Connecting Waterpeople
Arup
Veolia
Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia
Xylem Vue
Saint Gobain PAM
HRS Heat Exchangers
ANFAGUA
Grupo Mejoras
Sacyr Agua
Diehl Metering
Fundación Botín
Schneider Electric
Almar Water Solutions
Xylem Water Solutions España
Filtralite
ISEO Ultimate Access Technologies
FACSA
Amiblu
Honeywell
Gomez Group Metering
CAF
ADECAGUA
TEDAGUA
INVENT
OVARRO
Vodafone Business
Global Omnium
Nexmachina
Itron España
Rädlinger primus line GmbH
GS Inima Environment
Moval Agroingeniería
Autodesk Water
ACCIONA
IAPsolutions
Aigües de Manresa
Red Control
Adasa Sistemas
Cámara de Granada
SIGMADAF
Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades
Laboratorios Tecnológicos de Levante
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico
Fundación CONAMA
AVK Válvulas
Ingeteam
ATLANTIUM
Asociación de Ciencias Ambientales
Catalan Water Partnership
Terranova
FENACORE
Minsait
AGENDA 21500
Barmatec
ESAMUR
KISTERS
AECID
Centro Nacional de Tecnología de Regadíos (CENTER)
ISMedioambiente
Baseform
ICEX España Exportación e Inversiones
ONGAWA
Ens d'Abastament d'Aigua Ter-Llobregat (ATL)
Kamstrup
Lama Sistemas de Filtrado
Aqualia
AMPHOS 21
TecnoConverting
Hach
J. Huesa Water Technology
Bentley Systems
Molecor
POSEIDON Water Services
SCRATS
VEGA Instrumentos
Netmore
Badger Meter Spain
Aganova
Vodafone IoT
Open Intelligence
Hidroconta
LACROIX

Se encuentra usted aquí

Época de cambios

Sobre el blog

Manel López i Seuba
Socio Fundador y director de CEINA, autor del libro “Internet de las cosas – La Transformación Digital de la Sociedad”.

Publicado en:

Portada iAgua Magazine
  • Época cambios

Si alguna cosa define las revoluciones en la industria, esta es la combinación de los cambios en las fuentes de energía con las nuevas tecnologías y el uso de nuevos procesos productivos. Así, tenemos la máquina de vapor y la producción textil en la primera, la electricidad y la fabricación en cadena en la segunda y la electrónica y la informática junto a las energías renovables y las baterías en la tercera. Ahora nos encontramos ante un nuevo ecosistema de tecnologías que nos conduce de lleno a la cuarta revolución industrial, aunque no solamente incide en el mundo empresarial, sino que tiene una clara influencia en todos los ámbitos de la sociedad y que a mí, particularmente, me gusta más llamar revolución 4.0, sustituyendo la palabra industria, para hacer más énfasis en su alcance.

Lo importante para entender dicha revolución es no pensar en ella como una mejora. Eso sería una evolución. Debemos verla como un cambio. Mientras evolucionar, en tecnología, significa hacer las cosas más rápidamente o de forma más eficiente, revolucionar significa cambiar sustancialmente la forma en la que estas se realizan y, lo más importante, descubrir nuevas oportunidades que solo son posibles gracias al avance tecnológico. Evolucionar es repetir la pregunta de siempre: tengo un problema y debo buscar la tecnología que me lo resuelva. Revolucionar es cambiar la pregunta: tengo una tecnología y voy a buscar qué puedo hacer con ella para cambiar los procesos.

Tal planteamiento nos lleva a otro concepto: la transformación digital. Y no se trata, como muchos creen, de implementar sistemas informáticos en las empresas y digitalizar sus documentos. Aunque este primer paso es imprescindible, pertenece a la tercera revolución industrial. En la cuarta, la cosa va mucho más allá, empleando toda la potencia informática y la documentación digital para transformar la forma en que se realizan los procesos en todos los niveles.

Y… ¿cuáles son las tecnologías que lo permiten? Existen muchas, aunque me atrevería a decir que en el núcleo de la transformación digital hay cuatro que merecen una mención especial: Big Data, Cloud computing (la nube), AI (Inteligencia Artificial) y, por último, IoT (Internet de las cosas).

Centrándonos en el sector del agua, queda mucho trabajo por hacer. Afirmaba la gerente de una empresa especializada en el ciclo integral del agua, en una de mis conferencias, que su empresa ya hacía tiempo que pertenecía al club de las 4.0. Al preguntar sobre el porqué de tal afirmación, me contó con orgullo la inversión realizada en la instalación de todo tipo de sensores en sus plantas y en la red de distribución y cómo, con los datos recopilados, llegaba a su nirvana particular: el mantenimiento predictivo y la detección de fugas, básicamente. Si bien tales ventajas las proporcionan los sistemas basados en tecnologías IoT, parar ahí es insuficiente. Debemos ver las soluciones de extremo a extremo, no desde una única óptica. Aquí se aplica lo de centrarse en el cliente y en el producto, más que en la empresa. No olvidemos que los consumidores actuales, en el mundo digital, empiezan a llamarse prosumidores (consumidores profesionales) por sus altas exigencias y porque vienen ya con las expectativas muy altas. La única beneficiaria en la empresa mencionada es la propia compañía, ya que las inversiones mejoran su economía. Pero ahí no vemos nada para el usuario y entrevemos poca cosa relacionada con sostenibilidad y medio ambiente.

Es indiscutible que las compañías deben implementar estos avances para mejorar sus procesos y ser más competitivas y productivas: mantenimiento predictivo, toma de decisiones en tiempo real, fugas… pero no deben olvidar a sus clientes. De hecho, las nuevas generaciones (nativas digitales) esperan mucho de ellas: desde la contratación de sus servicios hasta la facturación, pero también otras como el análisis del hábito de consumo, la sostenibilidad, las analíticas en tiempo real… y muchas más que, ahora, ni imaginamos.

Suscríbete al newsletter

Los datos proporcionados serán tratados por iAgua Conocimiento, SL con la finalidad del envío de emails con información actualizada y ocasionalmente sobre productos y/o servicios de interés. Para ello necesitamos que marques la siguiente casilla para otorgar tu consentimiento. Recuerda que en cualquier momento puedes ejercer tus derechos de acceso, rectificación y eliminación de estos datos. Puedes consultar toda la información adicional y detallada sobre Protección de Datos.