En lo que va de otoño, en la Comunidad Valenciana se han registrado situaciones de emergencia debidas a episodios de lluvias intensas que, coadyuvadas por numerosas crecidas y desbordamientos de cauces, han provocado inundaciones en amplias zonas del territorio. Estos sucesos han evocado la tragedia ocurrida hace menos de un año (29 de octubre de 2024), aunque afortunadamente han revestido menor magnitud en cuanto a percances y destrozos, sin daños personales importantes que lamentar en el ámbito regional.
Tomando como contexto y antecedente directo las inundaciones acaecidas a finales de octubre del año pasado, según se detalla en el documento elaborado en junio de 2025 por parte de la Confederación Hidrográfica de Júcar (CHJ), titulado “Propuesta de Plan para la recuperación y mejora de la resiliencia frente a las inundaciones en el territorio afectado por la DANA en la Comunidad Valenciana”, desde los diferentes niveles jerárquicos de la Administración, dentro del marco del Plan de Gestión frente al Riesgo de Inundaciones (PGRI) confeccionado por este organismo de cuenca, se siguen estudiando soluciones, redactando proyectos y ejecutando obras de protección frente a inundaciones en todo el ámbito territorial de la CHJ.
La actualización del PGRI en 2027 en que este organismo trabaja actualmente contempla la reducción del riesgo de inundación actuando sobre sus tres componentes: exposición, vulnerabilidad y peligrosidad.
La reducción de la exposición se basa en los instrumentos de ordenación del territorio que aplican sobre los asentamientos de población de mayor riesgo. Para reducir la vulnerabilidad es preciso desarrollar medidas de adaptación en edificios y viviendas, e incrementar la sensibilización social. La peligrosidad se reduce ejecutando tanto actuaciones “duras” (desarrollo y mantenimiento óptimo de infraestructuras hidráulicas para garantizar las capacidades de desagüe y drenaje proyectadas, obras de laminación y defensa contra avenidas, etc.), como intervenciones “blandas” (soluciones basadas en mecanismos de mitigación que ofrece la naturaleza misma, incluyendo la creación de zonas de almacenamiento controladas, vías verdes, reforestación, etc.).
La actualización del PGRI en 2027 en que este organismo trabaja actualmente contempla la reducción del riesgo de inundación actuando sobre sus tres componentes: exposición, vulnerabilidad y peligrosidad
Como ya se ha indicado, los recientes temporales no han acarreado daños personales importantes (heridos graves o víctimas mortales), si bien el impacto en la actividad socioeconómica ha resultado notable, con la activación de avisos meteorológicos de nivel rojo y naranja en amplias áreas por parte de la Agencia Estatal de Meteorología y la emisión de avisos a la población vía SMS a través del sistema ES-Alert, desde la Generalitat Valenciana. El marco de referencia descrito, con las experiencias acumuladas por parte de los agentes decisores, gestores y operativos, ha redundado, sin duda, en un mayor grado de madurez y, por tanto, de efectividad en cuanto a la idoneidad de la respuesta dada ante este tipo de fenómenos.
Aun así, siempre existirá un determinado grado de exposición que, en relación a los últimos temporales que han azotado la Comunidad Valenciana, ha producido los daños enumerados a continuación.
Borrasca “ex-Gabrielle” (remanentes del huracán Gabrielle). [29-30 septiembre]
Durante este temporal se procedió cortes de tráfico en un número considerable de carreteras de la red autonómica. Estos cortes han sido de carácter circunstancial, consecuencia de la impracticabilidad de la vía motivada por anegamientos, desprendimientos puntuales de material de taludes, etc., con la inmediata puesta en servicio tras las necesarias actuaciones en obras de reparación, en todo caso, de carácter menor.
Se vieron afectadas por inundaciones parciales las carreteras CV‑395 (tramo Chera-Sot de Chera, Valencia), CV‑429 (Yátova‑Hortunas, Valencia), CV‑472 (Los Corrales-Las Cuevas, Valencia), CV‑505 (Alzira, Valencia), CV‑137 (Càlig, Castellón), CV‑219 (Eslida, Castellón) y CV‑1486 (Cabanes, Castellón).
En la red de ferrocarril también se vio afectada la movilidad, con retrasos en el AVE e incidencias en Cercanías Valencia, sin que hayan trascendido registros de daños estructurales en la infraestructura o superestructura ferroviaria.
Además, durante este temporal el sector primario fue golpeado con importantes pérdidas agrícolas en cultivos de arroz (estimadas en unos 2 millones de euros) y con daños en la infraestructura de la red de riego, en la zona de La Albufera.
DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) Alice. [11-13 octubre]
Durante este evento, el Centro de Coordinación de Emergencias (Teléfono 112) recibió más de un millar de consultas en las tres provincias, con unas 400 incidencias en la red de carreteras autonómicas y en Metrovalencia y Tram d’Alacant, que actualmente operan con normalidad.
Las afectaciones más importantes a las infraestructuras de transporte por carretera incluyen el anegamiento en la autopista AP-7, a la altura de Pilar de la Horadada, donde se cortó la circulación en el túnel ubicado entre los puntos kilométricos 770,0 y 773,0 en dirección a Murcia.
Además, las siguientes carreteras de titularidad autonómica sufrieron inundaciones de calzada en algunos de sus tramos: CV‑395 (Chera-Sot de Chera, Valencia), CV‑472 (Los Corrales de Utiel-N‑330), CV‑940 (puntos kilométricos PP.KK. 2,8‑5,9, Alicante), CV‑942 (PP.KK. 0,0‑0,75, Alicante), CV‑945 (PP.KK. 1,0‑2,2 y 2,8‑6,2, Alicante), CV‑525 (Alginet-Algemesí, Valencia) y CV‑1486 (Cabanes, Castellón). En las comarcas alicantinas, los problemas de esta índole se registraron en la CV-782, en la Marina Baixa; en la CV-835, a su paso por Novelda, y en la CV-941, en la población de Los Montesinos.
Los desprendimientos han afectado a la CV‑189 (Onda, Castellón), CV‑190 (La Alcora, Castellón) y CV‑589 (Enguera, Valencia); la CV‑429 (kilómetros 16,0 a 28,0, comarcas de la Hoya de Buñol/Plana de Utiel‑Requena), sufrió deterioros estructurales en la calzada y los arcenes.
Dentro de la red de titularidad de las Diputaciones, resultaron afectadas por inundaciones las zonas de La Plana Baixa la CV-129, La Canal de Navarrés (CV-589), La Safor (CV-603), La Marina Alta (CV-723) y La Marina Baixa (CV-782).
Una zona especialmente problemática ha sido el norte de la provincia de Castellón, en sus diferentes conexiones con Cataluña; por ejemplo, reflejado en las incidencias producidas —ya resueltas— en carretera local CV-102, que une Vinaroz y Ulldecona.
En lo tocante a las alteraciones en la circulación ferroviaria, en el tramo del Corredor Mediterráneo entre Ulldecona y L’Aldea (Castellón), se detectaron inundaciones de vía y arrastres de balasto en varios puntos, lo que se corrigió en pocas horas, movilizando los técnicos y maquinaria que se precisaron (tren de tolvas de balasto, perfiladoras y bateadoras).
Parece claro que los episodios de lluvias acaecidos en estas últimas semanas evidencian la existencia de procedimientos de gestión por parte de las Administraciones susceptibles de mejora desde el punto de vista de su eficiencia, especialmente en lo relativo a la gestión y transmisión de la información meteorológica e hidrológica en tiempo real, asignación de medios humanos y materiales, coordinación entre distintos niveles de la Administración y entre los Planes diseñados por diferentes organismos, y protocolo de envío de alertas a la población.
Es de vital importancia seguir revisando la eficacia de los mecanismos de funcionamiento de la cadena de mando desde la que, con una dirección centralizada, fluya ágil, homogénea e inequívocamente la información en cuanto a acciones a emprender por parte de los colectivos de actuación ante emergencias y de seguridad ciudadana (bomberos, Policía y Guardia Civil, Protección Civil, personal sanitario, etc.) y por la sociedad en general, por extensión.
Merece la pena asimismo incorporar en la medida de lo posible los sistemas inteligentes que a día de hoy nos brinda el campo de la Inteligencia Artificial, los cuales podrían suponer mejoras en la eficiencia y reducciones de tiempo considerables en la simulación meteorológica e hidrológica (respecto a la lentitud de procesamiento propia de modelos numéricos tradicionales) y en los procesos de toma de decisión.