Opinión
Pedro Simón Andréu
La opinión dePedro Simón AndréuDirector técnico de ESAMUR.
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Es un buen momento para replantearnos si podemos mejorar nuestro rumbo


Ante la aparición de grandes retos, como la nueva Directiva 3019/2024, nos encontramos en un buen momento para mirar hacia atrás y preguntarnos si podemos cambiar algunas cosas que nos conduzcan a los mismos objetivos, pero de una manera más inteligente y optimizada.

Vaya por delante que soy un poco crítico con las legislaciones comunitarias de café para todos. Dada la variabilidad tan importante entre países europeos en temas climáticos, geográficos, demográficos, por entorno, el buscar soluciones iguales para todos hace que empleemos recursos para conseguir unos objetivos que quizás no tengan una afección medioambiental significativa. Y sostenibilidad también es conseguir los objetivos necesarios con el mínimo de recursos posibles. Una mayor flexibilidad en los requerimientos, acompañada de una alta responsabilidad por parte de la Administración en la evaluación de los efectos, podría ser beneficiosa, implementándose análisis rigurosos (que no quiere decir sobreprotectores) de riesgos o dando más cabida a herramientas como Análisis de Ciclo de Vida o Análisis de Ciclo de Coste. Pero estamos donde estamos y hay que cumplir las nuevas exigencias.

Y el primer punto que hay que retomar es la importancia de la prevención. Es muy importante seguir concienciándonos en temas como la importancia del control de vertidos y los tratamientos en origen, en industrias o centros como hospitales, la desimpermeabilización de los suelos de las ciudades, mantener en buen estado las redes de alcantarillado para evitar infiltraciones, etc. Estos son algunos ejemplos que nos pueden ayudar a reducir significativamente las inversiones necesarias.

El ciudadano tiene derecho a exigir eficacia y optimización, pero también tiene que conocer y asumir el coste de los servicios

Otro punto necesario es la optimización de los procesos y la detección inmediata de problemas, en donde la IA representa un papel fundamental. Va a suponer una revolución muy importante, que debe ir acompañada de requisitos de ciberseguridad. Por supuesto, va a conllevar unas inversiones que permitirán reducir costes en el futuro.

Otro pilar necesario, en mi opinión, es el fomento de la investigación en nuestro sector, pero con proyectos bien orientados por parte de expertos del sector que marquen las líneas. Y con continuidad, que no nos quedemos en la planta piloto y no demos el salto a la media escala. Y una evaluación rigurosa y sincera de los resultados, contemplándose no solo si ha salido el resultado deseado, sino si el trabajo ha sido riguroso. Para evitar que otros vengan por atrás y tropiecen en la misma piedra, o se desarrollen proyectos poco útiles. Y, en los temas de investigación, deben estar englobados los análisis rigurosos y sinceros de efectos medioambientales, evaluando pros y contras y no siguiendo conveniencias, modas o autoprotecciones. No debemos despilfarrar recursos que no sean necesarios.

Y, por último, creo que hay que hacer hincapié en dos temas que están muy relacionados, y que son la habilitación de recursos económicos necesarios para afrontar estos nuevos retos. No podemos mejorar sin invertir y disponer de los fondos necesarios para mantener adecuadamente las instalaciones. Hacer otra cosa, como está sucediendo, es abrir cada vez más la brecha que va a llevar al colapso y a las carreras para apagar fuegos, con lo que todo costará más y, posiblemente, las soluciones serán peores. Y esto enlaza con otro aspecto clave, que es la educación a la ciudadanía. El ciudadano tiene que conocer que un buen servicio tiene un coste, y tiene que implicarse sin dejarse llevar por cantos de sirena que prometen que van a aportar soluciones mágicas, que no existen. El ciudadano tiene derecho a exigir eficacia y optimización, con transparencia, pero también tiene que conocer y asumir la necesidad de los servicios públicos y el coste que conllevan. Y esto también es un trabajo del sector, para explicarlo, mostrarlo y que la ciudadanía no se deje llevar por falsas promesas. Y el sector debe ser creíble en esa tarea, porque nos va la vida en ello.