La Junta de Andalucía destinará cerca de 294 millones de euros a reparar las infraestructuras del agua y los caminos rurales dañados por el tren de borrascas que azotó la comunidad entre noviembre de 2025 y febrero de 2026. El Consejo de Gobierno tomó conocimiento el 11 de marzo de la aprobación de dos planes impulsados por la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural en el marco de las medidas adoptadas tras declararse estos fenómenos climáticos como desastre natural con incidencia en el potencial productivo agrario y en las infraestructuras hidráulicas.
Dos planes, dos frentes de actuación
La inversión se articula en dos líneas. La primera, dotada con 120 millones de euros de fondos propios de la Junta, responderá a las peticiones de administraciones públicas titulares de vías rurales y comunidades de usuarios de aguas vinculadas al regadío. Las fuertes precipitaciones provocaron la pérdida de firmes, el colapso de cunetas y pasos de agua, y llegaron a dejar intransitables algunas vías, causando situaciones de aislamiento temporal de explotaciones agrarias que impidieron la realización de labores esenciales.
La segunda línea, con un presupuesto que supera los 173,5 millones de euros con cargo al canon de mejora del período 2026-2027, se centrará en mejorar el estado de cauces, caminos de servicios e infraestructuras hidráulicas —presas y canalizaciones— correspondientes a las demarcaciones hidrográficas intracomunitarias de Guadalete-Barbate, Tinto-Odiel-Piedras-Chanza y Cuencas Mediterráneas Andaluzas.
Riego, presas, canalizaciones y estaciones de bombeo
Entre las infraestructuras más afectadas figuran canalizaciones, estaciones de bombeo, caminos de servicio que dan acceso a instalaciones hidráulicas, y márgenes y taludes fluviales cuya inestabilidad representa un riesgo adicional. Las actuaciones previstas buscan tanto restablecer la funcionalidad de los sistemas como prevenir nuevos riesgos derivados de los daños acumulados.
Con esta inversión, la Junta de Andalucía contribuye también a garantizar la adecuada gestión y regulación de los recursos hídricos de las cuencas de su competencia, en un contexto en el que los episodios de precipitaciones extremas se han sucedido con mayor frecuencia e intensidad.