Opinión
Roque Gistau
La opinión deRoque GistauIngeniero de Caminos (Politécnica de Madrid) y licenciado en CCEE (ICADE).
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A la muerte de Luis Castilla


Como es sabido, Luis Castilla murió el pasado 24 de noviembre a los 63 años. Yo había cumplido ochenta años tres días antes, el 21, y me enteré de su fallecimiento el domingo 26. Fue todo tan rápido que los amigos comunes no tuvieron la oportunidad de avisarme.

No voy a escribir una necrológica al uso. Su brillante carrera profesional es bien conocida. Pero sí voy a referirme a su destacada personalidad y calidad humana, así como su profundo sentido de compromiso y voluntad de trabajar para mejorar la calidad de vida de los humanos.

Los ingenieros aplicamos nuestros conocimientos para construir artefactos (infraestructuras cuando nos referimos a las obras públicas) para facilitar y mejorar la calidad de vida a los ciudadanos. Y los que nos hemos dedicado a los servicios públicos nos aplicamos en poner al alcance de todos estos servicios prestados.

Luis, como yo mismo y otros muchos compañeros, nos hemos ocupado de esto. De facilitar el acceso al agua potable y al saneamiento de las aguas usadas a cuantos más ciudadanos hemos podido llegar.

Luis Castilla ha cumplido desde el sector privado esa misión y lo ha hecho poniendo por delante esa cualidad de servidor público, pero, además, y esto quiero destacarlo, siendo pionero en la innovación en sentido amplio, introduciendo atributos hoy imprescindibles: la inteligencia artificial (smart), la sostenibilidad y la reutilización en lo construido (eso que ahora llamamos «economía circular»)

Y como han escrito alguno de sus amigos, ha sido una magnífica persona, íntegra, recta y fiel a la amistad.

Decía Baltasar Gracián que «cada uno muestra lo que es por los amigos que tiene» y también decía «que la amistad multiplica los bienes y divide los males».

Luis es un ser excepcional que deja un montón de amigos y compañeros huérfanos y desolados, llenos de recuerdos imborrables. Y el tiempo pondrá en valor los bienes que sembró.

Como la gratitud es la mayor de todas las virtudes y la madre de todas las demás, te digo: gracias por tu amistad, lealtad, humor y afecto.

Descansa en paz con todo mi respeto y consideración.