Uno de los principales atractivos de los destinos turísticos es la presencia de restos arqueológicos de antiguas civilizaciones y culturas. La arqueología es una disciplina muy amplia, al hablar de ello pensamos inmediatamente en Indiana Jones, sin embargo existe un tipo de arqueología menos conocida: la arqueología submarina.
Los expertos aseguran que la sequía que está afectando a Europa y principalmente a España, es la peor de los últimos 500 años. Todo esto, unido a la gran crisis energética y la necesidad de producir energía de fuentes alternativas, ha causado que los lagos y embalses de España se encuentren en niveles mínimos.
Estos bajos niveles de agua en embalses y lagos han provocado el descubrimiento de infraestructuras que anteriormente se encontraban sumergidos convirtiéndose en los principales testigos de la sequía.
El primer hallazgo, se encuentra en Guadalperal en la provincia de Cáceres, también conocido como “El Stonehenge español”. Es una estructura megalítica denominada dolmen destinada a enterramientos prehistóricos. Este monumento histórico quedó sumergido tras la construcción de la presa de Valdecañas, siendo solamente visible parcial o completamente durante los meses de verano. Todo esto ha provocado que se hayan iniciado acciones de protección y declaración como bien de interés cultural.

Figura 1. El dolmen de Guadalperal en la provincia de Cáceres. Fuente: [1].
Otro hallazgo se localiza en Buendía en la provincia de Guadalajara. Se trata de la Isabela un antiguo asentamiento humano del que se conservan las ruinas de un antiguo balneario convertido en psiquiátrico que quedó sumergido tras las edificación del pantano de Buendía.

El siguiente destino se sitúa en el pantano de Las Conchas en Ourense. Se trata de Aquis Querquennis una antigua fortificación romana amurallada con fines militares que abarca una gran superficie que permitía albergar unas 600 personas. Sin embargo, esta construcción quedó sumergida debido a la construcción de la presa de las Conchas en la época franquista.

Por otro lado, estos ejemplos no son los únicos “tesoros” que han salido a la luz. Otros casos peninsulares son el pueblo fantasma de Aceredo en Orense o el torreón fantasma de Mediano en Huesca.

A pesar de los impactos negativos provocados por la sequía, estos “tesoros” han suscitado un gran interés en la población aumentando el turismo en las poblaciones cercanas. Entre los aspectos positivos, se encuentran la creación de empleo reuniendo a arqueólogos e historiadores que investigan la zona, también se incrementa el comercio cercano aumentando el poder adquisitivos de las zonas colindantes lo que repercute en una mejora de la calidad de vida de las poblaciones próximas. Así, este año se esta desarrollando el turismo arqueológico submarino.
Estas joyas arqueológicas suponen un importante interés turístico que protagonizan la importancia de un adecuado control y gestión de los recursos hídricos y culturales. A pesar de que las épocas de sequía son características de la Península Ibérica, sus consecuencias se han vuelto más graves debido al efecto del cambio climático. Ante esto es urgente tomar medidas para enfrentar el desafío actual y futuro para garantizar la seguridad hídrica en nuestro país.
Bibliografía y referencias
[1] El País. (2019). El dolmen de Guadalperal seguirá bajo las aguas del embalse. Disponible aquí.
[2] La Vanguardia. (2011). Un real sitio bajo las aguas. Disponible aquí.
[3] El País. (2021). Aquis Querquennis, el campamento romano que aparece y desaparece. Disponible aquí.
[4] El Mundo. (2021). Aceredo, el pueblo gallego que causó una revuelta: sepultado, vuelve a asomar. Disponible aquí.