La consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat de Catalunya, Sílvia Paneque; el presidente de la Diputación de Girona y del Consorcio de Aguas Costa Brava Girona, Miquel Noguer, y el alcalde de Roses, Josep Maria Martínez, han presentado este viernes en la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Roses el proyecto AIGUANEIX para la purificación de agua en la Costa Brava norte.
La sequía que ha afectado a Cataluña desde el año 2021 ha puesto de manifiesto que la actual demanda de agua no se podrá sostener en el futuro solo con los recursos convencionales. Esta pluviometría irregular ha castigado especialmente al Alt Empordà, donde el embalse de Darnius Boadella ha estado veintitrés meses consecutivos por debajo del 30% de su capacidad. Ahora, con las lluvias de este mes, supera el 60%. En este contexto, la Diputación de Girona, a través del Consorcio de Aguas Costa Brava Girona, en colaboración con el Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat, ha impulsado este sistema pionero para conseguir un agua normativamente potable que aporte resiliencia al territorio en situaciones de emergencia climática.
La consejera Paneque ha explicado que, efectivamente, “Cataluña tendrá, de aquí a 2030, un 70% de recurso hídrico no convencional, ya que no podemos hacer que llueva”, por eso “vamos en esta dirección, en esta situación que no es cíclica, sino estructural en esta zona mediterránea en la que el impacto del cambio climático es especialmente intenso”. Para Paneque “este proyecto pionero de regeneración va en la línea de las políticas del Gobierno para que Cataluña algún día no tenga que mirar al cielo por la amenaza de sequía”. Con diferentes tecnologías “queremos ir replicando los modelos de las desalinizadoras, del agua regenerada, y todas las tecnologías de aprovechamiento del recurso”, lo que hará que “todos los emisarios de agua prepotable que tenemos ahora que van hacia el mar, los podamos redirigir hacia el interior y podamos aprovechar este recurso para el cierre del ciclo”, ha detallado.

El propósito del proyecto AIGUANEIX es sustituir el vertido del agua al mar por un tratamiento de purificación y recarga de los acuíferos, que permitiría obtener un agua de calidad equivalente a la que se suministra a las redes municipales de abastecimiento. Esto permitiría a la Costa Brava norte ser menos vulnerable a los impactos socioeconómicos de las sequías en el futuro.
En primer lugar, Agbar se encargó de construir la planta piloto en la depuradora de Roses, un espacio que encajaba por motivos logísticos —capacidad de la instalación para acogerla— y estratégicos, porque se trata de uno de los municipios más importantes de la comarca y ha sufrido dificultades de abastecimiento. A partir de esta semana, ha comenzado la fase experimental y de análisis, que se alargará durante dieciocho meses.
El embrión del proyecto, hace casi cinco años
AIGUANEIX se gesta a finales de 2020, todavía en situación de embalses y acuíferos llenos, como consecuencia de las abundantes lluvias de la primera mitad de ese año y de la reducción de demandas estivales causada por el impacto de la pandemia de la Covid-19 sobre la actividad turística.
Este proyecto fue elaborado con la finalidad de superar las limitaciones detectadas en el marco de un proyecto anterior de investigación, llamado DEMOWARE (2014-2016), en el que se ensayó la recarga de acuíferos con agua regenerada en Port de la Selva. Pero la presencia de sustancias no biodegradables en esa agua regenerada, como las sales provenientes de la intrusión marina, aconsejaron detener la actividad.
Durante 2021, el Consorcio de Aguas consiguió financiación de la ACA para construir y operar una planta piloto para la purificación de agua que debía instalarse en la depuradora de Roses. La intensificación de la sequía a partir de la segunda mitad de ese año llevó a definir este proyecto en un marco conceptual más amplio, fuera de los límites estrictos de la investigación, para tener trascendencia real en la gestión de los recursos hídricos de la Costa Brava norte.
La planta piloto de Roses tiene una gran flexibilidad operativa y un elevado grado de automatización a fin de ensayar diferentes condiciones experimentales. Para obtener el agua purificada, se testará una línea de tratamiento avanzado que purificará 6 m³/h del caudal regenerado en la depuradora, mediante procesos como la desinfección con monocloraminas, la ultrafiltración, la ósmosis inversa, la oxidación, la desinfección a través de luz ultravioleta, la filtración por carbón activo y la remineralización.
La dirección científica del proyecto AIGUANEIX corre a cargo del Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA), que forma equipo con Eurecat y la Kompetenzzentrum Wasser Berlin (KWB). De este modo se podrá disponer de unos resultados con la máxima solvencia técnica, que se espera puedan recibir el aval de la Agencia de Salud Pública de Cataluña y de la Agencia Catalana del Agua (ACA).
El futuro, en Llançà
Paralelamente a todo este trabajo de investigación, el presidente de la Diputación de Girona y del Consorcio de Aguas Costa Brava Girona, Miquel Noguer, ha adelantado que Llançà acogerá una estación de purificación de agua a escala real y las infraestructuras para la recarga de acuíferos. Actualmente, el Consorcio de Aguas está redactando los proyectos, que figuran en el programa de Medidas 2022-2027 de la ACA. “Estamos totalmente alineados con la Generalitat para impulsar la gestión circular del agua”, ha resaltado Noguer.
El importe total del proyecto AIGUANEIX, que incluye la construcción de la planta piloto, la dirección científica y la generación de materiales divulgativos, es de 1.237.718,25 euros. La Generalitat, a través de la ACA, aporta 300.000 euros mediante una subvención. Y el resto corre a cargo del Consorcio de Aguas.