Veolia integra tecnología y sostenibilidad para reforzar la desalación frente a la escasez hídrica
Veolia integra tecnología y sostenibilidad para reforzar la desalación frente a la escasez hídrica
En el Spain Smart Water Summit 2025, Joaquín Pérez Novo, director general de Operación y Mantenimiento Agua, Water Solutions, en Veolia, expuso cómo la integración tecnológica, la eficiencia energética y la economía circular están redefiniendo el papel de la desalinización como una de las respuestas clave frente a la escasez hídrica estructural, tanto a escala global como en el contexto español.
Pérez Novo estructuró su intervención en tres grandes bloques: el papel de Veolia en la transformación ecológica, los retos compartidos derivados de la escasez de agua y, finalmente, las soluciones tecnológicas que permiten que la desalación sea una opción cada vez más sostenible, eficiente y competitiva.
La desalinización en un contexto de escasez creciente
El punto de partida fue una radiografía clara del reto. A escala global, más de 2.000 millones de personas no tienen acceso seguro al agua potable y la demanda mundial de agua aumentará un 55 % en 2050. En el caso de España, las previsiones apuntan a una reducción del 17 % de los recursos hídricos en 2060 y a que hasta el 75 % del territorio esté en riesgo de desertificación.
Pérez Novo subrayó que la desalación no es la única solución, pero sí una parte imprescindible del mix hídrico
En este escenario, Pérez Novo subrayó que la desalación no es la única solución, pero sí una parte imprescindible del mix hídrico, especialmente en territorios con alta variabilidad climática y presión sobre los recursos convencionales. España, recordó, es un país con larga experiencia en la gestión de la escasez, lo que sitúa a la desalación como una tecnología estratégica de presente y futuro.
Veolia y la desalación a escala global
Desde esta perspectiva, contextualizó el papel de Veolia en el ámbito de la desalación. Actualmente, el 18 % de las plantas desalinizadoras del mundo utilizan tecnologías de Veolia, con 2.300 instalaciones en 108 países. La compañía produce alrededor de 1,4 millones de metros cúbicos diarios de agua desalada y se ha marcado como objetivo duplicar esa capacidad en 2030, apoyándose en cinco décadas de innovación tecnológica.
Este liderazgo, explicó, se sustenta en una visión alineada con el propósito global de Veolia: actuar para la transformación ecológica, combinando descarbonización, economía circular y optimización de los recursos.
Economía circular: de la salmuera al recurso
Uno de los ejes centrales de la ponencia fue la gestión de la salmuera, tradicionalmente uno de los principales impactos ambientales asociados a la desalación. Pérez Novo presentó como caso emblemático la planta combinada de desalación y producción de sal de Sergan, en la isla de Java (Indonesia), en operación continua desde 2023.
Esta instalación, con una capacidad de 21.000 m³/día de permeado y una tasa de conversión cercana al 80 %, es actualmente la mayor planta de valorización de salmuera del mundo. Frente a las tasas habituales de conversión del 50–55 % en desaladoras convencionales, la combinación de ósmosis inversa, concentración y cristalización permite maximizar el aprovechamiento del recurso y producir hasta 25 toneladas de sal alimentaria por hora, reduciendo la necesidad de importaciones.
El mensaje fue claro: la economía circular aplicada a la desalación no solo reduce el impacto ambiental, sino que genera valor industrial, siempre que exista una salida comercial viable para los productos obtenidos.
Barrel: repensar la ósmosis inversa
El segundo gran bloque tecnológico se centró en Barrel, un innovador recipiente de presión de ósmosis inversa y nanofiltración diseñado como un sistema plug and play. Frente a los tradicionales racks kilométricos, Barrel permite plantas más compactas, seguras y fáciles de instalar, con una reducción de hasta un 25 % del espacio ocupado y un ahorro energético adicional de 0,05 kWh/m³ de permeado.
Pérez Novo destacó su configuración Twin, que permite duplicar el caudal, y su compatibilidad con sistemas de inteligencia artificial para el seguimiento del estado de las membranas (Smart Membrane IA). Esta solución ya se utiliza no solo en desalación, sino también en reutilización de aguas y en el tratamiento de contaminantes emergentes, ampliando su campo de aplicación.
Digitalización y automatización como capa transversal
La ponencia subrayó que ni la eficiencia energética ni la economía circular serían posibles sin una digitalización avanzada de la operación. Sistemas de monitorización inteligente, automatización y analítica predictiva permiten optimizar el rendimiento, anticipar mantenimientos y reducir costes operativos a lo largo del ciclo de vida de las plantas.
Pérez Novo hizo hincapié en que estas soluciones ya están en operación, no son prototipos futuros. La digitalización, explicó, es una herramienta real para mejorar la resiliencia, garantizar la continuidad del servicio y avanzar hacia plantas cada vez más autónomas.
El ponente destacó la integración de energías renovables, especialmente solar, en la operación de desaladoras
Integración con energías renovables
Como cuarto pilar, el ponente destacó la integración de energías renovables, especialmente solar, en la operación de desaladoras. Ejemplos como la IDAM Omán Sur, alimentada al 100 % con energía solar durante el día, permiten evitar hasta 300.000 toneladas de CO₂ al año, reforzando el papel de la desalación en la descarbonización del ciclo del agua.
Una visión integrada para el futuro del agua
A lo largo de su intervención, Joaquín Pérez Novo defendió que el futuro de la desalación pasa por integrar tecnología y sostenibilidad de forma coherente. Eficiencia energética, economía circular, energías renovables y digitalización no son líneas independientes, sino pilares interconectados que permiten que la desalación evolucione desde una tecnología intensiva en recursos hacia una solución estratégica y resiliente frente a la escasez hídrica.
Integrado desde el inicio del discurso, el mensaje final fue claro: ante un escenario de estrés hídrico creciente, la desalación puede y debe formar parte de la solución, siempre que se apoye en innovación tecnológica, responsabilidad ambiental y una visión de largo plazo alineada con la transformación ecológica.