En mi blog del pasado día 16 con el título “Joaquín costa ha muerto. Viva Joaquín Costa”, exponía como hace más de dos décadas se plateaba como objetivo de las políticas de agua “la garantía del suministro, en el nuevo contexto medioambiental y social y económico”. Este objetivo es hoy más imperativo por la necesidad de establecer estas garantías con medida de mitigación de los efectos del cambio climático.
En la infografía que encabeza este blog Pablo González Cebrián presenta datos de la sequía en la que actualmente estamos inmersos que nos sirve como punto de referencia. Aunque la sequía en nuestro país es un fenómeno recurrente y cíclico existe unanimidad en considerar que estas serán especialmente más frecuentes y severas debido al efecto del cambio climático.
Frente a la escasez cíclica de recursos la solución tradicional adoptada ha sido la regulación mediante presas de embalse, hoy día esta solución en nuestro país tiene poco recorrido por limitaciones geográficas, impacto ambiental y la contestación social que genera. Por otra parte, el incrementar la capacidad de almacenamiento no supone el incrementar los recursos que depende de las esquivas precipitaciones. Afortunadamente hoy se dispone de una variedad de tecnologías para afrontar el problema: desalación, trasferencias de agua, reutilización y por supuesto las siempre recurrentes aguas subterráneas, cuya explotación desordenada aporta soluciones a corto plazo y problemas a largo plazo.
Mucho se ha escrito sobre la mala utilización del agua subterránea en nuestro país, desbocada desde su reconocimiento en la Ley de Aguas de 1985, de lo que quizás trate en otro blog. Uno de los problemas que presenta es que el aprovechamiento de los acuíferos se hace confiando en la recarga natural sin una gestión de la misma mediante dispositivos de recarga artificial. Esta técnica se encuentra ampliamente extendida en todos los países de nuestro entorno, pero en nuestro país se encuentra constreñida su utilización por la administración del agua y una normativa anticuada y sin sentido.
El tándem agua regenerada-dispositivo de recarga en acuíferos, tiene una amplia tradición en regiones como California y en países europeos como Holanda. No solo es un instrumento de gestión de recursos, sino también de mejora de la calidad del agua y recuperación del flujo en los cauces con agua naturalizada.
Frente a las sequías que vienen y la crisis que se nos avecina, para mantener la garantía de suministro de agua, las viejas fórmulas son insuficientes y es necesario en cada caso recurrir a las diversas soluciones que nos aportan las nuevas tecnologías.