Opinión
Miguel Ángel García Turienzo
La opinión deMiguel Ángel García TurienzoSubdirector de Infraestructuras Agrarias del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León.Blogs · Agro

La modernización de los regadíos en Castilla y León


La superficie regada en Castilla y León ha experimentado un crecimiento del 24% en los últimos trece años, alcanzando en 2021 las 472.113 ha. Esto significa que Castilla y León dispone de un 12,10% de la superficie total regada de España, siendo la tercera comunidad autónoma en cuanto a esta superficie después de Andalucía (28,31%) y Castilla La Mancha (14,95%). Sin embargo, la superficie de regadío es solo el 12,61% de la superficie que ocupan los cultivos, cifra inferior al resto de comunidades autónomas, debido a la escasa regulación de la cuenca del Duero con respecto al resto de demarcaciones hidrográficas, aspecto reiteradamente demandado desde nuestra región.

En Castilla y León, desde 2002 hasta la actualidad, se han modernizado más de 120.000 ha, mostrándose como una de las actuaciones estructurales más eficaces en el medio rural para potenciar la actividad mediante el desarrollo de sistemas más eficientes de riego que mejoran el uso del agua, paliando en cierta medida la escasez coyuntural producida con los episodios de sequía. Estas obras se han realizado, en su mayoría, mediante acuerdos suscritos con la empresa pública dependiente de la Administración General de Estado (Seiasa S.A.) y las propias Comunidades de Regantes, que han permitido la financiación de las inversiones, de modo que resulten factibles para los regantes.

Apostar por el aprovechamiento sostenible del recurso es una medida eficaz para la mejora de la competitividad de las explotaciones; es sinónimo de desarrollo rural, se genera más riqueza económica, más densidad de población, e incrementa notablemente la incorporación de jóvenes a la actividad agraria y se favorece la biodiversidad. El uso racional del agua de riego redunda además en un beneficio ambiental indudable, al producirse unos ahorros medios en el uso del agua de un 20% de los recursos y una disminución de la contaminación difusa por lixiviados.

La Consejería de Agricultura Ganadería y Desarrollo Rural sigue apostando por las modernizaciones de los regadíos tradicionales

Por todo ello, la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural apuesta por las modernizaciones de los regadíos tradicionales, que se desarrollarán en la medida que el gobierno de España asigne más fondos, bien a través del capital social de Seiasa, con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), o de los anunciados en el ámbito del PERTE Agroalimentario. El compromiso de la Junta es firme, ya que, en este momento, hay pendientes de modernizar en Castilla y León más de 88.000 hectáreas en las que las Comunidades de Regantes han aprobado las actuaciones. De estas, ya se está trabajando en más de 31.000 ha con una inversión estimada de 300 millones de euros, al ser zonas donde se ha firmado el convenio con la SEIASA y las Comunidades de Regantes, otras 9.900 ha en actuaciones con compromisos nuevos ya aceptados, pero sin terminar de formalizar con SEIASA, y finalmente otras 48.000 ha pendientes de incluir en PRTR o Convenio Clásico de SEIASA, que requerirán una inversión superior a los 500 millones. No obstante, si no se agilizan los procedimientos ambientales de las modernizaciones (generalmente las modernizaciones tienen indudables beneficios ambientales, por lo que su retraso es lo que causa perjuicios al medioambiente), no se van a ejecutar todas las actuaciones y se van a retrasar las posibilidades económicas para aprovechar los fondos que el PRTR ofrece, con las graves consecuencias que traerá para estas zonas.

Por otra parte, el coste energético sigue siendo uno de los mayores problemas del regadío en España. La coyuntura actual está ocasionando una tendencia alcista e incontrolada de los precios de la energía, que en algunos casos ha multiplicado por tres la factura de los regantes. Se está trabajando en proyectos para desconectar lo máximo posible los regadíos del sistema eléctrico mediante la implantación de energía fotovoltaica en autoconsumo en doce comunidades de regantes (60.000 ha), con una financiación compartida al 50% entre las Comunidades de regantes y el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León.