El agua como bien económico
La Declaración de Dublín sobre Agua y Medio Ambiente (Dublín, 1992) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Río de Janeiro, 1992) establecieron, entre varios principios, que los recursos hídricos deben gestionarse como un bien económico y, por tanto, deberían emplearse instrumentos económicos para garantizar su uso eficiente, equitativo y sostenible. Aunque existen discrepancias en la definición de los instrumentos económicos para la gestión del agua, estos se pueden definir como aquellos instrumentos diseñados para lograr objetivos específicos en la gestión de la cantidad y la calidad del agua, generando incentivos para cambiar el comportamiento de los individuos. En este sentido, los instrumentos económicos pueden contribuir significativamente a abordar la actual crisis del agua al complementar las conocidas medidas de control y planificación dirigidas por las administraciones públicas con aquellas basadas en incentivos y gobernanza colectiva. Este aspecto alcanza una importancia máxima en el caso de las cuencas denominadas “cerradas”, definidas como aquellas en las que todos los recursos hídricos disponibles ya están asignados. En estos casos, los instrumentos económicos para gestionar la demanda se convierten en la única opción para mejorar la gestión de los recursos hídricos.
Los impuestos, las tasas, los subsidios y los mercados pueden considerarse instrumentos económicos, aunque aún existe desacuerdo sobre la inclusión de instrumentos económicos alternativos, como es el caso de los acuerdos voluntarios y los instrumentos de seguro. Exista consenso o no en la clasificación de instrumentos económicos, la evidencia nos muestra que su uso está muy extendido a nivel global como componentes necesarios de una política de aguas efectiva y eficiente para la consecución de objetivos medioambientales y sociales.
Principales instrumentos económicos en la gestión de recursos hídricos
1) Tarifas de agua
Las tarifas (y precios) del agua son el instrumento más utilizado para incentivar la conservación del agua y reducir las externalidades negativas asociadas a su uso. Actúan como instrumentos para la recuperación de los costes de los servicios del agua, así como fomentan el cambio de comportamiento de los usuarios. Los sistemas tarifarios volumétricos e incrementales tienen un mayor impacto en la reducción de los consumos.
2) Subsidios
Los subsidios para la gestión de los recursos hídricos suelen estar dirigidos a fomentar inversiones en tecnologías de conservación del agua (por ejemplo, riego por goteo, bombas alimentadas por energía solar). Algunas políticas agrícolas incluyen disposiciones para promover el ahorro de agua y buenas prácticas entre los agricultores. Con frecuencia, los subsidios para la conservación del agua sirven como catalizadores de cambios de comportamiento.
3) Pago por servicios ecosistémicos
Este instrumento se ha utilizado para servicios de cuencas cuando algunas empresas de servicios públicos deciden invertir en preservar la calidad del agua en la cuenca como un sistema económicamente eficiente para evitar costes de tratamiento de agua urbana o industrial. También se han utilizado para promover medidas de retención de inundaciones.
4) Mercados de agua
Las transferencias de agua temporales, a largo plazo o permanentes entre titulares de derechos de agua y usuarios son posibles cuando se establece un esquema de mercado de agua. La eficiencia en la asignación del agua aumenta mediante mejoras en la asignación. Los costes de oportunidad del recurso se revelan a los usuarios del agua, mostrando el valor de escasez del recurso y promoviendo ganancias de eficiencia. No obstante, puede dar lugar a la creación de disparidades sociales y sobreexplotación de recursos si los mercados no están bien regulados y los derechos de agua no están adecuadamente definidos. También pueden surgir problemas de especulación si hay un marco operativo y de gobernanza insuficiente.
5) Esquemas de seguros
Este instrumento implica la transferencia del coste asociado a un riesgo (es decir, una pérdida potencial) del titular (por ejemplo, un agricultor) al asegurador a cambio de una compensación monetaria. Con ello se consigue la estabilización de los ingresos de los agricultores en caso de fenómenos climáticos inesperados (por ejemplo, períodos de sequía).
6) Acuerdos voluntarios
Generalmente, tienen una naturaleza no pecuniaria y son el resultado del acuerdo entre todos los agentes implicados (por ejemplo, agencias gubernamentales, usuarios del agua y/u ONGs) con el objetivo de mejorar la gestión de los recursos hídricos y alcanzar objetivos ambientales. Entre sus ventajas destacan su flexibilidad, bajo o nulo coste y su facilidad de implementación cuando todas las partes están involucradas.
Consideraciones finales
En nuestra opinión, los instrumentos económicos constituyen un factor clave (y necesario) para el éxito de la política del agua. El logro de los objetivos medioambientales y una gestión sostenible de los recursos hídricos requiere el uso inteligente y equilibrado de instrumentos económicos. La evidencia empírica muestra las ventajas, pero también las desventajas, de su uso en múltiples casos de estudio en todo el mundo. Nuestro trabajo destaca los múltiples beneficios de los instrumentos económicos en la gestión de los recursos hídricos y en el logro de objetivos ambientales. No obstante, los instrumentos económicos deben combinarse con otras herramientas y políticas que minimicen sus posibles efectos negativos y aumenten su flexibilidad para implementar instrumentos alternativos de acuerdo con el contexto y los desafíos locales y temporales específicos. La necesidad de adaptarse a contextos ambientales y socioeconómicos cambiantes requieren también una suficiente capacidad institucional, la cual es fundamental para garantizar una implementación y un seguimiento adecuados de los instrumentos económicos para la gestión del agua. Además, una mayor participación de todos los agentes sociales en el diseño y uso de estos instrumentos redundaría en una mayor eficacia a largo plazo, a evitar resultados indeseables y a facilitar el seguimiento de sus impactos sobre los objetivos perseguidos.
Fuente: Expósito, A.; Berbel, J. (2024): Economic policy instruments in water governance. En Handbook of the Governance and Politics of Water Resources, Edward Elgar Publishing. https://doi.org/10.4337/9781800887909.00009