Opinión
Marta Santafé
La opinión deMarta Santafé

Consultora especialista en Medio Ambiente, Sector del Agua y Planificación Hidrológica | Hidrogeóloga | Directiva Marco del Agua (DMA) | Gestión de sequías e inundaciones | ODS 6 | Divulgación | LinkedIn Top Voice Sostenibilidad 2022

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Transformar el agua desde la incidencia política


En el mundo actual, marcado por la incertidumbre, el caos, las guerras y líderes que parecen haber perdido el rumbo, la gestión del agua se ha convertido en un desafío crítico. La escasez, la contaminación y el acceso desigual a este recurso vital exigen soluciones urgentes y efectivas. Ante esta realidad tan volátil, no podemos permitirnos el lujo de esperar a que los gobiernos resuelvan todos nuestros problemas.

Es hora de que la sociedad civil tome las riendas y haga uso de una herramienta poderosa: la incidencia política.

La incidencia política nos permite alzar nuestra voz, participar en la toma de decisiones y exigir cambios en las políticas públicas. Es una herramienta que nos empodera para construir un futuro mejor, donde el agua se gestione de manera sostenible y equitativa para todos

En este contexto, la incidencia política en materia de gestión del agua se vuelve aún más relevante. Necesitamos ciudadanos informados y activos, capaces de organizarse, movilizarse y presionar a los tomadores de decisiones.

En este artículo exploro cómo podemos utilizar la incidencia política para abordar los desafíos de la gestión del agua en el siglo XXI.

No podemos permitirnos ser espectadores pasivos mientras el agua, un recurso esencial para la vida, se ve amenazada. La incidencia política nos ofrece la oportunidad de construir un futuro donde el agua sea un derecho garantizado para todos. Es hora de pasar a la acción.

¿Qué es la incidencia política?

En términos sencillos, la incidencia política es el proceso de influir en las decisiones de quienes tienen el poder.

No se trata de militar en un partido o pertenecer a una determinada organización, sino de promover, desde otros foros, cambios en las políticas públicas, las leyes y las prácticas de gobierno para resolver un problema específico.

Podemos hacer incidencia política de diversas formas: a través de la educación y la sensibilización (incidencia social), o mediante la participación directa en la formulación de leyes y regulaciones (incidencia política). En la gestión del agua, la incidencia es fundamental porque nos permite ir más allá de la queja y proponer soluciones concretas, desde la protección de acuíferos hasta la regulación de industrias contaminantes.

¿Por qué es importante la incidencia política en la gestión del agua?

La gestión del agua enfrenta desafíos colosales: escasez en zonas áridas, contaminación por plaguicidas y desechos industriales o un acceso desigual que deja a millones de personas sin agua potable, son algunos de los grandes retos. Estos no son problemas "naturales", sino el resultado de políticas inadecuadas, falta de regulación o prioridades económicas por encima de las sociales y ambientales.

La incidencia política en la gestión del agua es el motor que puede cambiar esta situación

Mediante la presión ciudadana y las propuestas bien fundamentadas, podemos, por ejemplo:

  • Influir en la asignación de recursos para proyectos de saneamiento y abastecimiento.
  • Impulsar leyes que protejan los ecosistemas acuáticos y penalicen la contaminación.
  • Exigir transparencia y rendición de cuentas a las empresas y gobiernos en su manejo del agua.

Los cambios generados por la incidencia política pueden ser modestos, como la instalación de una fuente de agua en un barrio, o de gran calado, como la aprobación de una nueva ley nacional de aguas. La incidencia puede hacerse desde un ámbito muy local, como un barrio, hasta niveles mucho más grandes como todo un país.

Estrategias, herramientas y ejemplos clave

Para lograr un impacto real, la incidencia política no es un camino único, sino un conjunto de estrategias y herramientas que se adaptan a cada contexto.

1. La investigación como base sólida:

Una incidencia efectiva comienza con información. Antes de proponer un cambio, es vital investigar y documentar el problema. Herramientas como el monitoreo ciudadano de la calidad del agua, la recopilación de datos sobre el acceso o el análisis de las políticas existentes son fundamentales. Esta evidencia se convierte en la base de cualquier propuesta, dándole peso y credibilidad.

Ejemplo de éxito: Las organizaciones que denuncian la contaminación de ríos suelen basar sus campañas en análisis de laboratorio que demuestran la presencia de metales pesados o químicos, lo que obliga a las autoridades a tomar medidas.

2. Creación de redes y alianzas:

El trabajo en solitario rara vez logra grandes victorias. Unir fuerzas con otras organizaciones de la sociedad civil, comunidades, académicos y medios de comunicación amplifica la voz y el poder de negociación. Las alianzas permiten compartir recursos, conocimientos y estrategias, haciendo que la presión sobre los tomadores de decisiones sea mucho mayor.

Ejemplo de éxito: Los movimientos que luchan contra la privatización del agua han logrado importantes victorias al formar coaliciones amplias que incluyen a sindicatos, grupos vecinales y expertos en economía, demostrando que la oposición al proyecto es generalizada. La unión hace la fuerza.

3. Participación en espacios de toma de decisiones:

Este punto lo considero crítico. No basta con protestar desde fuera; es crucial estar en la mesa de negociación. La participación en comités de cuenca, audiencias públicas y consejos consultivos permite a los ciudadanos influir directamente en la formulación de las políticas. Aquí, la clave es presentar propuestas claras, viables y respaldadas por datos.

Ejemplo de éxito: En muchos países, las organizaciones ciudadanas han logrado que sus propuestas sean incluidas en los planes de gestión del agua a nivel de cuenca, asegurando que se contemplen los intereses de las comunidades y el medio ambiente.

En el caso de España, en el marco de los procesos de planificación hidrológica, se puede participar en las fases de consulta pública de los diferentes documentos que conforman la revisión de los Planes Hidrológicos: Documentos Iniciales, Esquema de Temas Importantes o la propuesta de Plan Hidrológico, entre otros. Normalmente para facilitar la participación pública en estos procesos, se suelen convocar jornadas informativas y de debate, mesas o talleres de expertos o reuniones sectoriales, en la que es fundamental participar para poder ejercer esa incidencia política de la que estamos hablando. En definitiva, hay que dejarse ver y hacerse oír en estos foros.

4. Movilización social y comunicación estratégica:

Las campañas de comunicación y la movilización en las calles son herramientas poderosas para visibilizar el problema y generar presión pública. En los últimos tiempos, gracias a los medios digitales, se han popularizado las peticiones en línea, el uso de redes sociales y las campañas de sensibilización. Este tipo de acciones, que pueden tener una rápida difusión y llegar a un gran número de personas, pueden poner un tema en la agenda pública de manera rápida y masiva.

Ejemplo de éxito: Campañas globales como la de Greenpeace para proteger los océanos o iniciativas locales para salvar un humedal específico han utilizado una combinación de movilización en redes y activismo en terreno para generar un cambio de conciencia y político.

Un caso de éxito que se ha convertido en un referente mundial han sido las movilizaciones de la sociedad civil para proteger el Mar Menor (Murcia) de lo que se han hecho eco incluso los medios internacionales y que, mediante la recogida de más de 500.000 firmas se consiguió aprobar una ILP (Iniciativa de Legislación Popular) para dar entidad jurídica al Mar Menor. Un claro ejemplo de que la incidencia política puede logar grandes éxitos, como el triunfo de la ciudadanía para salvar un ecosistema en peligro.

¿Quiénes pueden hacer incidencia política en la gestión del agua?

Cualquier persona puede hacer incidencia política! No se necesita ser un experto, un activista de alguna organización reconocida y menos aún un político.

La incidencia política comienza con la curiosidad, el compromiso y la voluntad de actuar

Si te preocupa el agua de tu comunidad, tienes el poder de generar un cambio. Los ciudadanos de a pie, los jóvenes, los agricultores, los activistas y las comunidades locales son los verdaderos guardianes del agua. Además, las organizaciones de la sociedad civil, los movimientos sociales y las comunidades indígenas juegan un papel crucial, a menudo siendo la primera línea de defensa de los recursos hídricos.

El futuro está en nuestras manos

El agua es un derecho, no una mercancía, y su gestión no puede dejarse solo en manos de unos pocos, que en ocasiones viven en su burbuja al margen de los problemas reales de los ciudadanos.

La incidencia política es una herramienta vital para democratizar el manejo del agua, abordar problemas urgentes como la escasez y la contaminación, y garantizar un acceso justo para todos

El futuro de nuestros ríos, lagos y acuíferos depende de las decisiones que se tomen hoy. Te invito a no ser un simple espectador, sino un protagonista del cambio.

 Infórmate, únete, participa y alza tu voz. Solo a través de la incidencia política y la acción colectiva podremos asegurar un futuro donde el agua sea un recurso de vida y no un motivo de conflicto.

 

Tu voz es la gota que puede cambiar el curso del río.