Fin de año debe servir para evaluar el trabajo de toda institución pública y poder conocer si hemos cumplido como servidores públicos en ofrecer un buen servicio o producto hacia el usuario, pero especialmente a aquellas personas que luchan por sobrevivir en un entorno social adverso y de pobreza, donde el Estado mayormente no tiene presencia, que en el caso de Perú son las regiones rurales y amazónicas.
La Autoridad Nacional del Agua está en reorganización después de más de 16 años de existencia institucional. Los retos y desafíos socioecológicos han sido mayores que sus esfuerzos desplegados y no ha sabido interpretar y asimilar conocimientos y prácticas globales de gobernanza en un siglo altamente complejo y competitivo; y no ha sido capaz de leer y comprender el lenguaje multidimensional de la naturaleza.
Pero van nuestras mejores vibras para la ANA para el 2025.
Haciendo un balance muy rápido del 2024, hubo un resultado muy positivo que destaca por su implicancia social y que debe ser el que marque el futuro de la institución: la cooperación alemana en medio de los Andes, que ratifica la importancia de la cooperación internacional, el valor de la trasferencia de conocimiento y buenas prácticas hídricas y la seriedad del trabajo en la gestión del agua.
Realidad hídrica en los colegios
Según la experta hídrica peruana, Catherin Cardich: “Al igual que en otras actividades, como minas, industrias alimentarias y textiles, centros de ocio y hoteles, los colegios enfrentan grandes desafíos relativos al consumo de agua. De acuerdo a la normativa nacional, los 8 millones 152,700 alumnos de educación básica regular (inicial, primaria y secundaria) requieren de una dotación de agua de 176 597 m³/día, dotación que serviría para abastecer a una ciudad de casi 1.2 millones de habitantes (p.e. Arequipa, la segunda ciudad más grande del Perú)”.
Afirma que, cada año, el crecimiento de la población estudiantil aumenta en un 20%, lo que a su vez incrementa significativamente la demanda de agua y destaca la necesidad imperante de abordar estrategias que aseguren la dotación de agua en los colegios. Es importante resaltar que “cuando un niño tiene sed, su concentración se reduce un 10% afectando su desarrollo”. La dotación de agua en los colegios se agudiza aún más en muchas zonas del Perú, debido a falta de lluvias producto del cambio climático, incrementando la actual escasez hídrica.
Ante esta problemática, surge la necesidad de implementar medidas concretas que permitan reducir el consumo de agua en los colegios, y los costos económicos y ambientales asociados.
Una labor que debe ser nuestro referente
Alemania es un buen ejemplo y referente de gestión integral y sostenible del agua, donde abres el grifo (caño) y puedes beber agua pura sin problema alguno. Ese es el mayor indicador de seriedad, eficiencia en el trabajo, compromiso y respeto al usuario.
El 100% de la población alemana tiene agua potable y el 97% saneamiento sin riesgos; el 99% de sus aguas residuales recibe tratamiento adecuado; el 77% de sus ríos, lagos, lagunas, bofedales, y otras fuentes naturales, registra buena calidad de agua; ha logrado 88% en implementación de la gestión integrada de los recursos hídricos; y, el 100% de sus cuencas transfronterizas están gestionadas convenientemente. Su mayor reto actual es el estrés hídrico (35%) y los efectos del cambio climático, según las Naciones Unidas.
Cooperación alemana que debe continuar
Nosotros, estamos muy lejos de estos destacados logros de Alemania, pero no es imposible, por lo que es meritoria la cooperación peruano-alemana, a través del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) de Alemania, que tuvo a bien implementar conjuntamente con la Autoridad Nacional del Agua, de Perú, el proyecto de Gestión Multisectorial de Recursos Hídricos en la Cuenca del Río Mantaro 2022-2024 (ProGIRH), con el apoyo de AKUT Umweltschutz Ingenieure Burkard und Partner mbB.
Esta ayuda internacional permitió el traslado de conocimiento, experiencia y técnica en la región Junín, en los Andes centrales, de gran población rural, producción agropecuaria, importantísimas centrales eléctricas, industria, manufactura y minería. Un punto estratégico de desarrollo nacional, donde “el establecimiento de una gestión integrada de los recursos hídricos en la cuenca del río Mantaro se encuentra todavía en sus primeras etapas”, según un comunicado oficial de la GIZ y donde no solo “aumentan los fenómenos meteorológicos extremos y la escasez de agua”, sino también la demanda de agua.
Calculadora hídrica: agua para un millón de estudiantes pobres
Pero acaso lo más destacado es que la Autoridad Nacional del Agua, en alianza estratégica con la cooperación alemana GIZ y el Grupo privado GEA, ha implementado por primera vez en el país el Piloto Huella Hídrica en los Colegios, que ha hecho posible que los centros educativos de I.E. Ingeniería y Nuestra Señora de Cocharcas (Huancayo) y el colegio Alexander Von Humboldt (Lima) midan su volumen de agua (también energía y uso de papel) consumido, utilizando una innovadora herramienta digital denominada Calculadora de Huella Hídrica Especial, creada por técnicos peruanos, con la asistencia alemana.
Esta medición de la huella hídrica les permitirá ahorrar 15% del agua utilizada, y de forma práctica han comprendido el valor múltiple del agua y la necesidad de cuidarla, ahorrarla y emplearla racionalmente en un entorno climático amenazante.


Si se aplicara este programa a escala nacional, este enorme ahorro permitiría abastecer de agua a más de 1 millón de alumnos, posibilitando seguridad hídrica, mejor salud y educación de los estudiantes, fortaleciendo la conciencia ambiental y cultural del agua.
El proyecto en sus cortos tres años ha logrado en la cuenca del Mantaro: mejorar los sistemas de información para la toma de decisiones; reducir los problemas y conflictos; fortalecer la coordinación intersectorial a través de mecanismos de participación; optimizar los procesos de evaluación ambiental de grandes proyectos de inversión e impulsar la gestión integrada de los recursos hídricos, promoviendo conciencia ecológica y cultura del agua.
Esta es la gran importancia de la cooperación internacional. He visto de cerca la labor del equipo de GIZ, de jóvenes profesionales peruanos, con la dirección del experto español Ing. Juan José Rodríguez, y considero que su labor debe replicarse en otras regiones claves del país, con la subvención de la ANA y apoyo del sector empresarial.
Ese joven equipo experimentado debe continuar aportando a la gestión del agua en el país. No debe perderse. ANA tiene la obligación de rescatar el talento y pasar al olvido 16 años de falta de meritocracia. Y debe reforzar la cooperación internacional y no dejarla pasar como agua que transcurre por el río.
Quiero, como peruano, agradecer la mano extendida de ayuda al gobierno y organizaciones privadas alemanas hacia mi país. Son un ejemplo de puesta en valor del agua, de reducción de la pobreza y de justicia social; en fin, de un gobierno serio, transparente y responsable, que mucha falta le hace al Perú en gobernanza pública.
¡Feliz Año nuevo 2025, estimados lectores!
