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«La digitalización del agua enfrenta desafíos: solo entre el 4-18% del parque tiene telelectura»

Patrick Schoch, presidente de ANFAGUA.
Patrick Schoch, presidente de ANFAGUA.

En el ecosistema hídrico español, donde la eficiencia y la sostenibilidad se han convertido en objetivos prioritarios, la medición del agua cobra un nuevo protagonismo. Lejos de ser un elemento secundario, el contador es hoy una herramienta crítica para mejorar la gestión, reducir pérdidas y abrir la puerta a un modelo basado en datos, interoperabilidad y anticipación.

La digitalización del parque de contadores, impulsada por la normativa nacional y las inversiones del PERTE del Ciclo del Agua, marca un punto de inflexión. Pero más allá de la tecnología, el reto está en la coordinación de actores, la armonización de estándares y la capacidad de ejecutar una transformación a gran escala que combine visión estratégica e innovación industrial.

Patrick Schoch, presidente de ANFAGUA, analiza en esta entrevista el presente y futuro de la medición inteligente del agua en España. Una conversación clave para entender cómo se está configurando un nuevo marco donde los contadores dejan de ser instrumentos aislados para convertirse en piezas fundamentales de una red hídrica más transparente, resiliente y preparada para el futuro.

Pregunta: La entrada en vigor de la Orden ICT/155/2020 ha supuesto un antes y un después en la regulación del parque de contadores en España. ¿Qué balance hace ANFAGUA de esta normativa casi cinco años después de su aprobación? ¿Está el sector preparado para cumplir el límite de 12 años de vida útil en 2025?

Respuesta: La entrada en vigor de la Orden ICT/155/2020, el 24 de octubre de 2020, ha marcado un hito en la regulación del parque de contadores en España. Esta normativa, que desarrolla la Ley 32/2014 y el Real Decreto 244/2016, ha supuesto una profunda transformación en el control metrológico del Estado sobre diversos instrumentos de medida, entre ellos los contadores de agua.

Uno de los cambios más significativos ha sido el establecimiento de una vida útil máxima de 12 años para los contadores de agua. Esta medida busca garantizar la precisión en la medición, proteger al consumidor y fomentar la modernización del parque de contadores, promoviendo tecnologías más eficientes y seguras.

En definitiva, la Orden ICT/155/2020 ha alineado la normativa con los avances tecnológicos y reforzando la protección de los derechos de los consumidores.

Es difícil cuantificar con precisión, pero desde ANFAGUA, estimamos que más de 7 millones de contadores de agua debían haber sido cambiados en los últimos años, lo que representaba un esfuerzo logístico y económico considerable para las gestoras de agua. Se ha demostrado que este plazo era demasiado optimista y se ha pedido una ampliación de plazo para poder llegar al objetivo en un plazo más realista. En julio de este año se ha adoptado la decisión de iniciar un procedimiento urgente de modificación de la orden ICT 155/2020 que habilite una ampliación de dos años la renovación de contadores de agua

Es también cierto que, si bien los fabricantes representados en ANFAGUA estamos totalmente preparados para suplir el incremento de demanda del sector, es un reto importante en el cual debemos trabajar mano a mano con las Gestoras con el fin de ayudarles a superar los obstáculos tantos técnicos, logísticos y financieros. Al final es un win-win donde todos los actores del sector estamos involucrados.

"Más de siete millones de contadores debían haberse cambiado en los últimos años: es un esfuerzo logístico y económico enorme"

 

P.- Se estima que en España hay más de 22 millones de contadores en servicio, pero aún persisten tecnologías mecánicas tradicionales. ¿Cómo ha evolucionado el parque de contadores en los últimos años en cuanto a tipos tecnológicos? ¿Qué papel juegan actualmente los contadores volumétricos, híbridos o estáticos en nuestro país?

R.- El parque de contadores de agua en España ha experimentado una evolución tecnológica muy significativa en los últimos años, tanto impulsada por la necesidad de mejorar la eficiencia en la gestión del recurso hídrico como por el cumplimiento de nuevas normativas como la Orden ICT/155/2020. A eso se añade el efecto positivo del reciente PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, que ha impulsado los proyectos de contadores de agua con telelectura.

Tradicionalmente, el parque de contadores estaba dominado por contadores mecánicos de velocidad de chorro único, pero esta tecnología ha ido perdiendo protagonismo frente a modelos más avanzados. La evolución se ha dado en tres grandes etapas. Primero, los contadores mecánicos tradicionales, con precisión variable según su calidad y con una limitada vida útil debido al desgaste de las partes mecánicas. Después, los contadores híbridos inteligentes, con capacidad de transmisión de datos, totalizador electrónico y radio incorporada. Finalmente, los contadores digitales estáticos (ultrasónicos), sin partes móviles, con alta precisión, mayor durabilidad y capacidad de integración con sistemas IoT como NBIoT, LoRaWAN o wMBUS.

"Los contadores estáticos ultrasónicos son más duraderos, precisos en caudales bajos y conectables a sistemas IoT"

Hoy en día el parque de contadores avanza hacia tres tipologías: volumétricos, híbridos y estáticos. Los volumétricos, que son contadores mecánicos, han ido ganando terreno por su mayor precisión en la medición del volumen real de agua y por su bajo caudal de arranque, especialmente útil en abonados con caudales bajos. En España siguen compartiendo nicho con los contadores mecánicos de velocidad, ya que los volumétricos son más sensibles a las aguas duras e incrustantes y a las aguas con partículas en suspensión. La gran mayoría puede ser equipada con módulos de telelectura en formato clip-on.

Los híbridos combinan tecnologías mecánicas en su principio de medición y equipan totalizador electrónico, ofreciendo un equilibrio entre coste, precisión y capacidad de integración con sistemas de telelectura. Siguen teniendo en su hidráulica componentes mecánicos en contacto con el agua y suelen llevar integrado el sistema de telelectura. Por su parte, los contadores estáticos (ultrasónicos) representan la vanguardia tecnológica: utilizan ondas sonoras para medir el caudal de agua, su gran precisión con ratios permite la detección de fugas en las instalaciones del abonado, integran la telelectura y permiten una gestión inteligente del consumo. No tienen elementos mecánicos en contacto con el agua y no sufren desgastes.

Aunque se observa un crecimiento en el uso de los contadores estáticos en España, seguirán coexistiendo con los contadores mecánicos mientras no se confirme su comportamiento a largo plazo y no se genere confianza suficiente. De hecho, desde DAQUAS se ha iniciado un estudio profundo de esta nueva tecnología para validar su comportamiento en condiciones reales de trabajo.

La tendencia clara es hacia la digitalización del ciclo del agua, con la instalación masiva de contadores inteligentes que integran tecnologías como LoRaWAN, Wireless M-Bus y NBIoT. Estas permiten la lectura remota sin necesidad de acceder físicamente al contador, la detección de fugas y la realización de acciones preventivas avisando al abonado, una facturación precisa y con mayor frecuencia y la optimización de la red de distribución.

Patrick Schoch, presidente de ANFAGUA.

P.- La digitalización del ciclo del agua pasa inevitablemente por los contadores inteligentes. ¿Qué porcentaje aproximado del parque nacional cuenta hoy con telelectura y qué barreras están limitando su implantación masiva? ¿Considera que el sector cuenta con una hoja de ruta clara para alcanzar una digitalización completa en los próximos años?

R.- La digitalización del ciclo del agua en España está avanzando, pero aún enfrenta importantes desafíos para su implantación masiva, como demuestra la situación actual. A nivel nacional, entre el 4% y el 18% del parque de contadores de agua cuenta con sistemas de telelectura, según el tipo de municipio. En localidades de entre 20.000 y 100.000 habitantes ese porcentaje se sitúa únicamente entre el 4% y el 6%, mientras que en áreas metropolitanas puede alcanzar hasta el 18%. En regiones como la Comunidad de Madrid, más del 50% de los contadores ya están equipados con telelectura, con el objetivo de llegar al 100% en 2027.

"La hoja de ruta más ambiciosa es el PERTE, con ejecución hasta 2026 y más de trescientos millones de euros de inversión"

Las barreras para la implantación masiva siguen siendo significativas. El coste económico supone un obstáculo relevante, ya que la renovación de contadores implica una inversión considerable, especialmente en municipios pequeños o con infraestructuras antiguas. Además, la fragmentación del sector, dividido entre entidades públicas, privadas y mixtas, dificulta la puesta en marcha de una estrategia unificada. A ello se suma la existencia de infraestructuras obsoletas, ya que muchas redes de distribución superan los 40 años de antigüedad y complican la integración de tecnologías modernas; una buena infraestructura es la piedra angular que sostiene la implantación eficiente de la telelectura. También influyen la falta de concienciación y formación, tanto en usuarios como en gestores que desconocen los beneficios de la telelectura o no cuentan con personal capacitado para implementarla, y una normativa aún dispersa, que pese a la Orden ICT/155/2020, sigue requiriendo mayor armonización.

En cuanto a si existe una hoja de ruta clara, la respuesta es afirmativa. Desde 2023, el PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica, constituye la iniciativa más ambiciosa hasta la fecha, con un plazo de ejecución hasta 2026. Prevé una inversión superior a 3.000 millones de euros, de los cuales 1.940 millones son públicos y 1.120 millones corresponden a fórmulas público-privadas. Sus objetivos pasan por mejorar la eficiencia y sostenibilidad en el uso del agua, reducir las pérdidas en las redes de suministro, impulsar la instalación de contadores inteligentes y modernizar los organismos de cuenca y los sistemas de información hidrológica. En resumen, aunque el porcentaje de contadores con telelectura sigue siendo bajo en determinadas zonas, especialmente en municipios pequeños, el sector sí cuenta con una estrategia clara para avanzar hacia la digitalización completa. El reto consiste en acelerar su implantación, superar las barreras estructurales y garantizar la alineación de todos los actores implicados.

"Desde ANFAGUA trabajamos para promover la interoperabilidad sin imponer un modelo único, apostando por protocolos abiertos"

 

P.- La interoperabilidad y los estándares abiertos son condiciones clave para el despliegue eficiente de la telelectura. ¿Está trabajando ANFAGUA para fomentar soluciones que garanticen la compatibilidad entre tecnologías y fabricantes? ¿Qué riesgos ve si esta cuestión no se aborda de forma coordinada?

R.- ANFAGUA (Asociación Nacional de Fabricantes de Contadores de Agua Potable) está trabajando activamente para fomentar soluciones que garanticen la interoperabilidad entre tecnologías y fabricantes en el despliegue de la telelectura en España. Entre sus acciones destaca la defensa de protocolos abiertos y diversos, ya que ANFAGUA ha manifestado públicamente que los protocolos de comunicación deben ser abiertos y no imponer un modelo tecnológico único, permitiendo que cada gestora elija la solución más adecuada según sus necesidades técnicas, geográficas y económicas. También mantiene una colaboración con AENOR para promover la formación y la normalización, lo que facilita la compatibilidad entre sistemas y fabricantes. A ello se suma su colaboración con DAQUAS–Asociación Española del Agua Urbana, resultado de la unión de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS) y la Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua Urbana (AGA), que cuenta con más de 50 años de experiencia en el sector. Además, ANFAGUA participa en foros estratégicos como el Spain Smart Water Summit o el Foro iAgua, donde impulsa el debate sobre estándares comunes y soluciones interoperables. La asociación representa a fabricantes líderes como Janz-Conthidra, Diehl Metering-Geconta, Elster-Honeywell, Sensus-Xylem e Itron, compañías con presencia global y experiencia en múltiples protocolos de comunicación (LoRaWAN, Wireless M-Bus, NB-IoT, etc.), lo que facilita la integración de soluciones multiprotocolo y multitecnológicas.

Patrick Schoch, presidente de ANFAGUA.

Si la interoperabilidad no se aborda de forma coordinada, el sector puede enfrentarse a riesgos importantes. Entre ellos se encuentran la dependencia tecnológica que podría generar la adopción de una única tecnología o protocolo, limitando la capacidad de negociación y evolución; la falta de flexibilidad, ya que un modelo único no se adapta a la diversidad de necesidades según municipios, calidad del agua o infraestructuras; y un posible aumento de costes debido a la falta de competencia, dificultando la renovación masiva del parque de contadores.

También pueden aparecer problemas de integración, porque los sistemas cerrados dificultan la interoperabilidad entre plataformas y generan ineficiencias en la gestión y la toma de decisiones, además de riesgos de obsolescencia si un modelo dominante queda superado por nuevas tecnologías emergentes, lo que implicaría costes adicionales de migración. A ello se suma la posible falta de homogeneidad con tecnologías utilizadas en otros países.

En resumen, ANFAGUA está liderando un enfoque holístico, abierto y colaborativo para garantizar que la digitalización del ciclo del agua en España se realice de forma eficiente, sostenible y con tecnología robusta y comprobada.

P.- El PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua ha movilizado inversiones sin precedentes en medición y control. ¿Qué impacto tangible ha tenido hasta ahora en el despliegue de contadores inteligentes? ¿Se está generando suficiente demanda desde las administraciones públicas y operadores locales?

R.- El PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, que empezó en 2023, ha comenzado a tener un fuerte impacto visible en el incremento del despliegue de contadores inteligentes en España, aunque todavía se encuentra en una fase de ejecución progresiva. Las convocatorias de ayudas lanzadas desde ese año han incluido explícitamente la instalación de contadores inteligentes con telelectura como un requisito clave para los proyectos subvencionados. En el ciclo urbano del agua se han destinado 200 millones de euros a proyectos que incluyen la digitalización de redes y la implantación de contadores inteligentes en municipios o agrupaciones de municipios de más de 20.000 habitantes. Además, varias gestoras, a través de sus propias redes, están desplegando soluciones de medición inteligente que permiten una gestión más eficiente de las redes de abastecimiento y saneamiento, anticipando riesgos y optimizando recursos.

"La instalación de contadores inteligentes se ha convertido en un requisito clave para acceder a fondos del PERTE"

En cuanto a la demanda desde las administraciones públicas y los operadores locales, esta está creciendo, especialmente en municipios que buscan mejorar la eficiencia y cumplir con los nuevos requisitos normativos. Las gestoras públicas y privadas que gestionan servicios de abastecimiento de agua están accediendo a las ayudas del PERTE, lo que está incentivando la adopción de tecnologías inteligentes. El Ministerio para la Transición Ecológica ha lanzado múltiples convocatorias para facilitar esta transición, incluyendo a mancomunidades de municipios y diputaciones.

A pesar del avance, aún existen retos pendientes. La implantación territorial sigue siendo desigual y no todas las regiones avanzan al mismo ritmo. La capacidad técnica y financiera también supone un desafío, ya que algunas gestoras locales necesitan apoyo adicional para ejecutar proyectos que a menudo son muy complejos. Asimismo, continúa la necesidad de avanzar en la coordinación normativa, y se está trabajando en la actualización de la Ley de Aguas y el Reglamento de Dominio Público Hidráulico para acompañar esta transformación.

En resumen, el PERTE está generando una dinámica positiva en el despliegue de contadores inteligentes, con una demanda creciente desde las administraciones y las gestoras. No obstante, para consolidar esta transformación será esencial mantener el ritmo de inversión, formación y coordinación normativa.

Patrick Schoch, presidente de ANFAGUA.

P.- Uno de los grandes retos del sector sigue siendo el agua no registrada, que supera el 20 % en muchas redes urbanas. Desde la perspectiva de ANFAGUA, ¿qué peso tiene la medición precisa en la reducción de estas pérdidas? ¿Se podría cuantificar el ahorro potencial asociado a la renovación del parque de contadores?

R.- Para ANFAGUA, la medición precisa es un factor estratégico clave para reducir el volumen de agua no registrada, que en España, un país deficitario en agua, representa un porcentaje demasiado alto del agua suministrada. La fabricación de los contadores se realiza con los mayores estándares de calidad y con procesos de calibración muy exigentes, utilizando materiales de calidad que permiten que la precisión en la medida sea cada vez mayor y que los errores del contador se reduzcan al mínimo. En cuanto a las pérdidas, el mayor peso del agua no registrada procede de fugas estructurales, posibles fraudes y pérdidas de medición asociadas a contadores poco precisos o envejecidos por el uso.

"La medición precisa es una palanca de transformación para una gestión sostenible, eficiente y transparente del agua"

Desde la perspectiva de ANFAGUA, la metrología precisa y avanzada —especialmente mediante contadores inteligentes— permite reducir el subcontaje asociado a los contadores mecánicos envejecidos, evitar errores de lectura manual, detectar fugas en tiempo real y optimizar el balance hídrico y la planificación de intervenciones. El uso de contadores de calidad minimiza el consumo no facturado y mejora la eficiencia operativa.

En cuanto a la cuantificación del ahorro potencial, la renovación del parque de contadores puede generar ahorros significativos gracias a la minimización de las pérdidas, lo que repercute directamente en la reducción de los costes operativos de la empresa de agua y, por tanto, representa un ahorro para el usuario. En el caso de los hogares, se estima un ahorro potencial del 15 % en la factura anual del agua, lo que equivale a unos 37,50 euros por familia que gasta de media 250 euros al año. Sin entrar en aspectos medioambientales y de disponibilidad de agua en momentos de estrés hídrico, la telelectura permite cuantificar esta realidad gracias a la disponibilidad automatizada de muchos datos y con mucha mayor frecuencia, y la sustitución de contadores antiguos por modelos con telelectura permite reducir drásticamente el volumen de agua no registrada y mejorar el control del consumo en tiempo real. Además, la telelectura puede mejorar hasta en un 25 % el rendimiento hidráulico de la red al permitir una gestión más precisa y rápida de fugas y anomalías.

Si no se aborda la medición precisa, los riesgos incluyen pérdidas económicas por agua no facturada, ineficiencia operativa en la gestión de redes, mayor presión sobre los recursos hídricos en caso de escasez y dificultades para cumplir los objetivos ambientales y normativos.

En resumen, ANFAGUA considera que la medición precisa no solo es una herramienta técnica, sino una palanca de transformación para lograr una gestión sostenible, eficiente y transparente del agua.

"Nuestra visión para 2035 es un parque plenamente digital, interoperable y conectado, basado en protocolos abiertos"

 

P.- La incorporación de contadores inteligentes no solo mejora la eficiencia del servicio, también permite avanzar en sostenibilidad y responsabilidad social. ¿Cómo pueden estas tecnologías contribuir a reducir el consumo, empoderar al usuario y mejorar la transparencia del sistema?

R.- En efecto, la incorporación de contadores inteligentes en el ciclo del agua, además de mejorar la eficiencia, tiene un impacto directo sobre la sostenibilidad ambiental, la responsabilidad social y la implicación del usuario. Estos dispositivos contribuyen a la reducción del consumo gracias al acceso a las lecturas en tiempo real, que permite a los usuarios visualizar de forma inmediata sus datos de consumo, detectar hábitos ineficientes y corregirlos. Asimismo, las alertas de fugas detectan anomalías como consumos anómalos o pérdidas, permitiendo actuar rápidamente y avisar automáticamente al usuario para evitar reclamaciones y desperdicios. La facturación precisa, al eliminar estimaciones, incentiva también un uso más consciente y responsable del agua.

"Los datos de telelectura facilitan auditorías, detección de fraudes, mantenimiento predictivo y planificación de redes"

En cuanto a la implicación del usuario, los contadores inteligentes aportan una transparencia total, ya que el acceso a datos detallados de consumo permite comprender los hábitos, compararlos con periodos anteriores y tomar decisiones correctivas. Ofrecen, además, un control personalizado mediante sistemas que permiten configurar alertas, establecer límites de consumo o enviar mensajes en tiempo real, lo que refuerza la participación activa del usuario. Este acceso permanente a la información también impulsa la educación medioambiental, al facilitar que cada persona visualice el impacto de su consumo y se convierta en parte activa de la gestión sostenible del recurso.

Estas tecnologías también mejoran la transparencia del sistema, ya que los datos generados permiten auditar la red, detectar fraudes y mejorar la planificación. Para las empresas gestoras suponen una herramienta para optimizar la red, reducir pérdidas, planificar mantenimientos y mejorar la calidad del servicio, además de facilitar el cumplimiento normativo, tanto de la Orden ICT/155/2020 como de los objetivos del PERTE del Ciclo del Agua.

Finalmente, el impacto en sostenibilidad y responsabilidad social es notable. La reducción del consumo implica una reducción de la huella hídrica y un menor uso de recursos naturales. La mejora en la gestión también favorece la equidad en el acceso, especialmente en zonas vulnerables donde las pérdidas o fraudes tienen consecuencias más graves. Además, una red inteligente permite una mejor adaptación al cambio climático, ya que facilita responder con más eficacia a situaciones de estrés hídrico o sequías, escenarios que están muy presentes y que, desgraciadamente, seguirán afectando a España en el futuro.

P.-  Mirando al futuro, ¿cómo imagina ANFAGUA el parque de contadores en España en 2035? ¿Qué innovaciones tecnológicas y estratégicas cree que marcarán la próxima década en la medición del agua?

R.- Desde ANFAGUA imaginamos el parque de contadores de agua en España en 2035 como un ecosistema totalmente digitalizado, interoperable y sostenible, en el que cada dispositivo no solo mida, sino que gestione activamente el recurso hídrico en tiempo real. Se prevé que la inmensa mayoría del parque esté compuesta por contadores inteligentes con capacidades de telelectura, convirtiéndose en el estándar. Además, se aspira a una interoperabilidad total basada en protocolos abiertos y diversos que permitan la compatibilidad entre fabricantes y tecnologías, evitando dependencias y promoviendo la flexibilidad y la competencia.

La gestión basada en datos será un elemento central y la metrología se consolidará como el eje de la gestión del agua. Los contadores proporcionarán datos precisos que permitirán detectar fugas en tiempo real, optimizar el rendimiento de las redes, personalizar el servicio al usuario final y mejorar la planificación y la resiliencia frente al cambio climático. Estos dispositivos estarán integrados en plataformas IoT que utilizarán inteligencia artificial para prever demandas, detectar anomalías y automatizar decisiones operativas. Todo ello contribuirá a un modelo más sostenible y resiliente, capaz de reducir el agua no registrada —actualmente en torno al 23,5%—, minimizar pérdidas en redes envejecidas y adaptarse mejor a fenómenos extremos como sequías o inundaciones.

Patrick Schoch, presidente de ANFAGUA.

En la próxima década, varias innovaciones tecnológicas tendrán un papel clave. Entre ellas destacan los contadores estáticos, especialmente los ultrasónicos, sin partes móviles y con mayor precisión y durabilidad; los sistemas de comunicación multiprotocolo como LoRaWAN, NB-IoT o Wireless M-Bus, que garantizarán conectividad en todo tipo de entornos; los gemelos digitales, que permitirán replicar virtualmente las redes para simular escenarios y optimizar decisiones; y las plataformas de gestión avanzada, agnósticas y capaces de integrar datos procedentes de múltiples fuentes para ofrecer visualización en tiempo real. La automatización de procesos —desde la lectura hasta la facturación, pasando por la detección de incidencias— también será una tendencia creciente.

En cuanto a la estrategia, ANFAGUA está trabajando para promover la renovación del parque conforme a la Orden ICT/155/2020, impulsar la formación técnica y la divulgación normativa, colaborar con instituciones como CEM, DAQUAS o AENOR, y participar activamente en foros estratégicos como el Spain Smart Water Summit y el Foro iAgua.