Mi primer destino como funcionario de carrera fue la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria. El estudio de la seguridad e interoperabilidad de los trenes, exigía un conocimiento milimétrico de la infraestructura ferroviaria. Sin embargo, mi segundo destino fue la Comisaría de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Júcar. A los pocos días me dijeron: “te vas a encargar de autorizar el uso del Dominio Público Hidráulico (DPH)”. Las dudas se apoderaron de mí al instante.
¿Qué es el DPH? ¿Dónde está definido? ¿Dónde se encuentra esa localización milimétrica? A los años, me nombraron Comisario de Aguas y los temores sobre la gestión de lo indeterminado no hicieron más que incrementar. Ahora debía autorizar los vertidos a un cauce que no aparecía en ninguna cartografía, autorizar las obras sobre una línea azul cuya anchura no estaba definida y limitar los usos a la propiedad 100 metros a cada lado de algo que llamábamos cauce. Desde luego, había que solidificar esa nebulosa llamada Dominio Público Hidráulico.
Cuando uno acude a la Ley de Aguas, la definición parece clara. Son DPH los cauces de corrientes naturales, continuos o discontinuos. Cargados de optimismo, acudimos al Reglamento que empieza a introducirnos en el mundo brumoso de los periodos de retorno, las avenidas asociadas, los cauces de aguas bajas y las riberas mojadas. También existe algo llamada zona de flujo preferente e incluso otra que se llama zona inundable, pero ninguna de las dos es DPH. La cosa no ha hecho nada más que empeorar.
"La incorporación de datos masivos y el uso de otras geotecnologías nos permitirá mejorar la gestión integrada del Dominio Público Hidráulico"
Sin perder el ánimo, decidimos hace tres años que había que ir concretando el término DPH. Es así como nació el inventario de cauces que posteriormente fue recogido en la última modificación del Reglamento. El trabajo era arduo, pero motivador y solo estábamos al principio. En paralelo, las nuevas herramientas informáticas nos abrieron un elenco de posibilidades para la definición y gestión del DPH.
Para el inventario de cauces partimos de tres redes hidrográficas procedentes de fuentes cartográficas oficiales: la red básica y derivada de la información geográfica de referencia en hidrografía del IGN (IGR-HI); la capa de ríos elaborada por la Dirección General del Agua (DGA) y el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX); y los elementos cartográficos lineales relacionados con cursos fluviales de Catastro. A partir de ahí, cruzamos esa información con la capa de cauces elaborada por el servicio de policía y vimos si ya nos habíamos pronunciado previamente mediante autorizaciones, sancionadores o cartografía ya publicada de zonas inundables. Como pueden imaginar, la matriz de confusión ofreció resultados de los más curiosos, pero nos permitió tener un primer inventario de cauces en la Confederación Hidrográfica del Júcar (Figura 1.c).
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Figura 1: (a) Evolución multitemporal del NDVI en un pívot de regadío compatible con la presencia de un cultivo de alfalfa. (b) Imagen de clorofila de L’Albufera de fecha 4 de febrero de 2024. Ambos productos geomáticos han sido calculados a partir de datos de observación de la tierra de la plataforma satelital Sentinel-2 del programa Copernicus. La Figura (c) muestra la aplicación de reglas de decisión para la producción del inventario de cauces.
Una vez definido el tablero de ajedrez, empezó lo verdaderamente emocionante: la gestión. Para ello estamos utilizando datos abiertos y herramientas de software libre. En concreto, y tras unos periodos de formación para todo el personal de la Comisaría de Aguas, estamos explotando las herramientas del proyecto QGIS y su aplicación QField para la captura masiva de datos en campo con dispositivos móviles. A tal efecto, se han preparado una serie de proyectos personalizados y se han desarrollado complementos o plugins que extienden la funcionalidad nativa de su versión de escritorio. Así las cosas, me gustaría presentarles los siguientes casos de estudio:
- Para la gestión de consumos, utilizamos datos de observación de la tierra (OT) de distintas misiones satelitales para comprobar los usos de regadío (Figura 1.a). Anualmente los regantes de la Mancha Oriental presentan la declaración de cultivos donde nos indican qué van a plantar en el ámbito superficial de su concesión. Tras comprobar que la superficie plantada por la dotación empleada para ese cultivo es compatible con el volumen otorgado en la concesión, se valida el riego que posteriormente es verificado utilizando la evolución multitemporal de un índice biofísico (NDVI) derivado de las imágenes de satélite.
- Para gestionar las derivaciones de los ríos y su compatibilidad con los caudales ecológicos, hemos monitorizado todas las masas de agua mediante un código de tres colores que se actualiza cada hora. Así, cuando una masa está en verde, se puede derivar agua del río sin restricciones. En amarillo se aplica una restricción del 50% sobre la concesión. Finalmente, en rojo, está prohibida la derivación.
- Por otra parte, las series multitemporales de imágenes proporcionadas por el programa Copernicus (Agencia Espacial Europea), junto con el avance en las técnicas y metodologías necesarias para su procesamiento y aplicación, y su integración posterior en los SIG, constituyen una herramienta poderosa para la identificación y seguimiento del estado de los embalses y los lagos. Hoy en día estamos controlando el grado de eutrofización en la Albufera de Valencia mediante su monitoreo continuo cada cinco días (Figura 1.b).
- Otro objetivo es la restauración del DPH. Tomando como hilo conductor el inventario de cauces descrito anteriormente y utilizando las avanzadas herramientas de edición cartográfica y semántica que QGIS provee, se ha desarrollado un proyecto que permite digitalizar las actuaciones de ejecución propia y autorizaciones a terceros en distintos momentos de tramitación. Esto permite no solo localizar duplicidades o afecciones a espacios naturales protegidos, sino también generar salidas gráficas listas para utilizar en las resoluciones de autorización.
- La nueva normativa en materia de reutilización de aguas regeneradas exige la aprobación de unos planes de gestión del riesgo. La digitalización de la superficie de riego, así como las EDAR y las conducciones y balsas utilizadas por los regantes permite controlar en todo momento cuáles son los puntos críticos desde el punto de vista de la reutilización.
Estos son sólo algunos ejemplos de la intensa producción cartográfica que se está acometiendo desde la comisaría de aguas. La incorporación de datos masivos capturados en campo con dispositivos móviles por nuestra policía de aguas y el uso de otras geotecnologías, como es el caso de los drones equipados con una sensórica adecuada, nos permitirá mejorar la gestión integrada de esa nebulosa denominada Dominio Público Hidráulico.
