Opinión
Luis Luján Cárdenas
La opinión deLuis Luján CárdenasSociólogo y Periodista, Magíster en Administración, especialista en Comunicación para el Ecodesarrollo, articulista en diversos medios escritos de Perú.
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A propósito de la extinción de los glaciares en Venezuela


Venezuela se ha convertido en el primer país en Latinoamérica que pierde todos sus glaciares tropicales, lo que debería alertar especialmente a los países andinos, y entre ellos Perú, por poseer el mayor número de ellos. Y esta alerta debería generar políticas específicas conjuntas y particulares de mitigación y adaptación ante los efectos del cambio climático y el consecuente derretimiento de los hielos, gran reserva de agua dulce que debería ser convenientemente gestionada para los años de escasez y estrés hídrico.

Es importante conocer un poco más desde las propias voces de los especialistas venezolanos, sobre este lamentable hecho ecológico que como bien afirman los investigadores Carrillo y Yépes (2010)[1], se aceleró desde “1952, (cuando) los glaciares solo cubrían una extensión aproximada de 3 km2, quedando restringidos a aisladas acumulaciones de hielo en los picos Bolívar (5002 m), Humboldt (4942 m) y Bonpland (4893 m) (Schubert, 1980), y en menor medida en el pico La Concha (4922 m)”.

Ambos investigadores advirtieron hace una década que “La desaparición de los glaciares de la cordillera de Mérida representaría una alerta temprana a la evolución de glaciares tropicales de la región”.

En entrevista a Vianci Nacarit Zambrano Villamizar, Magister Scientiae en Manejo de Cuencas Hidrográficas, actualmente residente en España, vaticina que “Pronto en Sierra Nevada, región donde se ha extinguido nuestro último glacial, el Humboldt, surgirá un nuevo ecosistema en el entorno de su roca sólida; aparecerán nuevas formas de vida, flora y fauna, conquistando nuevos espacios en nuevas temperaturas y condiciones climatológicas, como ha estado sucediendo en la Tierra desde hace millones de años”.

Pregunta: Entonces, ¿es muy grave esta situación que se desencadenaría en todos los nevados andinos?

Respuesta: El problema es el impacto en la actividad de la especie humana. En Sierra Nevada, sus habitantes deberán adaptarse a dejar de vivir del turismo, a pensar diferente, a borrar de su mente los recuerdos de los picos blancos de las montañas que se veían desde la ciudad. El impacto económico, cultural y social será grande.

Lo que está ocurriendo en mi país es un proceso natural de la cordillera andina producto del calentamiento global y acelerado por la actividad antrópica en el último siglo. Este impacto del calentamiento global produciendo el deshielo en los Andes Sudamericanos va a perjudicar más a los humanos que a la naturaleza, porque ella es inteligente y se adapta rápidamente a los cambios.

P.- La adaptación es un tema de suma importancia.

R.- Así es. Venezuela tendrá que adaptarse a las nuevas temperaturas, a cambios en las cuencas hidrográficas, que desde hace miles de años fueron bañadas por las aguas de los nevados, y es lamentable que el gobierno ignore la deficiencia de este recurso vital que es más valioso que cualquier otro en el planeta, y no haya desarrollado medidas de adaptación y menos de mitigación ante el impacto del cambio climático.

El verdadero impacto de este cambio será en nosotros como especie y no en la madre tierra, porque ella es sabia y sabe cómo regularse, mientras nosotros formamos parte de un grupo de mamíferos complejos que ante un cambio ecológico de tal magnitud podría incluso causar nuestra extinción.

Nuestras actividades depredadoras son el motivo de este punto sin retorno, del efecto invernadero que estamos viviendo, un fenómeno natural que paulatinamente está desequilibrando nuestras actividades, las mismas que han elevado este problema a escalas jamás medibles perfectamente.

P.- ¿Crees que Perú debería de preocuparse más por sus glaciares?

R.- Países como Perú que posee la mayor cantidad de glaciares tropicales en el mundo, tampoco logra mantener estos ecosistemas singulares de vital importancia; el cambio climático le está ganado la batalla. Es necesario que su gobierno reoriente sus actividades económicas, sobre todo la relacionada a la minería, que es la actividad de mayor impacto ambiental en ese hermano país.

P.- Coincido contigo que el panorama se presenta muy gris para Latinoamérica, especialmente en sus reservas de agua dulce.

R.- Nuestro mundo en menos de una década dará un giro tan impresionante donde será más caro el agua que me genere una hectárea de bosque y el anhídrido carbónico que absorba los sumideros de carbono, que cualquier otra actividad económica. Nuestra economía está orientándose hacía otros aspectos que no son precisamente los medio ambientales. Los países que logren percibirlo y gestionarlos eficazmente serán los que controlen la economía mundial.

Los bonos de carbono serán tan importantes como las reservas económicas de un país. Si no ayudamos a que nuestros gobiernos vean este enfoque ahora, luego será tarde y seremos parte de aquellos países que después de tener tantos recursos naturales tengamos que comprar bonos para compensar nuestro impacto ambiental.

P.- La actividad antrópica en los tres últimos siglos ha sido muy dañina para el medio ambiente, ¿no crees?

R.- El planeta continuará su evolución sin nosotros y sin ningún problema, con nuevas formas, nuevos organismos, desaparecerán unos, surgirán otros, pero lo que sí nuestros días estarán contados como especie, mientras sigamos pensando que es más valioso un kilo de oro que un litro de agua. Si no somos capaces de modificar nuestra conducta depredadora y comprender que son nuestras acciones las que condicionan la vida en la Tierra, no valdrán medidas de mitigación y adaptación alguna que nos salve.

P.- ¿Consideras que la naturaleza es sabia?

R.- El planeta es un ser vivo que sabe ser resiliente y adaptativo. Millones de años antes de aparecer la especie humana ya se producían cambios extremos, y eso sirvió para conocer lo que está pasando hoy. Nuestro planeta es un ser vivo infinitamente perfecto, mágico y poderoso que no nos necesita para seguir evolucionando, pero nosotros sí necesitamos de él. La naturaleza es sabia, nosotros no. Mientras no comprendamos en esencia esto, seguiremos con los mismos problemas ambientales, mientras se acorta los días hacia nuestro fin.

[1] CARRILLO, Eduardo y YEPEZ, Santiago (2010). Evolución de glaciares en Venezuela: glaciares de los Picos Humboldt y Bonpland. Ver: https://www.researchgate.net/publication/306158211_Evolucion_de_glaciares_en_Venezuela_glaciares_de_los_Picos_Humboldt_y_Bonpland