La Diputación de Toledo desarrolla uno de los proyectos más relevantes de modernización del ciclo urbano del agua en el ámbito rural gracias a la financiación obtenida a través del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, incluido en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. La actuación cuenta con una subvención de 7,56 millones de euros y un presupuesto total que supera los 9,5 millones, con una aportación propia de dos millones por parte de la institución provincial.
El proyecto se extiende a 153 municipios, en su mayoría de menos de 5.000 habitantes, donde se están implantando contadores inteligentes en depósitos, sensores multiparamétricos para el control continuo de la calidad del agua, hidrantes inteligentes con sistemas de detección de fugas, y una plataforma digital de gestión. Para facilitar su desarrollo, la provincia se ha dividido en dos zonas: la zona Este alcanza un nivel de ejecución del 99% y la zona Oeste, del 88%. El plazo de ejecución finaliza el 1 de junio de 2026.
La ejecución ha puesto de manifiesto la complejidad de intervenir sobre infraestructuras hidráulicas existentes, con redes construidas en diferentes épocas y materiales diversos —hierro fundido, PVC o fibrocemento— y modelos de gestión heterogéneos, prestados en unos casos directamente por los ayuntamientos y en otros por empresas gestoras. En este contexto, la Diputación ha ejercido un papel clave de coordinación supramunicipal, integrando las distintas realidades locales.
La experiencia de Toledo se configura así como un modelo de referencia para otras administraciones que afronten procesos similares, al demostrar que la colaboración interinstitucional y la planificación son elementos determinantes para ejecutar con éxito proyectos de digitalización del agua en entornos rurales.