir el 0,3% del PIB anual hasta el 2030 -un monto perfectamente asumible por los países- para mejorar los servicios de agua y saneamiento, cerrar la brecha en esta materia en el medio urbano, mientras que paralelamente se podría avanzar en la rehabilitación de las infraestructuras básicas y expandir las fuentes de abastecimiento para cubrir la demanda adicional para 100 millones de habitantes nuevos en las ciudades. Adicional a esto es necesario mantener los gastos de operación, equivalentes al 0,5% del PIB anual. De todas maneras, esta inversión es menor que el costo que la mala calidad del agua les representa a países como Colombia, calculado en el 1% del PIB anual.

"El sector agua es un buen ejemplo de cómo el intercambio de conocimiento entre España y Latinoamérica puede propiciar mejoras concretas"

P.- ¿Qué papel juega la participación público-privada en este sentido?

R.- En América Latina el financiamiento de infraestructuras de agua proviene en su gran mayoría del sector público. Mientras que el aporte del sector privado viene dado principalmente en aspectos como mejoras en la eficiencia de las empresas, desarrollo y promoción de la innovación y nuevas tecnologías o capacitación del capital humano. En este pequeño pero efectivo margen de participación privada, el impacto de su cooperación con el sector público puede ser muy grande, mejorando la eficiencia y productividad de las empresas prestadoras, con inversiones más rentables y optimizando la planificación, diseño e implementación de los proyectos.

En la actual coyuntura económica el espacio fiscal se ha ido reduciendo, de modo que las necesidades de inversión representan una oportunidad para la participación privada y de los fondos climáticos, en los cuales la región y especialmente el sector del agua están rezagados. En CAF estamos profundizando los esfuerzos para atraer dichos fondos a este y otros sectores en apoyo a los países miembros de la institución.

P.- Los lazos de colaboración con España son cada vez mayores. ¿Qué oportunidades hay de colaboración con América Latina?

R.- El español y el agua unen a América Latina y España. Compartimos fuertes lazos culturales y todavía existen oportunidades para avanzar aún más fortaleciendo relaciones comerciales y estratégicas que permitan ingresar en nuevos mercados y generar nuevas fuentes de riqueza y espacios para compartir conocimiento. El sector agua es un buen ejemplo de cómo el intercambio de conocimiento entre España y Latinoamérica puede propiciar mejoras concretas.

En el caso de España, la vasta experiencia en planificación por cuencas hidrográficas es de especial relevancia para nuestra región, considerando las semejanzas jurídicas e institucionales, así como el hecho de que la distribución heterogénea de sus recursos hídricos también demandaba grandes inversiones en infraestructura para llevar agua a las zonas donde era más prioritaria para las necesidades humanas y productivas. Desde el punto de vista estratégico, y en línea con la visión de CAF, América Latina puede beneficiarse del intercambio de conocimientos y experiencia de España primordialmente en materia de gestión de recursos hídricos, la participación del sector privado, riego tecnificado, desarrollo integral del agronegocio y tratamiento de aguas residuales. Una gran necesidad de América Latina es avanzar en el uso apropiado de los recursos, mejorar la innovación y los sistemas de planificación y diseño e implementación de proyectos. Esto debería abrir oportunidades de inversión para empresas, sector privado y colaboración con la cooperación española en una región  de más de 600 millones de personas. 

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