Para los países desarrollados, el cambio climático no es de su interés. Al menos, por el momento. La COP 29 fue un rotundo fracaso. Apenas aceptaron destinar 300 mil millones de dólares, de 1,3 billones de dólares, que necesitan los países pobres para enfrentar, soportar, o acaso sufrir menos, los embates del cambio climático. Mientras tanto, el gasto militar en el 2023 de los quince países más poderosos del planeta, fue de 2,4 billones de dólares, donde más de la tercera parte correspondió a los Estados Unidos. Así está el mundo, de cabeza.
Los 1,3 billones de dólares que ilusamente esperan los países pobres, es un monto que resulta de un cálculo hecho por los expertos independientes y el Comité Permanente de Finanzas de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), para poder implementar programas exitosos de adaptación y mitigación ante la adversidad climática por parte de las naciones pobres, especialmente de África, Sudamérica y parte de Asia, quienes poseen escasos recursos económicos y financieros, para utilizar energía limpias y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente.
En la 29ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, más conocida como COP29, en Azerbaiyán, por si fuera poco, no se llegó a ningún acuerdo sobre importantes temas como el Programa de Trabajo de Mitigación, el Balance Mundial, la evaluación del progreso global en acción climática y el fondo de pérdidas y daños. Todo fue postergado para el 10 y 21 de noviembre del próximo año 2025. Será cuando se celebre la 30ª Conferencia de las Partes (COP 30) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), en Brasil, en Belém, estado de Pará.
¿Qué es lo que pasa con los países desarrollados?
La respuesta no deja de ser compleja. Hay diversos factores, pero entre muchos considero principalmente que el desdén de las grandes potencias hacia los países pobres es histórico, recurrente y marginal, porque no conjuga con sus intereses nacionales y globales; además enfrentan ―especialmente de parte del bloque occidental— una preocupante crisis económica e inflación en medio de una situación geopolítica difícil, signada por los conflictos del medio oriente y de Rusia-Ucrania, y la presión política y económica de los países emergentes agrupados en el BRIC, que pugnan por un nuevo orden mundial.
La COP lleva en actividad desde 1995, con 197 países miembros a la fecha, no es prioridad para los países que gobiernan el mundo, e igual, para las economías llamadas emergentes. En su desenfrenado desarrollo económico y militar, todos están recurriendo a energía contaminante, incluyendo petróleo y carbón, incluso aumentando su demanda y desacelerando sus programas de energía limpia y de menos emisión de gases contaminantes y de efecto invernadero, desoyendo acuerdos e incumpliendo compromisos internacionales.
Siendo el principal objetivo de la COP la estabilización de gases de efecto invernadero a un nivel que impida una interferencia antropogénica peligrosa con el sistema climático planetario, este sigue siendo postergado, por no decir ignorado, durante sus 29 años de funcionamiento institucional.
Los resultados obtenidos a la fecha son mínimos, fundamentalmente en el plano de los acuerdos más significativos adoptados como el Protocolo de Kioto, que acordó el objetivo de reducir en 5% las emisiones de los países, y el Acuerdo de París, que estableció disminuir la temperatura a nivel global a no más de 2 °C al 2100.
Lo único destacable es que mundialmente casi todos los países han alcanzado en las últimas tres décadas el consenso mayoritario sobre la respuesta global al cambio climático, pero el problema es el compromiso de las naciones más poderosas y, a la vez, más contaminantes, que no quieren darles la mano a los más afectados o, acaso, eso es parte de su política y dominio internacional.
Igual, podríamos opinar del sector privado, que aún no se inserta en la problemática medioambiental global. Solo en el sector de la tecnología: Apple, Microsoft, Alphabet, Meta y Amazon ganaron 326.772 millones de dólares en 2023. ¿Y el cambio climático y la responsabilidad social? ¡Bien, gracias!
