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Día Mundial del Retrete 2024: Un compromiso urgente para un saneamiento seguro

Pablo González-Cebrián/Fotos iAgua.
Pablo González-Cebrián/Fotos iAgua.

El Día Mundial del Retrete, conmemorado cada 19 de noviembre, se ha convertido en un símbolo de la lucha por un saneamiento digno y seguro a nivel global. La campaña de este año, bajo el lema «El retrete: un lugar para la paz», pone de relieve la forma en que los sistemas de saneamiento rotos o inadecuados afectan la vida de las personas y explica por qué el saneamiento sostenible es esencial para una sociedad sana y estable.

Pese a los avances en otras áreas de desarrollo, el mundo enfrenta a una importante crisis de saneamiento. De acuerdo con datos de la OMS/UNICEF, 3.500 millones de personas carecen de servicios de saneamiento gestionados de manera segura, lo que equivale a casi la mitad de la población mundial. Entre ellas, 419 millones aún defecan al aire libre, una práctica que pone en riesgo la salud y la dignidad humana y que contribuye a la contaminación de fuentes de agua y suelos. La falta de retretes seguros tiene graves consecuencias en la salud pública, ya que facilita la propagación de enfermedades mortales como el cólera y la fiebre tifoidea, afectando sobre todo a los sectores más vulnerables de la sociedad.

La ONU, a través del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 6, se ha propuesto garantizar que todas las personas tengan acceso a servicios de agua y saneamiento para 2030. Sin embargo, el progreso es lento, y la meta se torna cada vez más difícil de alcanzar. Para millones de personas, un retrete seguro y privado sigue siendo un lujo. Como señala la organización, la falta de retretes seguros compromete la paz y la estabilidad, ya que el saneamiento es crucial para la vida digna y la salud de las personas.

El retrete: un lugar para la paz y la seguridad

La campaña de este año enfatiza que el retrete es más que una instalación; es un lugar de paz y seguridad para las comunidades. En contextos de conflicto o desastres naturales, donde aproximadamente 2.000 personas viven en zonas inestables por alguno de estos dos aspectos, según datos de la OCHA, los servicios de saneamiento suelen estar entre las primeras infraestructuras en ser destruidas o deterioradas. Cuando esto ocurre, los desechos humanos sin tratar contaminan el entorno, aumentando el riesgo de enfermedades. Según UNICEF, los niños y niñas que viven en contextos de conflicto tienen tres veces más probabilidades de defecar al aire libre y ocho veces más probabilidades de carecer de agua potable que aquellos en entornos estables, lo cual evidencia una crisis humanitaria que requiere atención urgente. Además, el deterioro de los servicios básicos también contribuye al desplazamiento forzado de personas y a la inseguridad en las regiones afectadas.

En este sentido, la ONU recuerda que los ataques a infraestructuras civiles, como sistemas de agua y saneamiento, son una violación del derecho internacional humanitario. En zonas de guerra, estas instalaciones sufren daños que afectan tanto a las comunidades locales como a las personas desplazadas, quienes se ven obligadas a recurrir a fuentes inseguras o improvisadas.

El Día Mundial del Retrete 2024 pone de relieve la forma en que los sistemas de saneamiento rotos o inadecuados afectan la vida de las personas

Por otro lado, bajo el contexto del cambio climático, los fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes y devastadores, representan una grave amenaza para los sistemas de saneamiento. Inundaciones, terremotos, tsunamis y sequías afectan la infraestructura de saneamiento, destruyen retretes y sistemas de tuberías, y liberan desechos fecales en el medioambiente. La Asamblea Mundial de la Salud, principal órgano decisorio de la Organización Mundial de la Salud, ha declarado el cambio climático una amenaza inminente para la salud mundial. En este punto, cabe señalar que, de acuerdo con el Banco Mundial, el 70% de todas las muertes relacionadas con desastres naturales en los últimos cincuenta años se debieron a desastres hídricos.

La OIM (Organización Internacional para las Migraciones) ha implementado programas de Agua, Saneamiento e Higiene para Todos (WASH), con el objetivo de proporcionar servicios duraderos y sostenibles a comunidades en emergencia y posconflicto, lo que les permite reconstruir y establecer condiciones de vida más seguras.

Ante estas realidades, la resiliencia se ha convertido en una prioridad en las políticas de saneamiento. La OIM trabaja en coordinación con actores locales e internacionales para fortalecer la capacidad de respuesta y adaptación de los sistemas de saneamiento frente a estos eventos climáticos. Esto incluye la construcción de retretes seguros en áreas propensas a desastres y el desarrollo de infraestructura que pueda soportar condiciones extremas, garantizando, así, que los servicios de saneamiento permanezcan accesibles incluso en situaciones de crisis.

Saneamiento, salud pública y el retrete como símbolo de progreso y dignidad

El acceso al saneamiento seguro no solo previene enfermedades, sino que también protege el bienestar psicológico y social de las personas. Según la OMS, 1,4 millones de vidas que podrían salvarse cada año gracias a un mejor acceso a agua, saneamiento e higiene (WASH) ilustra la magnitud del impacto de un saneamiento seguro. Sin embargo, en lugares donde los sistemas de saneamiento son inadecuados o inexistentes, las aguas residuales sin tratar contaminan fuentes de agua y cultivos, incrementando la propagación de enfermedades, de las cuales, algunas de ellas, pueden resultar mortales.

Según la ONU, un sistema de saneamiento seguro debería incluir una cadena de etapas: contención, transporte, tratamiento y eliminación o reutilización de los desechos. Este enfoque no solo protege la salud, sino que también permite aprovechar los desechos tratados para generar energía o como fertilizantes agrícolas. Este sistema es especialmente necesario en comunidades que experimentan un rápido crecimiento demográfico y urbanización, donde las aguas residuales no tratadas se han convertido en una amenaza constante. En la actualidad, el 42% de las aguas residuales domésticas no se trata de forma adecuada, lo que tiene efectos nocivos para los ecosistemas y la salud humana.

Pablo González-Cebrián/Fotos iAgua.

Por otro lado, el acceso a un retrete seguro es fundamental para el progreso social y la equidad de género. En muchos países, la falta de saneamiento afecta de manera desproporcionada a mujeres y niñas, quienes son vulnerables a ataques y acoso cuando deben buscar lugares aislados para satisfacer sus necesidades. La ONU alerta que la ausencia de instalaciones sanitarias adecuadas limita la asistencia escolar de las niñas y las oportunidades laborales de las mujeres, perpetuando así la pobreza y la desigualdad. El derecho al saneamiento, además, implica que todas las personas deben tener acceso a servicios higiénicos y privados en todos los ámbitos de su vida, desde el hogar hasta la escuela y el trabajo.

Lamentablemente, el abandono institucional y la falta de financiación en el saneamiento son desafíos que aún persisten. La ONU asegura que «una mayor inversión en sistemas de saneamiento y en el personal esencial necesario para su funcionamiento reporta muchos más beneficios, como la prestación de un servicio básico fundamental para apuntalar una sociedad y una economía limpias y resilientes y también para impulsar la economía y la estabilidad social mediante la creación de trabajo decente». Sin embargo, los gobiernos aún no priorizan dentro de sus políticas, de la manera ideal, la infraestructura y la inversión necesaria para garantizar el acceso y la resiliencia de estos servicios.

El desafío global hacia 2030

La ONU exhorta a los gobiernos y organismos internacionales a redoblar esfuerzos para garantizar el saneamiento universal, aumentando la inversión en infraestructura sostenible, aplicando regulaciones estrictas y promoviendo el uso de tecnologías que hagan los sistemas de saneamiento más eficientes y accesibles. El éxito de estas iniciativas dependerá de la voluntad política y de la cooperación internacional para garantizar que nadie quede excluido.

La cuenta atrás para 2030 está en marcha, y solo a través de esfuerzos globales concertados será posible cerrar la brecha de saneamiento

El Día Mundial del Retrete 2024 no es solo una oportunidad para que la sociedad reflexione sobre la importancia de estos servicios esenciales, sino también para que todos, desde pequeñas comunidades hasta gobiernos, entiendan que la colaboración es fundamental para alcanzar los objetivos de saneamiento. Además, los jóvenes y las instituciones educativas juegan un rol clave en la promoción de prácticas de higiene y en la sensibilización sobre los derechos relacionados con el saneamiento.

Es necesario recordar, una vez más, la importancia de garantizar que todos, sin excepción, tengan acceso a servicios de saneamiento seguros y dignos. La visión de un mundo donde los retretes sean un espacio de paz, protección y progreso requiere compromiso y acción coordinada. La crisis del saneamiento es un obstáculo para el desarrollo humano, y su resolución es esencial para lograr sociedades más justas, saludables y sostenibles.

La cuenta atrás para 2030 está en marcha, y solo a través de esfuerzos globales concertados será posible cerrar la brecha de saneamiento. Al invertir en el acceso universal al saneamiento, no solo se salvan vidas, sino que también se construyen las bases de un futuro mejor para todos.