En el Servicio de Control del Dominio Público Hidráulico,entre otros cometidos, nos encargamos de tramitar, atendiendo a la legislación actualmente vigente en materia de aguas, las autorizaciones que cualquier persona, empresa, Administración, etc. necesita para actuar en un río o en sus zonas limítrofes (en los 100 primeros metros de cada margen, denominados zonade policía). Eso engloba un sinfín de supuestos, de muy diferente entidad, y afectando o pudiendo afectar a cauces de muy distintas características. De vez en cuando llegan solicitudes “curiosas”: desde un hospital para abejas, hasta un bautismo, siendo lo más común limpiezas de cauces, puentes, pasarelas, defensas, desagües de pluviales, construcciones de diverso tipo, vallados, plantaciones, cortas de arbolado, extracciones de áridos…


Para valorar las posibles afecciones al régimen de las corrientes, son fundamentales los Mapas de Peligrosidad y Riesgo disponibles en la Web del Organismo (www.chebro.es, SITEbro). Con carácter general no se deja construir en la llamada zona de flujo preferente. Más allá de esta zona, que reviste especial importancia tanto como vía principal de desagüe, como por reunir condiciones de inundación peligrosa, sí se permite construir en zona inundable, advirtiendo que se adopten las medidas oportunas atendiendo a la legislación vigente en materia de Protección Civil teniendo en cuenta esta circunstancia.
En función de lo que se solicita, y de dónde se solicita, necesitamos más o menos información para valorar la idoneidad de lo que nos plantean. Como mínimo tenemos que saber qué se quiere hacer y dónde. Aunque parezca una obviedad no siempre es así, y el peticionario no es consciente de que nos llegan escritos de toda la cuenca del Ebro (85.000 Km2), por lo que nos tienen que localizar con claridad lo que quieren hacer. Y por descontado no vale una “declaración de intenciones”, sino que deben definir en qué consiste su solicitud, ya que si no es imposible ejercer un control efectivo del dominio público hidráulico, y se podría terminar dando carta blanca a “buenas intenciones” que acabaran siendo sobrepasadas con indeseables efectos negativos.
Si el cauce en el que pretenden actuar es de escasa entidad, las posibles afecciones serán menores, y la cosa se irá complicando conforme vayamos a ríos más importantes. También hay que tener especial cuidado en los ríos con figuras especiales de protección medioambiental.
A pesar de los escasos medios personales de los que disponemos, se intenta atender con la mayor efectividad el ingente volumen de trabajo que nos llega.