El pasado 25 de octubre, el Círculo de Bellas Artes de Madrid acogió el VII Foro de la Economía del Agua, que se estuvo centrado en la sequía que se extiende por España y sus consecuencias en un momento crítico en el que se está intentando abordar un Pacto Nacional del Agua.
Expertos nacionales e internacionales ofrecieron una amplia visión y debate sobre la sequía y el cambio climático, desde un punto de vista de la gestión de los recursos hídricos en su conjunto y la seguridad hídrica en las ciudades, especialmente en un contexto como el actual, condicionado por el cambio climático.
Rubén Garrido, Gerente de la Universidad de Alcalá (UAH), inauguró este foro recordando algo que ya nos vienen advirtiendo desde hace meses: “la demanda de agua se incrementará hasta en un 55% para 2050”. El crecimiento poblacional y los estragos del cambio climático es una combinación fatal para las reservas mundiales de agua y la seguridad hídrica. Si bien los Objetivos de Desarrollo Sostenible se marcan una meta cuanto menos, ambiciosa, relativa a garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible, actualmente el reparto no es el adecuado y para el año 2050 se espera que al menos un 25% de la población mundial vivía en un país afectado por escasez crónica y reiterada de agua dulce.

Rubén Garrido (Foto: Pablo González-Cebrián/Agua)
En la actualidad, más de 2.000 millones de personas viven en países con demasiado estrés por déficit hídrico. La gestión de sequías y la adaptación al cambio climático son clave para garantizar la seguridad hídrica. W. Michael Hanemann, Profesor en la Escuela de Sostenibilidad y el Departamento de Economía de la Universidad Estatal de Arizona, y Gonzalo Delacámara, Director Académico del Foro de la Economía del Agua, pusieron de manifiesto que España y California no son tan diferentes. Mientras que en California ha habido cuatro grandes sequías desde la Segunda Guerra Mundial (la última de ellas muy reciente), España lleva tres años consecutivos sumido en una gran sequía. El profesor Hanemman relató de qué manera Estados Unidos ha afrontado dicha situación, resaltando que el Gobernador Brown fue el único que demostró interés en cambiar la gestión del agua en California. Una gestión que ya en Estados Unidos está fragmentada y donde “las grandes sequías de los últimos 30 años han sido el conductor y el impulso en los avances de la gestión del agua en California” mientras que, por el contrario, en España “la falta de gobernanza dificulta la gestión de las sequías” porque “estamos tomando decisiones respecto a la sequía en el peor momento posible: Ya llegamos tarde”, según Delacámara. De hecho, para Gonzalo, “la situación actual de sequía en España es una decisión que la sociedad tomó debido a la mala gestión de las anteriores sequías”, teniendo en cuenta que “la mejor manera de gestionar la sequía es, precisamente, gestionarla cuando no hay”.

W. Michael Hanemann (Foto: Pablo González-Cebrián/Agua)
Pero gestionar una sequía no es solo una cuestión de gobernanza. Para Hanemann, “el agua es financiera y políticamente más difícil de asignar que cualquier otro recurso” y recordó que “el agua trae consigo importantes problemas económicos”. De hecho, el mayor problema de las Agencias de Agua urbana en Estados Unidos es la incapacidad de recibir financiamiento y, “si no hay tiempo ni dinero, la planificación se deja de lado”. Resolver estos problemas es una cuestión de continuidad y voluntad política y España parece estar perdiendo el tiempo discutiendo permanentemente sobre los modelos de gestión. Delacámara aseguró que “en España tenemos una crisis de agua muy seria al mismo tiempo que seguimos en una crisis económica de la que aún no hemos salido”. Ambos expertos coinciden en que la sociedad civil debe asumir su parte en la escasez de agua y ser consciente de la situación, porque los problemas del agua son endémicos a la vida humana. Si bien el contexto puede variar de unos países a otros y de unos momentos a otros, los desafíos son compartidos.

Gonzalo Delacámara (Foto: Pablo González-Cebrián/Agua)
El problema de la sequía está íntimamente ligado al cambio climático, y en este foro se puso de manifiesto que la gestión del agua es un elemento crucial en la adaptación al cambio climático en las ciudades. Con las premisas de que vivimos en un siglo donde un 60% de la población vivirá en las ciudades y de que, desde ahora hasta 2050, la demanda del agua va a aumentar un 50%, dejando a 140 millones de personas sin acceso a agua potable, grandes expertos se plantean si habrá suficiente agua para todos en el futuro. Joaquim Oliveira, Asesor Especial del Director del Centro de Emprendimiento, PYMES, Desarrollo Local y Turismo (CFE) de la OCDE, advirtió que “no debemos dar por sentado que el acceso a los recursos hídricos actual va a existir en el futuro”. De hecho, “para poder enfrentarnos al reto actual del acceso a agua van a hacer falta 340 billones de dólares para 2050”.

Joaquim Oliveira (Foto: Pablo González-Cebrián/Agua)
Dando un mayor peso a las palabras de Oliveira, José Carrera, Vicepresidente Corporativo de Desarrollo Social y Ambiental de CAF, advirtió que “estamos poniendo en riesgo el acceso de las generaciones”. Y no le falta razón. Hemos desperdiciado el agua durante generaciones; creímos que al ser un bien natural siempre tendríamos disponibilidad del mismo, pero las evidencias del cambio climático muestran cada vez más que el agua es un bien finito. La relación entre la gestión de los recursos hídricos en su conjunto y la seguridad hídrica en las ciudades es muy estrecha, por ello, para Carrera “la solución debe ser efectiva con independencia de quién gestione el agua”.

José Carrera (Foto: Pablo González-Cebrián/Agua)
Lucie Pia Pluschke, Water-Energy-Food Nexus Officer en la FAO, lanzó la pregunta “¿Hay suficiente agua para alimentar al mundo?”. Lucie advirtió que el 70% del agua que se usa se hace en la agricultura, pero que, dentro de las cosechas, su productividad es muy desigual en distintas partes del mundo. Sin embargo, según Lucie, “en las ciudades el agua se consume mayoritariamente como alimento, con lo cual el imput del agua en ellas es más indirecto que en la agricultura”. De este modo, “para saber si hay suficiente agua debemos comprender el contexto en el que se encuentra”.

Lucie Pia Pluschke (Foto: Pablo González-Cebrián/Agua)
Existe un gran desafío mundial: garantizar la seguridad hídrica a largo plazo. No importa en qué parte del mundo nos encontremos, con mayor o menor impacto, la sequía es un problema que nos afecta a todos. Para Ian Barker, Director Gerente de Water Policy International Ltd. Y ex-Director de Agua, Biodiversidad y suelo de la Agencia de Medioambiente de Inglaterra y Gales, “es muy difícil predecir cuánta agua tendremos que tener en los ríos para garantizar el agua”. Ni siquiera en un país como el Reino Unido, donde la pluviometría es abundante, es fácil gestionar el agua. Según Barker, ni los mapas que podemos encontrar en Google sobre sequía ni los récords históricos sobre pluviometría, nos ayudan a saber la disponibilidad de agua que tendremos en el futuro. “Lo importante para gestionar bien una sequía es conocer lo que pasa de manera local en un lugar”, reforzando las palabras de Pluschke.

Ian Barker (Foto: Pablo González-Cebrián/Agua)
Paula Kehoe, Directora de Recursos Hídricos de la Comisión de Servicios Públicos de San Francisco (SFPUC), advierte de que “la distribución del agua estará en riego si no planificamos de manera proactiva la gestión del agua”. Y, al igual que ocurre con muchas ciudades, el cambio climático presenta una incertidumbre en la disponibilidad de agua en San Francisco. Sin embargo, según Kehoe, la ciudad cuenta con muchos programas de reutilización del agua que ayudan a mantener la seguridad del agua potable. Pero no significa que ya no tengan problemas; este año, “San Francisco ha dado un paso atrás para estudiar cómo ser más resilientes en la gestión del agua” y, quizá, es el paso a seguir por el resto de ciudades.

Paula Kehoe
En el caso de España, Carlos Mario Gómez, Director del Departamento de Economía de la UAH, tiene claro que “el Gobierno del agua parece escribirse de sequía en sequía”. La sequía es un problema estructural y la escasez de agua es uno a largo a plazo, porque “sin una planificación estructural, las sequías pueden terminar agravándose”. por lo que debemos resolver los elementos del nexo sequía-escasez-cambio climático. Así, la solución pasa por acogerse a medidas de ahorro, reutilización y desalación. Para Carlos Mario, “a larga echaremos de menos tener un sistema menos descentralizado de la gestión del agua” porque el gran problema de España es que “es muy difícil financiar la seguridad hídrica”.

Carlos Mario Gómez (Foto: Pablo González-Cebrián/Agua)
El tema económico es, por tanto, de vital importancia para garantizar la seguridad hídrica y gestionar bien el agua (ya sea durante periodos de sequía o no). Juan Costa, responsable de la División Internacional sobre cambio climático de Ernst & Young, José Carlos Díez, Director del Foro de la Economía del Agua, y Alfredo Arahuetes, Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de ICADE, que resaltaron tanto la necesidad de tener más transparencia para que las empresas contribuyan a resolver los desafíos del agua, como de que éstas sepan su impacto en la prosperidad ambiental. Pero España sigue teniendo un gran problema de gobernanza hídrica, según José Carlos Díez y, a menudo, “dedicamos demasiado tiempo a cosas que nos desvían de los retos importantes del sector del agua”. Y esto es porque, entre otras muchas características, “en España nos caracterizamos por hablar poco y mal del agua”.

Alfredo Arahuetes, Juan Costa y José Carlos Díez (Foto: Pablo González-Cebrián/Agua)
“Para España, el cambio climático debería ser una oportunidad para apostar por las políticas hídricas”, ya que la adaptación al mismo es un amplificador de los desafíos preexistentes dentro del sector del agua. Es, por tanto, el reto más importante para nuestra generación.
