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Derecho humano al agua y tarificación en las políticas de transición ecológica

Derecho humano al agua y tarificación políticas transición ecológica
Fechas: 
23/11/2018 - Del 09:30 al 14:00
Localidad: 
Madrid
Dirección: 
Ministerio de Transición Ecológica (MITECO)
Plaza San Juan de la Cruz s/n
Madrid Madrid
España

El elefante en la habitación es el cambio climático: nos enfrentamos a transformaciones radicales en el planeta en los próximos 30 años, no en dos siglos. Necesitamos un nuevo planteamiento económico que determine qué hacemos, entre otras cosas, con el agua. Hasta ahora hemos omitido este reto y no hemos apostado firmemente por la eficacia. El debate en cuanto al coste del servicio urbano del agua se refiere, viene determinado por un escenario futuro, con escases de agua y con necesidades de inversiones. La propia Patronal AGA/AEAS recalca en un informe que «las infraestructuras del agua están envejeciendo» y urge acometer su renovación. El documento, que aporta sólo datos globales para España, subraya que el 41% de las redes de distribución cuenta con más de 30 años, por tanto, es necesario tener presente estos datos cuando se relaciona el coste del agua con el rendimiento de la red o el consumo per cápita.

En el futuro hay deberá haber inversiones para hacer frente entre otras cosas al cambio climático. En ese sentido parece claro que en el futuro todos los ciudadanos no podrán pagar los mismos importes por un servicio que es un derecho humano. Existen ya ejemplos, por ejemplo, el caso de Córdoba, con una cuota de servicio en función de callejero fiscal de la ciudad. En este sentido solicitamos la creación de un grupo de trabajo sobre agua y cambio climático que ponga las bases urgentes para proponer medidas urgentes contra el impacto del cambio climático

Hay que modificar y actualizar, por ley, la financiación que requieren los municipios, especialmente los de menos de 20.000 habitantes, ante el Cambio Climático, tanto en la renovación de redes, como ante el reto del saneamiento y del drenaje urbano. Debemos además hacer frente al binomio agua y energía.

Es necesario que los municipios puedan desarrollar Planes Directores de Drenaje Urbano y Saneamiento, de manera que se garantice la mejor opción para las aguas de lluvia. De forma general, se debería favorecer la infiltración, mediante sistemas de drenaje urbano sostenible (SUDS en terminología anglosajona), y minimizar los vertidos de las aguas de escorrentía tanto al alcantarillado y posteriores sistemas de depuración, como su vertido a medio a través de rebosaderos. La planificación urbanística, en la medida en que sea razonablemente posible, debe favorecer y permitir los procesos naturales del ciclo del agua, como sería el caso de la infiltración y la recarga de las aguas subterráneas.

De la misma forma, deberían habilitarse mecanismos para la protección de las masas de agua urbanas, cuidando aspectos como el agotamiento del nivel freático en fase de obras y los agotamientos permanentes, en la que en muchos casos, se produce un vertido de aguas blancas al alcantarillado.

El vertido de aguas de lluvia y aguas blancas al alcantarillado produce un impacto económico, tanto a nivel de transporte en el alcantarillado como a nivel de depuración, que debería minimizarse.

El desarrollo de Planes Municipales para el Aprovechamiento de los Recursos Hídricos Alternativos al agua de boca, garantiza la optimización entre la cantidad y la calidad necesaria para la demanda (usos de agua de boca, riego, limpieza viaria, fuentes ornamentales, etc.) y los recursos disponibles (aguas superficiales, aguas subterráneas, aguas regeneradas, aguas grises, aguas de lluvia, provenientes de la condensación de los sistemas de refrigeración, agua de mar.

Resulta totalmente necesario cuidar y regenerar todos los recursos hídricos de proximidad y utilizarlos según los usos requeridos. La demanda de agua de una ciudad, en un elevado porcentaje, entre el 40-80 % del consumo total, podría suministrarse mediante recursos hídricos alternativos al agua de boca, ya que no requiere por criterios de calidad, la necesaria para el agua potable de boca.

Promover nuevos modelos de gestión pública participativa, desde la transparencia y la participación ciudadana que la gestión pública ofrece, al menos potencialmente, garantizando las inversiones necesarias bajo la lógica del interés general, y no desde la prioridad de generar beneficios para las empresas (que preside lógicamente la gestión privada) ni de la compensación del déficit financiero que se impone a los Ayuntamientos.

Las políticas deben rehuir de posiciones del blanco o negro, deben de hacer frente a la complejidad. Es posible una gestión colaborativa entre el sector privado y el sector público pero es forzoso que el gobierno reconozca y fomente la gestión pública del ciclo urbano del agua. Entre todas debemos de debe ser capaces de especificar cómo articular una praxis política capaz de recuperar el ideal de la igualdad e impulsar la Tercera revolución industrial, también llamada Revolución científico-tecnológica (RCT) como garantía para hacer frente al cambio climático. La gestión del agua debería ser uno de los ejes centrales de la nueva ley de cambio climático. Es necesario crear foros de debates donde la transición ecológica ocupe un lugar destacado. En este sentido estas jornadas intentarán ser un locus que facilite un nuevo modelo de gestión más eficaz, la sostenibilidad ambiental, la transparencia y la participación social, para ello contaremos con la presencia del Secretario de Estado  de Medio Ambiente, del Alcalde de A Coruña, o a gestiones del agua de la ciudad de Sevilla, Córdoba o Zaragoza

¡Os esperamos!