El lago Atitlán, en Guatemala, es realmente hermoso, y recibe sin ningún tratamiento los desechos de más de 250.000 habitantes que habitan sus orillas. Está contaminado, existe un incumplimiento de los principios normativos de varios derechos fundamentales: del derecho a un ambiente sano, del derecho a la salud, del derecho humano al agua, del derecho humano al saneamiento.
Y es que tenemos claro, que no podemos considerar que se está respetando el Derecho Humano al saneamiento cuando hay aguas sin tratamiento que llegan directamente a nuestros ríos, lagos y mares.
Ahora bien, según el programa conjunto para agua potable y saneamiento (OMS-UNICEF) en América Latina y el Caribe, 117 millones de personas no utilizan servicios mejorados de saneamiento de las cuales, más de 38 millones de personas defecan al aire libre, con una notable inequidad entre lo urbano y lo rural.
Cuando analizo las diferencias existentes entre las regiones del mundo, encuentro a pesar de todo un punto en común: el saneamiento ni siquiera se define correctamente, ya que se ha entendido tradicionalmente como "la acción de sanear", de limpiar las aguas. Cuando se hace referencia al Derecho Humano al saneamiento, la definición va más allá: según la ONU, el Derecho al Saneamiento implica que toda persona, sin ningún tipo de discriminación, debe tener acceso físico y económico a servicios de saneamiento que sean seguros, higiénicos, aceptables social y culturalmente, que proporcionen privacidad y aseguren la dignidad, claramente no se refiere solamente al saneamiento del agua, sino a la conexión a alcantarillas públicas, conexión a sistemas sépticos, letrina de sifón, letrina de pozo sencilla, letrina de pozo con ventilación mejorada, etc.
Considero que a pesar de que los países se comprometen internacionalmente a respetar los Derechos Humanos, se requiere de normativa clara y específica, y de sistemas de monitoreo hechos a la medida. Todos los actores deben de involucrarse en la toma de decisiones, y las comunidades deben participar, sin dejar a nadie atrás.