En un encuentro en Lima, en un pequeño y antiguo café, a pocos metros de la Plaza de San Martín, tuve la oportunidad de conversar con Ignacio Andrés, ingeniero español, consultor independiente en gestión inteligente del agua, con tres años de residencia en el norte del Perú.
Dialogamos sobre la incipiente digitalización de los recursos hídricos en Perú, tema que el gobierno debe impulsar a la par de la investigación y la cooperación extranjera, si quiere realmente manejar eficaz y eficientemente el mayor recurso natural que posee y que aún no es valorado en su real dimensión pese a la vital importancia de sus servicios ecosistémicos
Acompañados de mi hija Colette, abogada ambientalista, Ignacio nos expresa que “la digitalización no es un proceso rápido y conlleva de muchas inversiones y cambios de mentalidad organizativas; sin estos dos factores no se puede entrar en el proceso. La experiencia de las empresas que llevan ya una madurez digital ha llegado a invertir hasta diez años para conseguirlo”.

Comúnmente cuál es el proceso para esa digitalización y modernización, le pregunto. “Las etapas para digitalizar una organización operadora del agua se dividen en una hoja de ruta. Con cinco pasos: auditoria con diagnóstico; sistema de facturación, trabajos pedidos y activos, inventario; detección de fugas y prevención; medición inteligente; y, automatización y eficiencia energética.
Tomamos un sorbo de café, mientras mi hija nos toma algunas fotos, y me dice “Para proceder a la digitalización es necesario elaborar un diagnóstico a través de una auditoria que se realizará a la empresa con el objeto de valorar el estado en que se encuentra e iniciarla a la digitalización”.
“Teniendo en cuenta que la digitalización es costosa económicamente para desarrollar innovación y tecnología, es necesario mejorar la facturación de la empresa y así obtener más autonomía de financiación y no depender de fuentes gubernamentales regionales y centrales. Esto se consigue a través de un buen sistema de facturación, trabajo pedido y activos inventario. Actualmente es la etapa más importante para iniciarse en la hoja de ruta”, sostiene mi entrevistado.
Le comento que en el caso de la gestión de los recursos hídricos en el país, se está iniciando en los últimos años un lento proceso de digitalización, al igual que en el sector agrario, pero que enfrenta muchos retos y desafíos. ¿Crees que en Perú están dadas las condiciones para la agricultura 4.0, que ya se está extendiendo por el mundo?
Ignacio, con su experiencia como consultor en el país, responde: “al menos un 85% de los agricultores en Perú tienen terrenos de menos de 10 hectáreas, creando un minifundio en la agricultura; el problema de esto es que les impide alcanzar las economías de escala suficientes para competir con las grandes compañías agrícolas con más accesos a más mercados y con mayores volúmenes de producción gracias a la tecnología”.

“Hay una necesidad de que los negocios agrícolas (parceleros) se agrupen en asociaciones o cooperativas para ser más competitivas y tener mayor posibilidad de asistencia técnica y financiamiento. Es vital e importante para conseguir desarrollo tecnológico en la agricultura, que no baste solamente estar dotado de un presupuesto, sino tiene que haber un mayor compromiso social del Estado, empresa y comunidad”.
Le pregunto cuál es la ventaja de la agricultura 4.0. “La Agricultura 4.0 es un conjunto de tecnologías centradas en la digitalización de las actividades agrícolas, se trata sobre todo de equipos, software y sistemas que pueden mejorar el proceso de producción de principio a fin, haciéndolo más rápido, económico y sostenible. Por ello, es necesario la agrupación de los minifundios en asociaciones más visibles para su mejor gestión y adaptación a nuevas tecnologías”.
¿Qué permitirá esta digitalización?, le interrogo. “Nos permitirá controlar y gestionar los activos de forma remota, optimizar los costes operativos en las situaciones inesperadas y así adelantarnos a las tomas de decisiones; podremos racionalizar y administrar con mayor eficiencia los trabajos de campo. Todo esto es algo ya experimentando en las empresas con cierta madurez digital, aportándoles mucha más agilidad y comodidad en todo el proceso operativo”.
Le pido a Andrés Andrés que me detalle algunos conceptos, que he leído en un artículo suyo aquí, un blog español: servicios de transformación digital, despliegues de soluciones IOT, Hardware as a Servicie, captación de datos con cámara, Scadas, base de datos, ERPs, sensores de monitoreo en humedad del suelo, satélites…
“La digitalización es un proceso que consiste en reorientar una compañía hacia la aplicación y el uso de las tecnologías cambiado el concepto de la agricultura haciéndola más rentable, eficiente, segura y simple. Sin duda alguna la recolección de datos a través de sensores que son enviados a una base de datos que más tarde son interpretados por algoritmos matemáticos nos aportarán la información necesaria para la toma de decisiones más eficientes”.
“El software del SIG y GPS de la agricultura hace que los agricultores puedan mapear los cambios actuales y futuros en las precipitaciones, la temperatura o el rendimiento de los cultivos; las imágenes por satélite realizan una vigilancia sobre el terreno casi a tiempo real, para localizar diferentes tipos de amenazas”.
Agrega que “Los sensores pueden dar imágenes en diversos espectros, lo que nos permite la aplicación para localizar índices de vegetación, índice de contenido de clorofila entre muchos otros; los drones recogen una gran multitud de datos y es un procedimiento relativamente más económico y ayudan a definir con gran precisión la biomasa de los cultivos, altura de las plantas, presencia de malas hierbas, así como la saturación de agua en ciertas zonas del campo”.
“Los datos on line, a través de plataformas digitales nos aceleran las tomas de decisiones del agricultor; los sensores de humedad a través del un monitoreo nos aportan los datos necesarios para ser calculados por algoritmos matemáticos el vapor de agua, así como la temperatura que nos facilitan los procesos de producción que requieren un mayor control de humedad; mientras que con los sistemas de control Scada los datos obtenidos por los sensores podemos supervisarlos y visualizarlos, a través de un software y hardware, permitiendo controlar procesos industriales, supervisar, recopilar y procesar datos a tiempo real e interactuar directamente con dispositivos como válvulas, bombas, motores etc., a través de un software”.
Finalmente, amigo Ignacio, en el caso de la administración de las fuentes naturales de agua ¿puede darse un proceso de digitalización del agua sin un nuevo marco normativo?. Me contesta: “para acelerar el proceso de digitalización del agua, es importante, realizar políticas de choque que generen inversión centrada en impulsar el uso de las nuevas tecnologías de la información en el ciclo integral del agua, que permitan mejorar la gestión, eficiencia, reducir pérdidas en las redes y evidentemente avanzar en los objetivos ambientales marcados por la planificación hidrológica y las normativas internacionales”.
Un interesante diálogo con Ignacio Andrés bebiendo por la tarde, en el centro de la capital, un oloroso y riquísimo café procedente de la Amazonía peruana. Nos despedimos no sin antes acordar reunirnos después de Navidad, luego de su regreso de Valencia, España, para seguir conversando sobre el agua.