Opinión
Xavier Marcelino de Francisco
La opinión deXavier Marcelino de FranciscoXavier Marcelino de Francisco es hidrogeólogo y ha finalizado un MBA. Ha trabajado durante 7 años en obras civiles (en 4 de ellas como Project Manager) y 3 en proyectos de I+D+i.
Blogs · Agro

Agua, alimentos, sostenibilidad: hacia un nuevo paradigma


Cada año, dos personas del consejo regulador del champagne francés se reúnen: uno de ellos es el representante de los productores de uva y el otro es el representante de los productores de champagne. En esa reunión para acordar el precio de la uva. No hay contrato, con un simple apretón de manos vale. Pero lo importante es que ese precio quedará repercutido en el precio final de la botella y permitirá a todas las partes ganarse la vida dignamente.

Este ejemplo me gusta porque representa la producción de bienes y alimentos como una cadena de valor continua, en la que todas las partes son importantes: aquí nadie hace negocio a costa de nadie, aquí nadie “estruja” a nadie para sacar “su margen”. Los gastos de producción, los insumos y los residuos son claros y transparentes, aquí nadie esconde nada ni externaliza problemas al resto de la sociedad.

Desgraciadamente, eso no es lo que vemos en el sector alimentario en nuestro país. El nuestro es un sistema con grandes externalizaciones hacia la sociedad en forma de contaminación, de disputas por el agua, con reparto de los beneficios extremadamente desigual y, por qué no decirlo, con la deriva que está tomando el cambio climático, posiblemente insostenible. Y lo irónico es que el cambio climático, el mayor reto al que se haya enfrentado jamás la humanidad, quizá tenga la clave para crear el nuevo paradigma alimentario que necesitamos…

En el informe de 2025 de “Food Systems of the future”, de la Universidad de Oxford (Ref. 2) cita a la OCDE cuando dice que “el mayor reto de la humanidad del siglo XXI será diseñar sistemas sostenibles con capacidad de generar comida accesible y de calidad para la sociedad”. Añade también que el sistema agrario en su globalidad genera la mayor parte de los gases de efecto invernadero de origen humano (GHG), consume entre el 70 y el 80% del agua dulce y genera la mayor parte de la pérdida de biodiversidad y de degradación del medio. Además, como que cada vez se están ocupando más zonas naturales para cultivarlas, la presión y la interferencia sobre ellas hace que el riesgo de futuras pandemias se incremente enormemente. Las “buenas noticias” continúan con las previsiones de la WES (Ref. 3) para el año 2050, que pronostica un aumento del 84% en el precio de los alimentos si la temperatura media se incrementase en 2,7º….¿Alguien imagina eso? En este escenario, que el informe denomina como un uncontrolled chaos, el sistema alimentario colapsaría y habría una profunda inestabilidad política y social.

Pero el mismo estudio también describe un escenario bueno y posible, el denominado global sustainability, en el que los gobiernos generan un nuevo modelo para que todas las partes implicadas se ganen la vida dignamente y se crea un sistema resiliente y adaptado a la crisis. Se trataría de potenciar una red de pequeños y medianos productores locales fuertes que aporten productos frescos y de calidad, limitando el transporte al mínimo necesario. Esto no es una fantasía: es posible, viable (recordemos el ejemplo del champagne francés) y, nos guste o no, una necesidad.

Pero ¿cómo? ¿Con qué herramientas? Está claro que el cambio climático es el elemento que lo modifica todo y también está comúnmente aceptado por la comunidad científica que la descarbonización es una necesidad para nuestra supervivencia como especie y sociedad. La Queen’s University de Belfast, en su informe de 2025, “A zero food system” apuesta por marcarse como objetivo volver a las 350 ppm de CO₂ atmosférico (Ref. 4).

Generar menos gases de efecto invernadero e intentar fijar todo el exceso de carbono ya suelto, mientras producimos alimentos….¿Se puede? Sí, y tenemos ya desarrollada la herramienta adecuada: la agricultura regenerativa.

En este sistema de producción, el suelo no sólo es el soporte de las plantas, sino el sistema vivo que las alimenta. En un suelo sano crecen cultivos vigorosos, que necesitan menos insumos, generando comida más nutritiva. En la agricultura regenerativa no se labra, ni se queman restos agrícolas, lo que hace que los suelos sean mucho más resilientes a las sequías y, un detalle que nos interesa particularmente, fijan una gran cantidad CO₂.

El informe de 2025 “Digging deeper: unearthing the economic potential of healthy soils” (Ref. 5), va en la dirección que acabamos de comentar, ya que apuesta por alterar el suelo el mínimo indispensable (y no hacerlo en absoluto siempre que se pueda), siempre mantener los suelos con cobertura vegetal, combinar los cultivos con árboles (agroforestry) y reforzar el suelo con materia orgánica y biochar. Todo ello son prácticas de agricultura regenerativa.

Este informe también hace un cálculo sobre el potencial de captación de carbono en los suelos agrícolas europeos si se gestionasen óptimamente. Sólo en la zona norte de Europa, se considera que podrían almacenar entre un 65-75 % más de carbono. En el sur, con un clima cada vez más árido, la importancia de esa nueva agricultura se basaría, sobre todo, en la capacidad resiliente ante las sequías. En su conjunto, valora que el impacto económico positivo estaría alrededor de los 120 billones de euros.

Hemos hablado de la agricultura, pero, ¿y la ganadería? También ahí hay buenas noticias: la agricultura regenerativa vendría acompañada de una ganadería extensiva, que forma parte del sistema agrícola. En esta complementación, no se generan residuos ni se necesitan prácticamente insumos, no se crían más animales de los que terreno puede sostener, ya que existe un equilibrio. En este punto alguien podría pensar que este es un sistema utópico, pero dos informes muy recientes “Ganadería extensiva y cambio climático” y “El libro verde para un sistema alimentario sano y sostenible” apuestan por esta ganadería como la única viable en las nuevas condiciones impuestas por el cambio climático. Además, mantendría los bosques limpios, prevendría los incendios forestales, generaría un aumento de la biodiversidad y ayudaría a secuestrar carbono (Ref. 6 y 7).

Más buenas noticias: recientemente han sido publicados los resultados de un estudio pionero en todo el Estado. Se trata del estudio “Regenera.cat”, liderado por el CREAF, gestionado por el AGAUR, bajo la dirección de Javier Retana, con fondos del Departament de Territori. Hablé de él en mi anterior entrada en este blog, pero ahora aporto los primeros resultados publicados que se hicieron públicos el 30 de abril de 2025(Ref. 8). A partir de su comparativa entre fincas de agricultura regenerativa y convencional, se aprecia que en la regenerativa hay:

  • Costes de producción similares y, en algunos casos, inferiores.
  • No hay reducción de las producciones.
  • Mayor resiliencia a la sequía.
  • Aumento de la diversidad.

Se trata de resultados iniciales, ya que el proyecto termina en enero de 2026 y se están estudiando parámetros como la huella de carbono, la hídrica, el volumen de polinizadores, el potencial de retención de carbono atmosférico y de agua, la calidad nutricional de los alimentos, entre otros parámetros. Veremos entonces más resultados.

¿Utopía? ¿Fantasía? También se dijo eso de las energías renovables, de los coches eléctricos y de la agricultura ecológica cuando surgieron, por poner unos ejemplos que se han incorporado en nuestras vidas.

El cambio climático es implacable e imparable: trabajemos con herramientas útiles para mitigarlo. No olvidemos que somos una potencia agrícola a nivel europeo: aprovechemos nuestro conocimiento.

Referencias:

Referencia 1

*(2025). “Cava, l’esclat de les bombolles?” Programa 30 minuts. 3Cat. Recuperado de: https://www.3cat.cat/3cat/cava-lesclat-de-les-bombolles/video/6339476/

Referencia 2

*Gupta, B; Zurek, M; Woodhill, J; Ingram. (2025). “Food systems of the future”. Foresight4Food & University of Oxford.

En el informe de la UE de abril de 2025 “Annual European Union greenhouse gas inventory 1990–2023 and inventory document 2025” considera que las actividades agrícolas son las terceras responsables de la generación de CO2 (y no las primeras), con 400 Millones de toneladas de media en el período del estudio, después de los usos energéticos y la industria. Pero este informe habla de CO₂ y el de Gupta de GHG.

Referencia 3

*(2017). “Shaping the future of global food systems“. WEF.

Referencia 4

*Durand, S. et al. (2025). “A Net Zero Food System”. Queen’s University Belfast, University of Cambridge, University of Reading, Kerry, PepsiCo.

Referencia 5

*Kurth, T; Subei, B; Meister, M; Plötner, P, and Vocke, M. (March 2025) “Digging deeper: unearthing the economic potential of healthy soils”. BCG & NABU.

Referencia 6

*(2025). Ganadería extensiva y cambio climático”. Fundación Entretantos.

Referencia 7

“El libro verde para un sistema alimentario sano y sostenible”, editado por Carasso Daniel & Nina.

Referencia 8

Datos aportados por la responsable de prensa del CREAF, Ángela Justamante. Se puede seguir el proyecto en: https://bit.ly/regeneracat