Opinión
Luis Luján Cárdenas
La opinión deLuis Luján CárdenasSociólogo y Periodista, Magíster en Administración, especialista en Comunicación para el Ecodesarrollo, articulista en diversos medios escritos de Perú.
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Siembra y cosecha de agua en Perú


Entrevistamos al Ingeniero Oscar Ñáñez Aizcorbe, peruano docente universitario y especialista en Gestión de Recursos Naturales con enfoque Territorial y Construcción de Diálogo. Ha sido asesor de Gobiernos Regionales y Locales, que impulsaron la creación, instalación y funcionamiento de 5 Consejos de Recursos Hídricos de Cuenca y, también, coordinador de obras en programas de Siembra y Cosecha de Agua (tema que nos interesa sobremanera) Actualmente, presta servicios en la Autoridad Nacional de Agua (ANA)

L.L.:¿Cuándo empieza su interés por el agua y las comunidades campesinas?

O.Ñ.: Muchas gracias Licenciado Luis Lujan, por la entrevista.

En mi caso fue un proceso de educación de familia, Instrucción académica y conocimiento de la realidad nacional captada en el tema laboral.

De pequeño, a partir de los 5 años, viajaba mucho con mi padre a diferentes departamentos del país, él era Director Nacional de la Escuela de Perfección Magisterial del Ministerio de Educación. Ellos tenían un programa de Misiones Pedagógicas, equipos conformados con profesionales de diferentes especialidades, que recorrían los distritos para diagnosticar las necesidades de la población. El equipo lo presidia un maestro y estaba integrado por médicos, ingenieros agrónomos, zootecnistas, enfermeras, auxiliares, quienes levantaban información de la realidad y regresaban para solucionar los problemas encontrados. Allí vi temas de la realidad que se quedaron grabados en mi memoria, como, por ejemplo, poblaciones que no se desarrollaban adecuadamente por falta de oportunidades y de una buena educación.

Entrevistando al Ing. Oscar Ñañez, que vuelve a laborar en la Autoridad Nacional del Agua

L:L: Ingeniero Ñañez, Ud. ha estudiado en la prestigiosa Universidad Nacional Agraria La Molina, en Lima, muchos profesionales de esa casa de estudios laboran en la Autoridad Nacional del Agua…

O.Ñ.: Ingresé a la Universidad Nacional Agraria La Molina, Facultad de Ciencias, especialidad de Meteorología. En el curso de Ecología General, me acuerdo mucho que estudiamos a Leslie R. Holdridge, quien determinó que en todo el globo terráqueo tenemos 104 zonas de vida y, de ellas, el Perú posee 84. Conociendo parte de nuestro país, pensé que tenemos el 80 % de probabilidades que en nuestro territorio se adapte toda flora y fauna del mundo.

Egresé de la universidad y fui director de Información Tecnológica del Instituto Nacional de Investigación Agraria – INIA, en el 2006, en el que tuve la oportunidad de viajar a China, a un seminario sobre la “Adaptación de los Pequeños Agricultores al Mercado Global”. Recorrimos más de 10,000 kilómetros en avión y pude ver la impresionante cantidad de reservorios y represas donde ellos reservan el agua en las alturas.

Posteriormente brindé servicios profesionales al Ministerio de Educación, capacitando a directores de escuelas rurales en nuevas herramientas de gestión para mejorar la oferta educativa. Allí, visité las Ugeles de Tarma, Huamanga, Coronel Portillo, Maynas, Cotabambas, donde pude conocer mejor la realidad educativa con la información que los maestros nos brindaban sobre las necesidades que tenían sus zonas de trabajo; por ejemplo, la falta de agua, durante la ausencia de las lluvias.

L.L.: ¿Cuándo logra trabajar en la ANA?

O.Ñ.: Siempre estuve interesado en apoyar profesionalmente a la Autoridad Nacional del Agua, pero no se daba la oportunidad, porque los funcionarios me decían que no tenía el perfil. Cuando postulé a una plaza me rechazaron por ser ingeniero en Industrias Alimentarias, solo ingresaban los agrícolas, agrónomos y civiles. Lo que siempre me interesó era ayudar a crear los Consejos de Recursos Hídricos de Cuenca – CRHC, temas que los había estudiado desde que salió la Ley de Recursos Hídricos en el 2009 y el reglamento en el 2010. Además, fui uno de los promotores de la creación de la Autoridad Nacional del Agua en el 2007, que se concretó con el D.L. No. 997.

La Autoridad Nacional del Agua hasta el año 2014 solo había creado 6 de los 10 CRHC programados para el periodo 2010-2015 y esa fue la oportunidad que me dieron, porque con las estrategias hasta esa fecha no podían crear el CRHC del Jequetepeque Zaña, Santa, Tambo Santiago Ica y Tambo Moquegua. Empezamos por el Jequetepeque – Zaña, luego el Tambo Santiago Ica.

En este último lugar, conocí en Ica al Director Regional de Agricultura, que había ejecutado el proyecto más grande de siembra y cosecha de agua en el distrito de Chavín, en la zona alta de Chincha, en el departamento de Ica, donde la comunidad campesina logró cristalizar un proyecto de mil hectáreas de bosque, 52 reservorios y 3 qochas, entre el 2012 y 2014.

La siembra y cosecha de agua está lentamente poniéndose en valor debido a su aporte en la infraestructura natural.

L.L.: ¿Allí empezó su interés por este tema ancestral?

Entre los años 2015 -2018, el Gobernador Regional de Ica decidió ejecutar estos proyectos en 4 comunidades campesinas de Ica: Curis, San José de Curis, Quilcanto y Tivillos. Allí se logró crear mil hectáreas de bosque, 52 reservorios y 4 qochas con una capacidad de almacenamiento de un millón de metros cúbicos de agua de lluvia, que le sirve a la población para el consumo humano y el riego de sus cultivos.

Posteriormente, entre los años 2019 – 2022, el gobernador regional de La Libertad llevó adelante proyectos similares, pero en una magnitud regional: 50 distritos en 7 de las 12 provincias que tiene. El gobierno regional directamente construyó 10,500 reservorios y los gobiernos locales 4,500, totalizando 15 mil reservorios, y se sembraron 7 mil hectáreas de bosque, con una capacidad de almacenamiento de agua de lluvia de 6 millones de metros cúbicos.

L.L.: ¿Qué es la siembra y cosecha de agua?

O.Ñ.: La siembra y cosecha de agua es una práctica ancestral que se hace en esta parte del mundo, posiblemente desde hace más de 7000 años. Estas prácticas básicamente tienen como finalidad recargar los acuíferos con el agua de lluvia, creando Amunas[1]: conducir el agua de la lluvia por la zona altas e incorporarlas en las zonas rocosas con la finalidad de infiltrarla, para que después en las partes bajas pueda salir formando un manantial; y la otra técnica era hacer zanjas de Infiltración; esto, se ha venido haciendo en todas las zonas de las cuencas altas en todo el territorio del antiguo Tahuantinsuyo de los incas.

L.L.: Actualmente, las políticas públicas en caso de desastres naturales son poco efectivas

¡Así es!… Estos proyectos ancestrales además de aportar recarga hídrica, también mitigan los eventos de las lluvias extremas. Un ejemplo importante y reciente se presentó durante el Ciclón Yaku, que empezó en Ecuador y continuo en Perú. Tumbes, Piura y Lambayeque, sufrieron el desborde de los ríos, que causaron grandes pérdidas humanas y económicas. Después de 40 años, un ciclón llegó al norte peruano (Diario Gestión, del 26.03.2023)

En el caso de La Libertad, ningún río se desbordó: Jequetepeque, Chicama, Moche, Virú y Chao, porque en la zona alta se había reforestado y construido 15,000 reservorios y en ese momento 15 qochas estaban en servicio, que almacenaron el agua de las lluvias.

Esto, el gobierno debe tomarlo en cuenta, porque no hay que mirar las consecuencias sino las causas y trabajar en ellas; lo que nos lleva a la conclusión que debemos trabajar en la zona alta de las cuencas con los siguientes objetivos: forestar, recargar los acuíferos, disponer el agua para el usos poblacional y agrícola, crear centros de desarrollo productivo, dirigido a la agricultura familiar y, así, mitigar los desastres naturales por los eventos extremos.

El Ing. Ñañez recorriendo los Andes peruanos

L:L: ¿Esa técnica ancestral es básicamente en las zonas altas de cuenca?

O.Ñ.: Se trabaja en las alturas para que el agua infiltrada que recorre 10 cm por día, comience a discurrir y, luego, aparecer en formas de ojos de agua o manantiales en las cuencas medias y bajas, lo que es aprovechado para el consumo humano y el riego de los campos de los micro y pequeños agricultores. El objetivo es la recarga de agua en subsuelos y acuíferos; el incremento de la humedad y recarga in situ de suelo y subsuelo, así como, el almacenamiento superficial del agua.

L.L.: Tenemos una geografía difícil y compleja, que los antiguos peruanos pudieron manejar bien, y lo efectivizaron en la gestión del agua

O.Ñ.: En nuestro país tenemos 159 cuencas, de las cuales 62 están en la costa del país, en la vertiente de Pacifico, que tiene la probabilidad de desbordarse si hay un fenómeno extremo; 13 cuencas en la vertiente del Lago Titicaca; y 84 cuencas que van a la vertiente de Atlántico. Debemos trabajar en las alturas y esa labor es la que el Estado debe realizar a través de los gobiernos locales, distritos y provincias; y dependiendo de la magnitud de la inversión, lo deben ejecutar los gobiernos regionales y, por último, el gobierno nacional.

L.L.: La historia peruana registra que los antiguos peruanos supieron gestionar con éxito los desastres naturales por el agua

O.Ñ.: Los incas, fueron un ejemplo, construyeron reservorios y qochas en las partes altas de las cuencas en gran parte del imperio, para retener el agua de lluvia, forestar y recuperar los pastos naturales en la zona y tener toda la zona alta llena de vegetación. Con eso evitaron la erosión de los suelos y aseguraron el agua para los habitantes que viven en las zonas altas y medias de las cuencas; asimismo, mitigaron los desbordes, huaycos y evitaron muchas muertes y pérdidas materiales.

L.L.: El estado no asume las enseñanzas del pasado

O.Ñ.: Los grandes proyectos de irrigación y energéticos que se ejecutaron a través del Instituto Nacional de Desarrollo (INADE) —institución que ya no existe— ninguno de ellos incorporó la instalación de macizos forestales ni recuperar los pastos naturales en las partes altas de las represas.

Es por eso que hoy tenemos represas como Poechos, Tinajones, Gallito Ciego y otras, que están colmatados con sedimentos entre el 40% y 60%, debido a que no se preocuparon los profesionales de poner árboles y vegetar las partes altas, a diferencia de estos proyectos de “Recuperación de los Servicios Ecosistémicos de Regulación Hídrica y Control de Erosión de los Suelos”, sí se tiene que trabajar en forma integral, además de tener sostenibilidad en el tiempo.

L.L.: Finalmente, ¿qué recomendaría al estado?

O.Ñ.: Debe promover más la siembra y cosecha de agua, para la recarga hídrica en las cuencas altas, evitando inundaciones, huaycos, desbordes y muerte; debe dar mayor oportunidad a los micro y pequeños agricultores, con agua oportuna y segura, para satisfacer la demanda del mercado nacional; poner el conocimiento al servicio de la población y asegurar el desarrollo de las zonas altoandinas de nuestro país, creando riqueza para el que no la tiene. Esa es la función del Estado.

[1] Las Amunas es un conocimiento ancestral andino consistente en canales de piedra y arcilla, que captan el agua asentada en las montañas o cabeceras de cuenca, para dirigirlas al subsuelo a través de piedras porosas que la filtran y guardan en manantiales naturales, para luego ser cosechada en épocas de sequías.