“En el futuro, el agua será un recurso de vida o muerte”, fue una acertada predicción del gerente general de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) de Perú, William Cuba Arana, que llamó mucho a la reflexión de los representantes de las diferentes organizaciones empresariales presentes en el taller: Certificado Azul: Buenas Prácticas Hídricas en el marco del Proyecto SuizAgua / El Agua nos Une y en alianza con CARE Perú y SABAVIDA. Y es que el planeta está soportando el incremento de la temperatura debido al efecto invernadero, lo que está alterando el ciclo del agua, desestabilizando el equilibrio ecológico y creando serios problemas sociales.
Según el alto funcionario de la ANA, el consumo de agua de todas las entidades públicas (gobiernos nacional, regionales y locales) genera un gasto al país de 416 millones de soles al año; y si implementamos el cálculo de huella hídrica de bienes y servicios se ahorraría aproximadamente el 10% en volumen de agua consumida, esto significaría un ahorro de 41 millones de soles, monto que podría ser orientado a otras prioridades (adquisición de medicinas, tablet para escolares, mobiliario, etc.)

En ese sentido, la ANA, máxima autoridad técnica y normativa del agua, ha puesto en marcha desde el 2015 el Programa Huella Hídrica y Certificado Azul, que reconoce el uso eficiente y racional del agua, así como la responsabilidad social, por parte de cualquier organización pública o privada. Este proceso implica un cambio de paradigma, en el que interviene la economía circular y educación ecológica.
El objetivo es que los principales usuarios del agua de las diferentes actividades humanas comprendan la importancia y el uso que hacen de este vital recurso finito y su impacto en el medio ambiente, así como identificar y comprender el comportamiento de los diferentes actores sociales, identificando los riesgos asociados y tengan la capacidad de plantear acciones estratégicas que aporten a la gestión integrada y sostenible del recurso hídrico en su entorno territorial.
Pese a que Perú es uno de los países con más recursos hídricos, es necesario racionar la demanda y uso del agua para aumentar la oferta ante el incremento de la demanda y crear conciencia sobre el valor de este recurso, promoviendo estilos de vida más saludables y sostenibles, combatiendo la pobreza, haciendo realidad mecanismos que hacen posible adaptarnos y mitigar con resiliencia los efectos del cambio climático.
Tal es el éxito de este Programa que numerosos países han asumido la experiencia peruana del Certificado Azul, obviamente de acuerdo a su realidad. Así, podemos mencionar a: Chile, Panamá, Colombia, Brasil, México y hace unos días Uruguay, cuya capital Montevideo soporta una profunda sequía. Allí este programa estará a cargo de una organización privada: la Cámara de Comercio de Uruguay. En Chile ꟷque soporta 15 años de prolongada sequía en el norteꟷ la Huella Azul está a cargo de una alianza público-privada.

En el Perú, a la fecha, se han inscrito 49 empresas y 53 unidades operativas, especialmente en los rubros de la industria, la minería y la energía; y se ha certificado 23 empresas y 25 unidades operativas, significando un ahorro de agua del orden de los 4 millones 613 mil 384 metros cúbicos, beneficiando a 148 mil 710 personas y logrando un menor gasto de más de 41 millones de soles.
¿Qué logran las empresas? Ahorro y mayores utilidades; mayor posicionamiento y competitividad en el mercado dada su amistad y respeto al medio ambiente; más credibilidad y confianza de sus stakeholders; valor compartido y afianzamiento social con su entorno humano; y mejores oportunidades y ventajas en su relación comercial con el Estado.
Ahora la ANA quiere dar un paso más hacia la gestión del agua con eficiencia. Contempla extender y promover el Programa de Huella Hídrica y Certificado Azul hacia otros sectores sociales, como los centros educativos y los gobiernos locales, cuyo menor consumo de agua incidirá positivamente en sus presupuestos y servicios públicos, tendrán mayor capacidad de inversión, lograrán mayor eficiencia en el cumplimiento de sus objetivos institucionales, promoverán conciencia ecológica y estarán contribuyendo a la seguridad hídrica nacional.
