Cambiar las costumbres en diseño de estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) es mas difícil que virar un trasatlántico a máxima velocidad.
Para que nos hagamos una idea, en las recientes licitaciones del Estado (Ministerio y Acuaes), la mayoría incluían aireaciones prolongadas para poblaciones de cerca de 60.000 habitantes equivalentes (e-h).
Recordar algunos datos de un post antiguo:
- Consumo de energía: 5.595 kWh/d.
- Fangos producidos: 2.766 kg/d.
- Consumo de sal metálica: 363 kg/d.
Si en lugar de una aireación prolongada se diseña un proceso convencional, para la misma calidad del agua (reducción de nutrientes exigido por la autorización de vertido) con estabilización anaerobia de los fangos, los datos de operación serían:
- Consumo de energía: 1.593 kWh/d.
- Fangos producidos: 2.261 kg/d.
- Consumo de sal metálica: 598 kg/d.
Si agua depurada se va reutilizar, y la EDAR puede ser operada sin reducción de nutrientes:
- Consumo de energía: 1.236 kWh/d.
- Fangos producidos: 2.107 kg/d.
- Consumo de sal metálica: 0 kg/d.
- Nitrógeno en agua depurada: 272 kg/d.
- Fósforo en agua depurada: 40 kg/d.
La cosa esta muy clara. O al menos eso creo yo.
Es cierto que hay un trabajo detrás importante que hay que aprovechar, pues se ha desarrollado un anteproyecto donde, por arte de birlibirloque, se ha justificado que la aireación prolongada es la mejor alternativa. Pero cercenar la creatividad de las ingenierías españolas obligando a mantener el diseño del anteproyecto y no permitir presentar una variante, no deja de ser un contrasentido de difícil justificación.
Por no hablar de las EDAR de las Islas Canarias, donde los MBR son la moda. En una Comunidad donde la reutilización de las aguas para riego es fundamental y donde la dependencia energética es patente.
Así que, estamos a setas (aireaciones prolongadas) o a Rolex (ahorro y eficiencia energética).
