Opinión
Marta Santafé
La opinión deMarta Santafé

Consultora especialista en Medio Ambiente, Sector del Agua y Planificación Hidrológica | Hidrogeóloga | Directiva Marco del Agua (DMA) | Gestión de sequías e inundaciones | ODS 6 | Divulgación | LinkedIn Top Voice Sostenibilidad 2022

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Un nuevo enfoque para la gestión del agua: la cuenca hidrosocial


La cuenca hidrográfica es una unidad geográfica fundamental para entender el ciclo del agua y gestionar los recursos hídricos de un determinado territorio. De manera sencilla, una cuenca hidrográfica es una unidad geomorfológica definida como la superficie terrestre drenada por un sistema de drenaje natural, donde todas las aguas superficiales convergen hacia un único punto de salida, que puede ser un río principal, un lago endorreico o el mar. Dentro de la cuenca el elemento principal es la red hidrográfica formada por el conjunto de cursos de agua (ríos, arroyos, etc.) que se ramifican dentro de la cuenca.

La forma del terreno influye en la velocidad y dirección del flujo del agua, así como en los procesos erosivos y de sedimentación mientras que la naturaleza de las rocas y los suelos condiciona la infiltración del agua, la capacidad de almacenamiento y la calidad del agua.

Las precipitaciones, la evapotranspiración y la temperatura influyen en el régimen hidrológico de la cuenca mientras que la cobertura vegetal tiene relación con la infiltración, la escorrentía y la erosión del suelo, así como en la calidad del agua.

La directiva marco del agua (DMA), define cuenca hidrográfica como la superficie de terreno cuya escorrentía superficial fluye en su totalidad a través de una serie de corrientes, ríos y eventualmente lagos hacia el mar por una única desembocadura, estuario o delta. La cuenca hidrográfica como unidad de gestión del recurso se considera indivisible.

Cada cuenca a su vez se divide en subcuencas, definiéndose éstas como la superficie de terreno cuya escorrentía superficial fluye en su totalidad a través de una serie de corrientes, ríos y, eventualmente, lagos hacia un determinado punto de un curso de agua (generalmente un lago o una confluencia de ríos).

La evolución del concepto de cuenca hidrográfica: de lo meramente físico a una visión integral

La concepción de cuenca hidrográfica ha evolucionado significativamente en las últimas décadas, dando lugar a conceptos más integrales como la cuenca hidrosocial o ecosocial. El concepto de cuenca hidrosocial o ecosocial es relativamente reciente en el campo de la hidrología y la gestión de recursos hídricos. No es fácil atribuir su origen a un único autor o institución, ya que ha surgido de forma gradual y a partir de la convergencia de diferentes disciplinas y corrientes de pensamiento.

Algunos de los antecedentes e influencias que han contribuido a su desarrollo incluyen:

  • La crítica al enfoque tradicional de la hidrología: A lo largo del siglo XX, la hidrología se centró principalmente en los aspectos físicos del ciclo del agua, dejando de lado las dimensiones sociales y culturales. Esta visión limitada fue cuestionada por investigadores que señalaron la importancia de las relaciones entre el agua y la sociedad.
  • El surgimiento de la ecología política: Esta corriente de pensamiento, que analiza las relaciones de poder y las desigualdades sociales en el contexto ambiental, ha influido en la conceptualización de las cuencas como sistemas socio-ecológicos.
  • Los estudios de caso y la acción comunitaria: Numerosos estudios de caso realizados en diferentes partes del mundo han demostrado la importancia de los factores sociales y culturales en la gestión del agua. Asimismo, la participación de las comunidades locales en la gestión de los recursos hídricos ha impulsado la necesidad de un enfoque más integral.

El concepto de cuenca hidrosocial o ecosocial es el resultado de un proceso de reflexión colectiva y de la necesidad de abordar los desafíos de la gestión del agua de una manera más integral y equitativa. Aunque no es posible identificar un origen único y preciso, es evidente que este enfoque ha ganado cada vez más relevancia en las últimas décadas y se ha convertido en una referencia fundamental para la investigación y la práctica en el campo de los recursos hídricos.

Principales diferencias entre una cuenca hidrográfica “clásica” y una cuenca hidrosocial

Las principales diferencias entre una cuenca hidrográfica clásica y una cuenca hidrosocial se pueden resumir en los siguientes aspectos:

Cuenca Hidrográfica (Clásica)

  • Enfoque físico: Se centra en los aspectos físicos y geográficos de la cuenca, como su relieve, geología, clima y red hidrográfica. Se define por sus límites naturales, es decir, por la línea de división de aguas, que separa las áreas que drenan hacia diferentes cuerpos de agua.
  • Ciclo hidrológico: Estudia los procesos del ciclo del agua (precipitación, infiltración, escorrentía, evapotranspiración) y su interacción con los elementos de la cuenca.
  • Visión estática: Tiende a considerar a la cuenca como un sistema cerrado, sin enfatizar las dinámicas sociales y culturales que la influyen.

Cuenca Hidrosocial

  • Enfoque integrado: Además de los límites físicos, incorpora los límites impuestos por las actividades humanas, los usos del agua y las relaciones sociales. Combina los aspectos físicos con los sociales, culturales, económicos y políticos que interactúan en la cuenca.
  • Relaciones sociales: Reconoce que el agua es un recurso socialmente construido, y que su acceso, uso y gestión están influenciados por las relaciones de poder, las desigualdades y las normas culturales.
  • Dinámica y cambio: Enfatiza la naturaleza dinámica de las cuencas, donde las relaciones entre sociedad y naturaleza están en constante transformación.
  • Conflictos y colaboraciones: Aborda los conflictos por el uso del agua y promueve la colaboración entre diferentes actores sociales para una gestión más equitativa y sostenible.

En esta tabla se resumen, de manera simplificada, las principales características de ambos enfoques:

Principales diferencias entre una cuenca hidrográfica clásica y una hidrosocial

Desde la perspectiva de una cuenca hidrográfica, una cuenca hidrosocial es un sistema complejo en el que se integran de manera armónica los componentes naturales, sociales y económicos. Esto significa que se considera no solo el agua y los procesos hidrológicos, sino también las comunidades humanas que dependen de ella, sus actividades económicas y las relaciones entre todos estos elementos.

¿Cómo se aplica la perspectiva hidrosocial en la gestión de una cuenca hidrográfica?

Aplicar una perspectiva hidrosocial supone reconocer la complejidad de los sistemas socio-ecológicos y la necesidad de enfoques interdisciplinarios. 

La gestión de una cuenca hidrográfica desde una perspectiva hidrosocial implica un enfoque integral que va más allá de los aspectos físicos del agua. Este enfoque requiere un análisis integrado de los aspectos físicos, sociales, económicos y culturales para comprender la complejidad del sistema y diseñar soluciones sostenibles.

Es fundamental involucrar a las comunidades locales en la toma de decisiones y en la implementación de las medidas de gestión. La participación ciudadana garantiza que las soluciones sean adecuadas y aceptadas por todos los actores involucrados.

Además, hay un aspecto clave, este enfoque considera las interconexiones entre los diferentes componentes del sistema. Esto significa analizar cómo las actividades humanas en una parte de la cuenca afectan a otras áreas y a los recursos hídricos en su conjunto incluso más allá de los límites geográficos, pudiendo afectar incluso a otras cuencas o territorios.

Finalmente, se deben promover soluciones que sean equitativas y justas, considerando las necesidades de todos los actores sociales, asegurando el acceso al agua para todos y protegiendo los derechos de las comunidades más vulnerables. La justicia ambiental e hídrica son principios fundamentales en la gestión hidrosocial.

Desafíos que enfrentan las cuencas con enfoque hidrosocial

Las cuencas hidrosociales, a pesar de su enfoque integral, se enfrentan a una serie de desafíos complejos que requieren soluciones innovadoras y colaborativas. Estos desafíos son muy diversos: de carácter ambiental, social, institucional y económicos, entre otros. Algunos de estos obstáculos se pueden resumir en los siguientes:

Desafíos ambientales

  • Cambio climático: El aumento de las temperaturas, los eventos climáticos extremos (sequías, inundaciones) y la alteración de los patrones de precipitación son una amenaza constante para la disponibilidad y calidad del agua.
  • Degradación de los ecosistemas: La pérdida de bosques, la erosión del suelo, la contaminación por agroquímicos y la introducción de especies invasoras degradan los ecosistemas acuáticos y reducen su capacidad de regulación hídrica.
  • Contaminación del agua: Las actividades industriales, agrícolas y urbanas generan una gran cantidad de contaminantes que afectan la calidad del agua y ponen en riesgo la salud humana y de los ecosistemas.

Desafíos sociales

  • Desigualdad en el acceso al agua: La distribución del agua no siempre es equitativa, lo que genera conflictos y tensiones sociales, especialmente en regiones con escasez hídrica.
  • Pobreza: La pobreza limita el acceso a servicios básicos como el agua potable y el saneamiento, lo que afecta a la salud y el bienestar de las comunidades más vulnerables.
  • Conflictos por el uso del agua: Los diferentes usuarios del agua (agricultura, industria, ciudades) compiten por un recurso escaso, lo que puede generar conflictos y dificulta la gestión integrada de las cuencas.

Desafíos institucionales

  • Fragmentación institucional: La gestión del agua suele estar fragmentada entre diferentes instituciones a nivel local, regional y nacional, lo que dificulta la coordinación y la implementación de políticas coherentes y transversales.
  • Falta de participación ciudadana: En muchos casos, las comunidades locales no participan de manera efectiva en la toma de decisiones sobre la gestión del agua, lo que limita la legitimidad de las acciones emprendidas.
  • Débil gobernanza: La falta de marcos legales adecuados, la corrupción y la falta de transparencia pueden obstaculizar la gestión sostenible de las cuencas.

Desafíos económicos

  • Costes de inversión: La implementación de medidas para mejorar la gestión de las cuencas requiere una inversión significativa en infraestructura, tecnología y capacitación.
  • Conflicto entre desarrollo económico y conservación: El desarrollo económico a menudo se concibe como incompatible con la conservación de los recursos naturales, lo que dificulta encontrar soluciones equilibradas.

Para superar estos desafíos, es necesario

  • Fortalecer la gobernanza del agua: Promover la participación ciudadana, la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión de las cuencas.
  • Integrar la gestión de los recursos hídricos: Coordinar las acciones de los diferentes sectores (agua, agricultura, energía, etc.) para lograr una gestión más eficiente y equitativa del agua.
  • Invertir en infraestructura sostenible: Construir infraestructura que permita una gestión eficiente del agua y reduzca los impactos ambientales.
  • Promover la educación y la sensibilización: Concientizar a la población sobre la importancia del agua y la necesidad de gestionarla de manera sostenible.
  • Desarrollar soluciones basadas en la naturaleza: Aprovechar los servicios ecosistémicos para mejorar la calidad y cantidad del agua.

¿Por qué es importante este cambio de enfoque?

El cambio de enfoque en la gestión de una cuenca hidrográfica permite comprender mejor los desafíos y oportunidades de la gestión del agua, considerando tanto los aspectos naturales como los sociales, gracias a ellos se facilita la adopción de medidas de gestión más integrales y equitativas, que tengan en cuenta las necesidades de todos los actores involucrados. Además, contribuye a construir sistemas acuáticos más resilientes frente al cambio climático y otros impactos ambientales.

Existen numerosos casos de éxito a nivel mundial que pueden servir de ejemplo e inspiración y que demuestran que el enfoque de cuenca hidrosocial puede generar resultados positivos, viables y sostenibles. Algunos ejemplos de casos de éxito de cuencas con enfoque hidrosocial:

  • Cuenca del río Jordán: A pesar de ser una de las regiones más conflictivas del mundo, se han implementado proyectos de cooperación transfronteriza para mejorar la gestión del agua y restaurar los ecosistemas. Estos proyectos han involucrado a Israel, Jordania y la Autoridad Palestina, y han logrado avances significativos en la conservación de la biodiversidad y la mejora de la calidad del agua.
  • Cuenca del río Mekong: En esta cuenca, que atraviesa varios países del Sudeste Asiático, se han desarrollado iniciativas para promover la agricultura sostenible, la pesca responsable y la conservación de los bosques. Estos esfuerzos han contribuido a mejorar la seguridad alimentaria y a reducir la pobreza en la región.
  • Cuenca del río Murray-Darling en Australia: Después de décadas de sobreexplotación, se han implementado planes de recuperación para restaurar los ecosistemas fluviales y garantizar la sostenibilidad a largo plazo. Estos planes incluyen la reducción de las extracciones de agua para la agricultura y la restauración de los humedales.

¿Qué características comparten estos casos de éxito?

  • Participación ciudadana: Las comunidades locales han sido involucradas en la toma de decisiones y en la implementación de los proyectos.
  • Enfoque integrado: Se ha considerado la cuenca como un sistema complejo, abordando tanto los aspectos ambientales como los sociales y económicos.
  • Cooperación interinstitucional: Diferentes instituciones a nivel local, regional y nacional han trabajado de manera coordinada para lograr objetivos comunes.
  • Inversión a largo plazo: Los proyectos han requerido una inversión sostenida en el tiempo para lograr resultados duraderos.
  • Adaptación al contexto local: Las soluciones implementadas han sido adaptadas a las condiciones específicas de cada cuenca.

Lecciones aprendidas

  • La importancia de la planificación a largo plazo: Los problemas relacionados con el agua requieren soluciones a largo plazo que vayan más allá de los ciclos políticos.
  • La necesidad de una gobernanza adaptativa: La gestión de las cuencas debe ser flexible y capaz de adaptarse a los cambios ambientales y sociales.
  • El papel fundamental de la ciencia: La investigación científica es esencial para comprender los procesos hidrológicos y ecológicos y para evaluar los impactos de las intervenciones.
  • La importancia de la comunicación y la sensibilización: Es fundamental comunicar los beneficios de la gestión sostenible del agua y sensibilizar a la población sobre la importancia de este recurso.

Perfiles profesionales para una gestión hidrosocial del agua

La transición hacia un enfoque hidrosocial en la gestión del agua demanda un cambio radical en los perfiles profesionales involucrados. Si bien los ingenieros civiles tradicionalmente han sido los principales actores en la gestión hídrica, la complejidad de los sistemas hidrosociales requiere una multidisciplinariedad que abarque tanto las ciencias naturales como las sociales. 

La formación de equipos de diferentes áreas y especialidades es una pieza clave si se quiere abordar con éxito este nuevo enfoque de gestión proporcionando una visión transversal y holística.

Sería aconsejable que los equipos de gestión de una cuenca hidrosocial contara con los siguientes perfiles profesionales:

  • Hidrosociales:
    • Antropólogos y sociólogos: Para comprender las relaciones sociales, culturales y políticas en torno al agua, identificar conflictos y construir consensos.
    • Economistas: Para analizar los aspectos económicos de la gestión del agua, incluyendo la valoración de los servicios ecosistémicos y la distribución equitativa de los beneficios.
    • Geógrafos: Para estudiar las relaciones entre el agua, el territorio y las sociedades, y analizar los impactos espaciales de las políticas hídricas.
    • Historiadores: Para comprender la evolución histórica de la gestión del agua y las relaciones entre el agua y el poder.
  • Científicos de diferentes áreas:
    • Hidrogeólogos: Para estudiar los recursos hídricos subterráneos y su relación con los sistemas superficiales.
    • Hidrólogos: Para analizar los procesos hidrológicos y modelar el ciclo del agua.
    • Biólogos: Para estudiar los ecosistemas acuáticos y evaluar los impactos de las actividades humanas sobre la biodiversidad.
    • Ecólogos: Para analizar las interacciones entre los sistemas naturales y sociales y evaluar los servicios ecosistémicos proporcionados por el agua.
  • Otros perfiles:
    • Abogados: Para garantizar el cumplimiento de la legislación ambiental y resolver conflictos relacionados con el agua.
    • Educadores: Para promover la educación ambiental y la conciencia sobre la importancia del agua.
    • Gestores de proyectos: Para coordinar y ejecutar proyectos de gestión del agua de forma participativa.

Estos perfiles son necesarios para adoptar un enfoque hidrosocial ya que se requiere comprender las dimensiones sociales del agua: Las relaciones sociales, culturales y políticas alrededor del agua son fundamentales para diseñar soluciones sostenibles y equitativas.

También deben ser capaces de valorar los servicios ecosistémicos del agua: Los ecosistemas acuáticos proporcionan una amplia gama de servicios esenciales para el bienestar humano, como la regulación del clima, la provisión de alimentos y la purificación del agua.

Por último, se necesitan perfiles capaces de promover la participación: La gestión del agua debe ser participativa, involucrando a todos los actores relevantes en la toma de decisiones.

La complejidad de los sistemas hidrosociales requiere una integración de conocimientos de diversas disciplinas por lo que los equipos deben ser multidisciplinares para poder integrar las diferentes visiones de la gestión del agua dependiendo de los aspectos considerados.

¿Qué implica este cambio para la gestión del agua?

La gestión hidrosocial del agua exige un equipo diverso que pueda abordar la complejidad de los sistemas socio-ecológicos y construir soluciones sostenibles y equitativas.

La incorporación de estos perfiles profesionales implica un cambio de paradigma en la gestión del agua. Se pasa de una visión eminentemente ingenieril, centrada en soluciones técnicas, a una visión más holística que considera las dimensiones sociales, culturales, económicas y ambientales del agua.

La cuenca hidrográfica hidrosocial ofrece una visión más completa y realista de la realidad hídrica, y es fundamental para una gestión sostenible del agua en el contexto actual de cambio global.

Apostar por un cambio de enfoque

La cuenca hidrosocial ofrece una visión más completa y holística de las cuencas hidrográficas, reconociendo la importancia de las interacciones entre los sistemas naturales, sociales, económicos y culturales: Los seres humanos y la naturaleza (nuestros ríos) estamos conectados. Este enfoque es fundamental para abordar los desafíos actuales de la gestión del agua relacionados con la escasez, la degradación ambiental y las desigualdades sociales y promover un futuro más sostenible.

Este enfoque enfatiza la interrelación entre los sistemas naturales y sociales dentro de una cuenca hidrográfica. Considera que el agua no es solo un recurso natural, sino un elemento fundamental que moldea las sociedades, culturas y economías.

Los cambios cuestan, pero es necesario trabajar en este nuevo enfoque si queremos logarlo, ¿alguien dijo que fuera fácil?, seguro que no, ya que los cambios de modelo requieren de un gran esfuerzo, implica desaprender lo aprendido, pero, sin lugar a dudas, debemos de intentarlo.

Gestionar el agua con un enfoque hidrosocial es el camino a seguir. Ha llegado el momento de cambiar el rumbo, pero no será posible si desde las administraciones competentes no se trabaja en esta dirección y se adapta el marco normativo actual de manera que la estructura tradicional de la administración hidraúlica pueda adaptarse a este nuevo enfoque. Tal vez las nuevas generaciones que acceden a cargos de responsabilidad sean las que impulsen estos cambios tan necesarios. No quiere decir que hasta ahora no se haya hecho nada, en los últimos años se ha dado mayor protagonismo a los procesos participativos pero todavía son excesivamente formales y poco flexibles, quizás los cambios tengan que venir por ahí, por reformular cómo integrar a todas las personas que viven en el territorio en la toma de decisiones.

El recientemente iniciado cuarto ciclo de planificación hidrológica (2028-2033) puede ser una excelente oportunidad para implementar este nuevo enfoque hidrosocial de la gestión del agua en las demacraciones hidrográficas de nuestro país.

Adoptar un enfoque hidrosocial creará cuencas más saludables, equitativas y resilientes para las generaciones presentes y futuras.

“Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo” (Albert Einstein)