Las fuertes lluvias que azotaron Bahía Blanca, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, han dejado un saldo de 16 muertos, más de 5.000 evacuados y dos niñas aún desaparecidas. La cifra de fallecidos aumentó tras el hallazgo del cuerpo de un hombre en la localidad de Cerri. Las precipitaciones, que superaron los 200 milímetros en 48 horas, desbordaron arroyos y ríos, inundaron barrios enteros y dejaron más de 12.000 viviendas sin suministro eléctrico. Equipos de rescate, integrados por bomberos, personal de defensa civil y voluntarios, trabajan contrarreloj para encontrar a los desaparecidos y brindar asistencia a los afectados.
El presidente Javier Milei ha decretado tres días de luto nacional y ordenó el despliegue del Ejército y la Gendarmería para colaborar en las tareas de evacuación y distribución de suministros. "Es una tragedia que enluta a toda la nación", declaró el mandatario en un mensaje televisado, instando a la solidaridad y cooperación de todos los argentinos. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se trasladó a la zona para coordinar los esfuerzos de asistencia, mientras camiones cisterna y helicópteros abastecen de agua potable a las áreas más críticas.
Falta de obras hídricas: una tragedia anunciada
Según el diario argentino La Voz, un estudio del CONICET realizado en 2012 ya había advertido sobre el riesgo de inundaciones en Bahía Blanca debido a la falta de obras hídricas y la expansión urbana descontrolada. El informe sugería la construcción de canales de desagüe y sistemas de contención que nunca fueron ejecutados. Según expertos, el aumento de la frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos, asociado al cambio climático, ha exacerbado la vulnerabilidad de la región. La ausencia de infraestructura adecuada dejó a la ciudad expuesta a esta catástrofe.
Ante estas evidencias, se han desatado las críticas hacia las autoridades municipales y provinciales por la falta de previsión y la demora en la ejecución de obras necesarias para evitar este tipo de desastres. Numerosas organizaciones civiles y partidos de la oposición han convocado marchas para exigir explicaciones y responsabilidades políticas.
Solidaridad nacional e internacional
Diversas provincias y países vecinos han ofrecido asistencia. Desde Uruguay y Chile, brigadas de emergencia y donaciones están en camino. "Es momento de unirnos como pueblo", afirmó Milei, agradeciendo el apoyo internacional. En tanto, organizaciones como Cáritas y la Cruz Roja coordinan campañas de ayuda para los damnificados.
La tragedia en Bahía Blanca no solo revela la magnitud de un desastre natural, sino también la urgencia de políticas públicas sostenibles que mitiguen los riesgos climáticos y protejan a las comunidades vulnerables. La ciudad, devastada, espera respuestas concretas más allá de los discursos oficiales.