Un jurado declara culpable a una empresa química acusada de verter durante años sustancias nocivas en el agua de un pequeño condado en Mississippi, que tiene la incidencia de cáncer más elevada del país. La compañía apela la decisión y, de paso, manipular todo el proceso judicial con la inyección de unos cuantos millones de dólares. Firmada por el maestro del thriller judicial John Grisham.

